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1 de noviembre

San Juliano de Terracina

Mártir

Actualizado el 18 de septiembre de 2026

La tradición hagiográfica y los orígenes

Cesario y Juliano son santos mártires indisolublemente ligados a la localidad de Terracina. La narración de la passio de los dos martires es anclada en una historia que ha llegado hasta nosotros a través de cuatro diferentes redacciones. La versión más antigua de esta passio es datable entre el siglo V y el siglo VI. Esta obra pertenece al género literario de las leyendas épicas y es totalmente priva de attendibilidad histórica. En su interior, la passio reúne a diversos santos que no tienen ningún vínculo entre ellos, salvo la contigüidad de las fechas de celebración en los martirologios. El único mártir históricamente auténtico de Terracina es san Cesario. Juliano y los demás personajes citados en el texto agiográfico pertenecen a comunidades eclesiales diferentes. Las más antiguas testimonianzas agiográficas locales de Terracina no contienen ninguna mención de Juliano ni de los demás sujetos asociados. No se poseen informaciones históricamente certas sobre la vida de Cesario, quien fue puesto a muerte durante las persecuciones anticristianas.

El relato agiográfico atribuye a Cesario el título de diácono y el origen africano. Según este cuento, Cesario llegó a Terracina durante el reinado del emperador Claudio. Al su llegada a la ciudad, Cesario encontró a un joven llamado Luciano. El joven Luciano había sido individuado para ser inmolado a los dioses en ocasión de la ocurrencia del primero de enero. Cesario denunció la crueldad del sacrificio humano interpelando al sacerdote pagano Firmino, responsable del rito. A seguito de la protesta de Cesario, el sacerdote Firmino ordenó su arresto. Cesario fue conducido delante del tribunal gestado por el consolare Leonzio. El magistrado Leonzio impuso a Cesario cumplir un acto de culto en honor del dios Apollo. Mientras Cesario era transferido hacia el templo de Apollo, el edificio colapsó provocando la muerte del sacerdote Firmino. Después del colapso del templo, Cesario fue encerrado en la cárcel. Transcurridos treinta días de prisión, Cesario fue transferido al Foro para ser sometido a juicio. En modo improvisto el consolare Leonzio se convirtió al cristianismo. Leonzio recibió los sacramentos del presbítero Juliano y murió inmediatamente después.

Un prominente ciudadano local de nombre Lussurio subentró a Leonzio en la gestión de la causa. Lussurio condenó a Cesario y a Juliano al anegamiento, disponiendo que fueran arrojados al mar cerrados en un saco. Los cadáveres de Cesario y Juliano riafirmaron sobre la orilla. Un monje llamado Eusebio recuperó y dio sepultura a los cuerpos de los dos mártires. Eusebio permaneció en oración al lado del sepulcro de los mártires. Numerosas personas se recularon en oración a la tumba, se convirtieron y recibieron el bautismo del presbítero Felice. Un hombre llamado Leonzio, hijo del consolare precedentemente convertido, hizo arrestar al monje Eusebio y al presbítero Felice. Leonzio hizo decapitar a Eusebio y Felice y ordenó que sus restos fueran arrojados a un río. Los cuerpos de Eusebio y Felice fueron recuperados y enterrados al lado de Cesario por el presbítero Quarto de Capua, que se encontraba de paso en aquel lugar. San Juliano es mencionado también al interior del cuento de la passio de los santos Nereo y Aquileo. Según la passio de los santos Nereo y Aquileo, Cesario habría provisto a la tumulación de las vírgenes Teodora y Eufrosina. Teodora y Eufrosina estaban ligadas por amistad a Domitila y encontraron la muerte en la ciudad de Terracina.

El desarrollo del culto y los testimonios litúrgicos

En época antigua el culto dedicado a san Cesario era ampliamente difundido y muy floreciente. A Roma el culto de Cesario es atestiguado a partir del siglo V sobre el Palatino, lugar de primaria importancia de la ciudad. La presencia del lugar de culto sobre el Palatino es confirmada por la fuente del Liber Pontificalis. El historiador Duchesne señala que la memoria del 21 de abril corresponde verosímilmente a la consagración de un oratorio intitulado al mártir sobre el Colle Palatino en Roma. El oratorio dedicado a Cesario sobre el Palatino es históricamente atestiguado ya a la época de san Gregorio Magno. En los años sucesivos fueron intitulados a Cesario varios otros edificios de culto y complejos monásticos. Sobre la tumba del mártir, situada a lo largo de la vía Apia, fue edificada una basílica. El pontífice León IV, entre el 847 y el 855, donó bienes a la basílica del sepulcro de Cesario. El elogio litúrgico de los dos santos inserido en los martirologios proviene de una passio retenida fabulosa.

El Martirologio Romano y el Martirologio Geronimiano conmemoran ambos a los santos en fecha 10 de noviembre. El solo Cesario es recordado en el Martirologio Geronimiano también a la fecha del 21 de abril. El verdadero aniversario de la muerte, conocido como dies natalis, de Cesario cae el 1 de noviembre. La fiesta del santo el 1 de noviembre encuentra riscontro en los Sacramentarios Gregoriano y Gelasiano de San Gall. La Iglesia de tradición griega conmemora a los dos santos el 7 de octubre. La elogiosa tradición de estos hombres de fe continúa resonando en la plegaria de la Iglesia, que custodia su memoria a través de los siglos con gratitud y devoción.

Preguntas frecuentes

Cuándo se festeja San Juliano de Terracina?

Los santos Juliano y Cesario son conmemorados el 10 de noviembre en el Martirologio Romano y en el Geronimiano. La Iglesia de tradición griega celebra su memoria el 7 de octubre, mientras que el dies natalis de Cesario se recuerda el 1 de noviembre.