19 de febrero
San Mansueto de Milán
Obispo
Actualizado el 18 de septiembre de 2026
El contexto de la controversia cristológica
La teología de los primeros siglos de la Iglesia debatió intensamente sobre la presencia de una o dos voluntades en Cristo. El monotelismo sostenía la presencia de una sola voluntad en Cristo, mientras que el duotelismo defendía la presencia de dos voluntades en Cristo. Este dissidio sobre las voluntades de Cristo esplose en el séptimo siglo con un Oriente prevalentemente monotelista, lo que generó tensiones doctrinales de gran envergadura. Se produjeron intervenciones imperiales que prohibieron el proseguimiento de la disputa bajo penas severísimas, mientras diversos concilios enfrentaron la cuestión condanando el monotelismo. En este delicado escenario, el monotelismo representaba una recuperación herética sutil sobre la verdadera naturaleza de Jesucristo, proclamado verdadero Dios y verdadero hombre. La doctrina ortodoxa de las dos voluntades en Cristo fue ribadita por el Concilio del Laterano en el octubre del 649. Papa Martino I convocó y orientó en sentido duotelista este Concilio del Laterano, sufriendo posteriormente la muerte por parte del emperador a causa de su firme posición. La discusión sobre el monotelismo se protrasse nel tempo, exigiendo la intervención de pastores fieles a la tradición apostólica.
El ministerio y la defensa de la fe de San Mansueto
San Mansueto fu il quarantesimo vescovo de Milano y tomó parte activa en la discusión sobre las voluntades de Cristo. San Mansueto combatió contra el monotelismo con firmeza como vescovo, organizador y scrittore. Entre sus contribuciones destaca el haber escrito un libro significativo por doctrina y argumentación contra la herejía monotelita. San Mansueto clarificó que en Cristo coesistían las dos voluntades y que la voluntad humana, aun sujeta a la divina, permanecía igualmente activa. Su compromiso doctrinal se manifestó también a nivel supradiocesano cuando San Mansueto participó al concilio de Roma del marzo 680, cuya participación tuvo el propósito específico de disapprovare el monotelismo. El Martirologio recuerda a San Mansueto en Milán como el obispo que combatió strenuamente contra la herejía monotelita. En la basílica de Saint Ambrogio en Milán existe un fresco que se remonta al séptimo siglo que representa la condanna de la herejía del monotelismo. La figura central de este fresco de la basílica de Saint Ambrogio representaba a Mansueto vescovo, aunque lamentablemente la figura de San Mansueto en el fresco fue destruida debido a la apertura de un ventanal en la pared.
Su vida y ministerio
La vida de San Mansueto de Milán se sitúa en el contexto del siglo séptimo, un periodo de grandes desafíos para la comunidad cristiana. Como obispo de Milán, ejerció su autoridad pastoral con sobriedad y firmeza, velando siempre por la unidad y la pureza de la doctrina que había recibido de sus predecesores. Su compromiso no se limitó al ámbito local, sino que trascendió las fronteras de su diócesis al participar en el concilio de Roma del año seiscientos ochenta, donde tuvo un papel destacado en la defensa del magisterio de la Iglesia.
El mayor desafío al que se enfrentó San Mansueto fue la expansión de la herejía monotelita, una doctrina que amenazaba con distorsionar la comprensión sobre la naturaleza de Jesucristo. Con una lucidez admirable, el santo se dedicó a estudiar y combatir esta corriente, comprendiendo que la integridad de la fe requería una respuesta clara y fundamentada. Fruto de esta labor, redactó una obra doctrinal de gran valor, en la cual expuso con precisión los argumentos necesarios para refutar el error y fortalecer la fe de los creyentes. Su labor como escritor y pastor fue esencial para mantener la paz y la ortodoxia en un momento de gran confusión teológica. A través de sus escritos y de su participación en los debates conciliares, dejó una huella indeleble en la historia de la Iglesia, mostrando que la verdadera caridad hacia el prójimo comienza por la defensa de la verdad revelada.
El culto y memoria
La memoria de San Mansueto de Milán es celebrada con devoción por la Iglesia, que reconoce en su figura a un defensor incansable de la verdad evangélica. Su recuerdo se mantiene vivo a través de la liturgia, permitiendo que las generaciones actuales encuentren en su ejemplo un modelo de rectitud y de servicio desinteresado al Cuerpo Místico de Cristo.
El Martirologio Romano establece su fiesta el diecinueve de febrero, día en que los fieles se unen en oración para honrar su intercesión. Asimismo, en el rito ambrosiano, su figura es conmemorada el dos de septiembre, subrayando el vínculo especial que el santo mantuvo con la sede de Milán. Estas fechas de celebración invitan a los cristianos a reflexionar sobre la importancia de la fidelidad a las enseñanzas de la Iglesia y a pedir la gracia de mantener una fe íntegra frente a las dificultades del mundo contemporáneo.
Preguntas frecuentes
Quando se festeggia San Mansueto?
La fiesta de San Mansueto se celebra el 19 febrero en el Martirologio Romano, y el 2 septiembre en la liturgia ambrosiana.
En Milán, san Mansueto, obispo, que combatió strenuamente contra la herejía monotelita. — Martirologio Romano