3 de noviembre
San Martín de Porres
Dominico
Actualizado el 18 de septiembre de 2026
La juventud y el camino hacia la vocación religiosa
Martino de Porres vivió una infancia marcada por la complejidad de su origen social en el Perú del siglo XVI. Tras su nacimiento en Lima el 9 de diciembre de 1579, su padre Juan de Porres tardó en reconocerlo oficialmente debido a que la madre era una mujer de ascendencia africana y antigua esclava. Tras los traslados familiares a Ecuador y el posterior regreso a Lima provisto de recursos para su formación, el joven emprendió el aprendizaje de los oficios de barbiere y chirurgo, asimilando además nociones farmacéuticas esenciales. Con apenas quince años, su inserción en el mundo laboral era ya una realidad consolidada, pero su espíritu albergaba aspiraciones más altas vinculadas a la vida consagrada. Por esta razón solicitó la admisión en el convento dominico de Lima, la primera comunidad establecida por la Orden de los Predicatori en territorio peruano. Debido a las rígidas normas raciales de la época y a su condición de mulato, no pudo ingresar como religioso de coro, sino que fue recibido modestamente como terciario, asumiendo las tareas más pesadas del servicio cotidiano.
La humildad conventual y la fecundidad de la caridad
En el interior del convento, San Martín de Porres asumió con gozo las funciones de inserviente y spazzino, convirtiendo la escoba en su distintivo personal y el símbolo de su profunda humildad frente al descontento de su familia noble. En un gesto de extrema generosidad ante la escasez económica de la comunidad y las burlas recibidas, llegó a suplicar a sus superiores que lo vendiesen como esclavo para socorrer a los necesitados. Reconociendo su elevada estatura espiritual, los superiores decidieron integrarlo plenamente como hermano cooperatore. Desde ese momento, su celo apostólico se desplegó en favor de los enfermos y marginados de Lima, ofreciendo un contrapunto luminoso frente a las violencias heredadas de las luchas intestinas de los conquistadores. Su autoridad moral llegó a ser tan notable que el virrey del Perú y el arzobispo de Lima acudían frecuentemente a consultarle. Durante una grave epidemia de peste que azotó la ciudad, frate Martino se dedicó por entero a asistir a sus sesenta confraternizados, logrando la curación milagrosa de todos ellos. Su incansable labor caritativa se extendió también a la fundación de una institución educativa destinada a los niños indigentes, considerada por los historiadores como el primer colegio fundado en el Nuevo Mundo.
Dones extraordinarios y la memoria en el culto de la Iglesia
A la intensa vida de abnegación de San Martín de Porres se sumaron numerosos acontecimientos prodigiosos testificados por sus contemporáneos. La tradición refiere que poseía los dones de la bilocación y la levitación, además de una infusa capacidad para explicar profundos misterios teológicos sin haber cursado estudios académicos. Asimismo, se le atribuye una singular autoridad sobre los animales, especialmente sobre los roedores, a los que alimentaba en el huerto para impedir que causasen daños en las viviendas urbanas. Su fama de santidad se confirmó cuando logró sanar al arzobispo de México, quien deseaba llevarlo consigo a tierras novohispanas, viaje que no pudo realizarse a causa de las violentas fiebres que lo condujeron a la muerte en Lima el 3 de noviembre de 1639 a los sesenta años. La devoción del pueblo peruano y de sus hermanos de hábito fue inmediata tras su fallecimiento. El proceso de canonización se abrió formalmente en 1660, aunque debió afrontar una larguísima interrupción antes de llegar a su culmen. Finalmente, papa Giovanni XXIII lo elevó a los altares como santo el 6 de mayo de 1962, mientras que papa Paolo VI lo proclamó patrono de los barbieri y los parrucchieri en 1966, consagrando para siempre su memoria en el Martirologio como fiel servidor de los pobres, la oración y la penitencia.
La vida
La trayectoria de San Martín de Porres comenzó en Lima, donde desde muy temprana edad se formó como aprendiz de barbero, cirujano y farmacéutico. Estos conocimientos técnicos, adquiridos en su juventud, se convirtieron años más tarde en el instrumento principal de su apostolado. Tras decidir consagrar su vida a Dios, ingresó en el Orden de Predicadores como hermano cooperador, donde desarrolló su labor religiosa con una humildad ejemplar.
Su compromiso con el prójimo no conoció límites. Durante los años de su vida religiosa, destacó especialmente por su abnegada asistencia a sus hermanos de comunidad durante una grave epidemia de peste que afectó a la ciudad de Lima. Su visión humanitaria le llevó a realizar obras de gran impacto social, siendo el artífice de la fundación del primer colegio para niños pobres en el Nuevo Mundo. Aunque su misión principal se arraigó en Perú, su espíritu y su legado alcanzaron lugares como Ecuador y Panamá, irradiando una fe que se traducía en acciones concretas de misericordia. San Martín de Porres vivió con sencillez hasta su muerte en 1639, convirtiéndose en un ejemplo vivo de servicio y amor al prójimo que permanece vigente a través de los siglos.
El culto
El reconocimiento oficial de la santidad de San Martín de Porres fue consolidado por el Papa Juan XXIII el 6 de mayo de 1962, elevándolo a los altares como un modelo de virtud para toda la cristiandad. Su figura es venerada con especial devoción por su capacidad de integrar la ciencia y la caridad al servicio de los necesitados.
En la tradición popular y litúrgica, San Martín de Porres es invocado como el santo patrono de los barberos y los parrucchieri, en recuerdo de su formación profesional y su destreza en el cuidado del cuerpo humano. Su memoria litúrgica, celebrada cada 3 de noviembre, invita a los fieles a reflexionar sobre la importancia de la entrega personal y el cuidado de los enfermos. Su vida, marcada por la sobriedad y el trabajo, continúa siendo un referente luminoso para quienes buscan servir a Dios a través del amor activo hacia los demás, recordándonos que toda tarea, por sencilla que sea, puede convertirse en una ofrenda sagrada.
Preguntas frecuentes
Quando se festeggia San Martín de Porres?
San Martín de Porres se festeggia el 3 noviembre, día de su tránsito a la vida eterna en el Martirologio.
¿De qué es patrono San Martín de Porres?
San Martín de Porres es patrono de los barbieri y de los parrucchieri, según la declaración emitida por papa Paolo VI en 1966.
San Martín de Porres, religioso de la Orden de los Predicadores: hijo de un español y de una mujer negra, desde la infancia, aunque entre las dificultades derivadas de su condición de hijo ilegítimo y de mestizo, aprendió la profesión de médico, que en seguida, convertido en religioso, ejerció con abnegación en Lima en Perú entre los pobres y, dedicado a ayunos, a la penitencia y a la oración, condujo una existencia de sencillez y humildad, irradiada por el amor. — Martirologio Romano