10 de noviembre
San Narsete y José
Mártires en Persia
Actualizado el 18 de septiembre de 2026
El contexto histórico y la passio siria
Es istoria conocida la existencia de San Narsete y de su discepolo José gracias a la antigua tradición recogida en los testimonios escritos de la Iglesia oriental. La passio siriana que narra sus vidas y su testimonio fue publicada en su momento y posteriormente editada nuevamente con una cuidadosa traducción latina por P. Peeters, quien fundamentó su trabajo en los versos escritos por S. E. Assemani y P. Bedjan, además de tener en cuenta dos publicaciones anteriores sobre la materia. Esta valiosa passio se distingue por su notable brevedad, ya que se compone casi exclusivamente del diálogo mantenido entre el rey y San Narsete, mostrando una evidente ausencia de detalles minuciosos sobre otros aspectos de sus vidas. Los estudios demuestran que tal escrito no fue redactado por un testigo ocular ni por un contemporáneo de los hechos, si bien los manuscritos que han conservado este valioso relato son muy antiguos, pudiendo uno de ellos remontarse con seguridad hasta el quinto siglo. Las raras precisaciones geográficas e históricas que contiene el documento no contradicen en absoluto la realidad de los hechos, por lo que resulta imposible negar la autenticidad de su doble martirio.
El juicio y el martirio bajo el rey Sapore II
Los acontecimientos se desarrollaron en el cuarto siglo, durante el cuarto año de la persecución desatada por el rey Sapore II en Persia. Según relata la antigua passio, el monarca se encontraba en Saptà, en la región de Beth Garmay, cuando los mazdei aprovecharon su presencia allí para presentar graves acusaciones contra San Narsete. En aquel momento crucial, el santo obispo de la ciudad de Sahrqart contaba ya con la avanzada edad de ottant'anni. Las autoridades condujeron tanto al venerable obispo como a su joven discepolo Giuseppe directamente ante la presencia del rey Sapore II. El soberano intentó inicialmente doblegar sus voluntades mediante halagos y lisonjas, buscando inducirles a la apostasía y a abandonar la fe cristiana para obedecer sus mandatos. Al comprobar que sus intentos resultaban totalmente infructuosos, el rey pronunció contra ellos la severa condena a la pena capital. La respuesta de San Narsete fue un acto de suprema firmeza y valor espiritual, manifestando al rey que, aunque los matara y volviera a matar hasta siete veces, jamás abandonarían a su Dios para someterse a sus exigencias. Ambos fueron decapitados con la espada en el lugar de los hechos, en medio de una numerosa muchedumbre, siendo el joven Giuseppe el primero en recibir el martirio por haberse negado rotundamente a adorar el sol según la orden impuesta por el rey Sabor II.
Las fuentes y la fijación de la fecha
Respecto a la cronología exacta de los acontecimientos, el martirio tuvo lugar el décimo día de la luna de tisrin II, que corresponde al mes de noviembre, exactamente en el cuarto año de la persecución. El estudioso P. Peeters propuso reducir aquel calendario lunar al calendario solar basándose en el estudio comparativo de otras passiones semejantes, aceptando finalmente como fecha precisa del martirio el diez de noviembre del año trescientos cuarenta y tres, o bien el doce del mismo mes. Por su parte, el antiguo Martirologio Siriaco del cuarto siglo nombra a San Narsete en su relevante lista de los obispos martirizados en Persia, aunque sin asignarles un día determinado del calendario, y cabe destacar que el discepolo Giuseppe no figura en dicho martirologio siriaco. En cambio, los sinassari bizantinos inscribieron solemnemente a ambos en la fecha del veinte de noviembre, cometiendo quizás un pequeño error de interpretación al tomar el año trescientos cuarenta y cinco como el cuarto año de la persecución de Sapore. La noticia conservada en los sinassari bizantinos procede sin duda de una traducción y resumen de la passio siriaca original, aunque presentan algunas variantes curiosas, como la de definir a Giuseppe como anciano o incluso como obispo, o bien omitir la ciudad episcopal concreta, calificándolos de manera genérica como mártires persas, mientras que ciertos manuscritos añaden que sufrieron el suplicio junto a otros compañeros entre los que había obispos, pretes, mujeres, vírgenes y monjas.
El culto y la inserción en el Martirologio Romano
Durante muchos siglos, estos valiosos mártires permanecieron completamente desconocidos para los antiguos martirologios medievales de la Iglesia de Occidente. Fue el ilustre C. Baronio quien introdujo finalmente a los santos en el Martirologio Romano, fijando su memoria litúrgica en la fecha del veinte de noviembre. El solemne anuncio que figura en el Martirologio Romano proclama expresamente en Perside passio sanctorum Nersae episcopi et sociorum, y su formulación proviene de forma directa de un sinassario bizantino, verosimilmente el conocido Menologio del Cardenal Sirleto. En el mencionado Menologio del Cardenal Sirleto, el discepolo Giuseppe es nombrado de manera explícita junto a su maestro. De este modo, en el texto definitivo del Martirologio, San Narsete queda descrito con justicia como un obispo de veneranda edad, mientras que Giuseppe es recordado como su joven discepolo. La muerte de ambos ocurrió de manera certera entre el diez y el doce de noviembre del año trescientos cuarenta y tres, cerrando un ciclo de testimonio luminoso que la Iglesia sigue recordando con profundo respeto litúrgico.
La vita e il martirio
San Narsete esercitava il suo ministero episcopale nella città di Sahrqart, guidando la comunità cristiana con dedizione e sapienza. In un contesto storico complesso, caratterizzato dall'ostilità dei mazdei, il vescovo fu accusato davanti al re Sapore secondo, il sovrano persiano. Insieme a lui fu condotto al cospetto del re anche il suo fedele discepolo, Giuseppe, con il quale condivideva il cammino spirituale e la missione evangelica.
Il re Sapore secondo, nel tentativo di piegare la loro volontà, offrì loro lusinghe e tentò di indurli all'apostasia, cercando di convincerli ad abbandonare la fede cristiana per conformarsi alle pratiche religiose del regno. Tuttavia, dinanzi alla proposta di rinnegare il Signore, sia Narsete che Giuseppe manifestarono una risoluta fermezza. Nonostante la consapevolezza delle gravi conseguenze, i due non vacillarono, preferendo l'integrità della propria coscienza e l'amore per Dio a qualsiasi bene terreno o salvezza temporanea.
La testimonianza di Narsete e Giuseppe giunse al suo compimento drammatico a Saptà, nella regione di Beth Garmay. Dopo il fermo rifiuto di abiurare, furono condannati a morte e subirono la decapitazione. Il loro martirio, avvenuto nell'anno trecentosessantatré, ha sigillato una vita spesa nell'annuncio del Vangelo e ha offerto alla Chiesa di Persia un esempio indelebile di coraggio. Il loro legame, unito nel ministero e nel sacrificio, rimane un segno di profonda comunione spirituale che attraversa i secoli, ricordando ai fedeli di ogni tempo che la fedeltà a Cristo è il dono più prezioso che un discepolo possa offrire.
Il culto
La memoria di San Narsete e di San Giuseppe è stata preservata con cura dalla tradizione cristiana. Il loro culto, che onora il sacrificio compiuto a Karka de-Beth Selók e nelle terre di Beth Garmay, è stato ufficialmente inserito nel Martirologio Romano grazie all'opera di Cesare Baronio, che ne ha fissato il ricordo per la Chiesa universale.
Sebbene la ricorrenza principale sia indicata per il dieci di novembre, è importante notare che in diverse tradizioni, come nel Martirologio Romano e nei sinassari bizantini, essi vengono commemorati anche il venti di novembre. Questo sdoppiamento di date non fa che sottolineare la persistenza del loro ricordo nel tempo, segno di una devozione che ha saputo resistere allo scorrere delle epoche e alla distanza geografica, parlando ancora oggi al cuore dei fedeli che desiderano onorare la memoria di questi coraggiosi testimoni della fede.
Preguntas frecuentes
Quando se festeggia San Narsete y José?
Se celebra principalmente el veinte de noviembre según el Martirologio Romano y los sinassari bizantinos, aunque los estudios sobre la passio siríaca sitúan el martirio entre el diez y el doce de noviembre de 343.
En Persia, santos mártires Narsete, obispo, de venerable edad, y José, su discípulo, joven, que fueron decapitados con la espada por haberse negado a obedecer la orden del rey Sabor II de adorar al sol. — Martirologio Romano