22 de marzo
San Pablo de Narbona
Obispo y mártir
Actualizado el 18 de septiembre de 2026
Los testimonios antiguos y su ministerio
A finales del cuarto siglo, el poeta Prudenzio celebra las coronas de los mártires en su obra titulada Peristephanon, donde menciona expresamente a San Pablo de Narbona. En este texto, el autor lo define como la gloria y el ornamento de la ciudad, destacando que su prestigio era verdaderamente excepcional, a pesar de no haber sufrido el martirio de sangre. Por su parte, Gregorio de Tours data en el año doscientos cincuenta el envío a la Galia de siete obispos misioneros, fecha que coincide exactamente con el año en que el emperador Decio fue cónsul junto con Grato. San Pablo fue uno de aquellos siete prelados enviados y su destino específico fue la ciudad de Narbona. Gregorio de Tours precisa nuevamente que este pastor estuvo entre aquellos que no padecieron el martirio físico, añadiendo que vivió en una cumbre de santidad, adquirió pueblos enteros para la Iglesia, dilató por todas partes la fe de Cristo y finalmente migró al cielo con una feliz confesión. Asimismo, el mismo cronista argumenta que los mártires y los confesores se encuentran igualmente congiuntos en las moradas celestiales.
La sepultura y el culto litúrgico
El cuerpo sagrado de San Pablo fue inumado en el suburbium, situado específicamente entre la vía Domiziana y la vía d'Aquitania. En ese mismo lugar de la primitiva sepultura se encuentra hoy en día la iglesia dedicada a San Pablo. La tumba del obispo ya era objeto de ferviente veneración durante el cuarto siglo, constituyendo de este modo una de las más antiguas y notables testimonianzas de culto rendido a un obispo que no fue mártir. El Martirologio Geronimiano menciona al santo en la fecha del veintidós de marzo, una mención que probablemente deriva de la recensión itálica elaborada durante el quinto siglo. El Martirologio Romano recensa a San Pablo en la misma fecha que el Geronimiano, mientras que el Martirologio de Usuardo lo inscribe en el calendario el doce de diciembre. Por su parte, la diócesis de Carcassonne celebra solemnemente al santo el once de diciembre. Conviene señalar que en algunos martirologios, situados en Narbonne sobre la costa de la Francia meridional a lo largo de la vía Domizia, se registra la deposición de San Pablo bajo el doble título de obispo y mártir, y las fechas asignadas a su tránsito sitúan su existencia de manera general en el tercer siglo.
La tradición hagiográfica y las leyendas
Con el paso del tiempo, la leyenda se apoderó de la figura del ilustre fundador de la Iglesia de Narbonne. El tratado titulado De mysterio sanctae Trinitatis, atribuido a Cesario d'Arles quien falleció en el año quinientos cuarenta y dos, así como la Vita Pauli redactada probablemente en la segunda mitad del sexto siglo, consideran ambos a San Pablo como un discípulo directo de los santos Apóstoles. El mencionado tratado atribuido a Cesario le confería interesadamente un auténtico mandato apostólico. La tradición que se confía a las diversas recensiones de la Vita afirma con seguridad que San Pablo era en realidad el procincúl de Chipre llamado Sergius Paulus, el cual habría sido convertido por el apóstol Pablo durante su primera misión evangelizadora. Según este relato legendario, Pablo habría seguido al apóstol hasta Roma, donde habría sufrido espantosos tormentos de los cuales fue salvado de manera milagrosa. Tras ser consagrado como obispo, habría acompañado al apóstol en su viaje a España, deteniéndose primeramente en Béziers para evangelizarla y consagrar allí a San Afrodisio como obispo. Posteriormente se habría dirigido a Narbona, fundando su Iglesia y convirtiéndose en su primer obispo, mientras la fama de sus prodigios llegaba hasta Roma. Incluso se llegó a pretender que una parte de sus reliquias fue transferida a Rochechouart, dentro de la diócesis de Limoges. En la actualidad, es ya completamente cierto que toda esta elaborada leyenda carece por completo de fundamento histórico.
Su labor apostólica
La misión de San Pablo de Narbona comenzó en el año doscientos cincuenta, momento en el que fue enviado a la Galia con la encomienda de actuar como obispo misionero. Su labor se extendió por diversos puntos estratégicos, destacando su presencia y actividad evangelizadora en las ciudades de Narbona y Béziers. En estos lugares, su labor fue decisiva para la consolidación de las primeras estructuras eclesiales, siendo reconocido como el fundador de la Iglesia de Narbona.
El ministerio de San Pablo se desarrolló en un tiempo de grandes desafíos para quienes profesaban la fe cristiana. Sin embargo, su compromiso con la difusión del mensaje de Jesucristo no flaqueó, permitiendo que la semilla del Evangelio echara raíces profundas. Tras culminar su servicio en la tierra, fue inumado en el suburbio de Narbona, específicamente en un lugar situado entre la vía Domiziana y la vía de Aquitania. Este sitio de reposo se convirtió, con el paso del tiempo, en un espacio de referencia para los fieles, quienes acudían allí para honrar la memoria de quien había entregado su vida por la difusión del Evangelio en tierras galas.
El culto a su memoria
La veneración a San Pablo de Narbona posee una antigüedad notable, pues el culto en su sepultura se encuentra ya plenamente documentado desde el siglo cuarto. Esta temprana devoción es testimonio del profundo impacto que su vida y su martirio tuvieron en las comunidades cristianas de la región. Su figura ha sido preservada a través de las edades mediante el Martirologio Romano y el Martirologio Geronimiano, los cuales sitúan su conmemoración el día veintidós de marzo.
La memoria del santo también ha sido honrada en fechas distintas según las tradiciones locales, lo que refleja su relevancia en la historia regional. Por ejemplo, en Carcassonne se celebra su memoria el día once de diciembre, mientras que el martirologio de Usuardo señala el día doce del mismo mes. Estas diversas fechas de culto subrayan la pervivencia de su legado, recordándonos a un hombre que supo entregar su vida por la fe, dejando una estela de santidad que continúa inspirando a los fieles en su propio camino espiritual.
Preguntas frecuentes
Cuando se festegгает San Pablo de Narbona?
San Pablo de Narbona se celebra principalmente el 22 de marzo según el Martirologio Romano y el Geronimiano. La diócesis de Carcassonne lo conmemora el 11 de diciembre y el Martirologio de Usuardo lo registra el 12 de diciembre.
En Narbona, en la costa del sur de Francia a lo largo de la vía Domitia, deposición de san Pablo, obispo y mártir. — Martirologio Romano