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11 de febrero

San Pedro De Jesus Maldonado Lucero

Sacerdote y mártir

Actualizado el 18 de septiembre de 2026

La vocación y los primeros años

San Pedro de Jesus Maldonado Lucero nació en la ciudad mexicana de Chihuahua el quince de junio de 1892, en el seno de una familia donde se formó su espíritu religioso. Desde su etapa como seminarista, dejó por escrito su profundo deseo de tener el corazón siempre dirigido al cielo y al tabernacolo, una frase que constituyó el verdadero programa de toda su existencia. Convertido en sacerdote, regresó a su ciudad natal de Chihuahua para regir la parroquia de Santa Isabella, donde volcó todas sus energías espirituales en el servicio a la comunidad cristiana.

Toda su espiritualidad y su ministerio sacerdotal se concentraron de manera absoluta en Jesús Ostia. Conducía interminables horas de oración silenciosa y fervorosa ante el tabernacolo y celebraba santas misas llenas de fervor, acompañadas de comuniones devotísimas. Llevaba a Jesús recibido en el sacramento fuera del templo para encontrarse en medio de los parroquianes y lograr así radunar a la comunidad alrededor del sagrario. Además, se convirtió en el animador incansable de numerosos turnos de adoración nocturna organizados junto a sus fieles y pensados para ellos.

La persecución y el martirio

San Pedro de Jesus Maldonado Lucero vivió los años más duros de la persecución religiosa que sacudió su ciudad, sembrando el terror y la muerte entre los fieles católicos. Esta violenta persecución se intensificó a partir del año 1931, momento en el que el gobierno comenzó a aplicar de manera drástica las leyes anticattoliche. El diez de febrero de 1937, coincidiendo con el Miércoles de Ceniza, el sacerdote celebró la santa misa con gran fervor, impuso las ceniza a los fieles y pasó largas horas atendiendo el sacramento de la reconciliación en el confesional.

En ese momento, hombres armados hicieron irrupción en el templo para proceder a su arresto, sin darle tiempo de llevar consigo pertenencia alguna, a excepción de las ostias consagradas que guardaba celosamente en una custodia. Tras ser conducido al municipio de la ciudad, fue sometido a estenuantes interrogatorios por parte de policías y políticos locales, sufriendo graves maltratos e insultos por parte de sus aguzzini. En medio de la agresión, de la canna de un fucile partió un golpe que le fracturó el cráneo y le hizo saltar un ojo, dejándolo gravemente golpeado a la cabeza y mereciendo el glorioso triunfo durante el furore de la persecución.

San Pedro stramazza al suolo sanguinante, dolorante, con los vestidos empapados de sangre y casi sin sentido. La custodia con las ostias consagradas cayó al suelo y las partículas sagradas se esparcieron por la sala. Uno de los carnefici recogió una ostia y se la ofreció a don Pedro ordenándole que se la comiera, recibiendo de este modo el viático tan deseado por mano de un insolito ministro. Tras ser trasladado a un hospital de la ciudad, falleció al día siguiente, el once de febrero, fecha que coincidía exactamente con el aniversario de su ordenación sacerdotal, cerrando un círculo místico donde su vida ministerial comenzó y concluyó con el martirio.

El culto y la canonización

El martirio sufrido por San Pedro de Jesus Maldonado Lucero fue oficialmente reconocido por la Iglesia como testimonio supremo de fidelidad a Cristo y a la Eucaristía. El veintiuno de mayo de 2000, el sacerdote fue inscrito solemnemente entre los Santos junto a otros veinticuatro compañeros de martirio que compartieron su tiempo y su entrega. En el Martirologio actual, es recordado con devoción en Chihuahua, en México, como santo sacerdote y mártir de la fe.

Preguntas frecuentes

Cuando se festeggia San Pedro de Jesus Maldonado Lucero?

La memoria litúrgica de San Pedro de Jesus Maldonado Lucero se celebra el once de febrero, fecha de su nacimiento al cielo.

En Chihuahua en México, san Pedro Maldonado, sacerdote y mártir, que, en el furor de la persecución, venerando hasta el último el misterio de la Eucaristía, golpeado a muerte en la cabeza mereció de obtener el glorioso triunfo. — Martirologio Romano