30 de diciembre
San Rogelio de Canne
Obispo
Actualizado el 18 de septiembre de 2026
El contexto histórico de Canne
El escenario de esta historia es la antigua ciudad de Canne, un lugar ligado irremediablemente a la memoria de Annibale el cartaginese, quien el dos de agosto del año doscientos dieciséis antes de Cristo destruyó allí al ejército romano de los consules Terenzio Varrone y Lucio Emilio Paolo. Esta localidad, situada no lejos de Barletta y levantada junto a la riva derecha del río Ofanto, conservaba una gran importancia en el Medioevo y constituía una sede episcopal. Sin embargo, en el siglo XI comenzó la lenta e implacable ruina de la ciudad. Roberto el Guiscardo creó el reino normanno en el sur de Italia, un territorio que pronto se vio insidiado por rebeliones locales firmemente sostenidas por el emperador de Oriente. El conte Ermanno de Canne capeggió una de estas sublevaciones contra los normannos, pero las tropas de Roberto el Guiscardo derrotaron al conde en el año mil ochenta y tres. Esta decisiva victoria de los normannos sembró la absoluta destrucción en la ciudad de Canne.
El ministerio episcopal y la caridad
En este contexto de desolación y en un tiempo sin esperanzas y profundamente marcado por la guerra, asumió sus responsabilidades episcopales el obispo Rogelio, cuyo nombre sugiere un origen normanno, aunque no se tengan noticias precisas sobre su nacimiento y su juventud. Una fuente popular del siglo XV describe con detalle los años de su ministerio. El compito primario de Rogelio consistió en contribuir a la supervivencia de la población que había quedado totalmente prostrata por los conflictos. El episcopio de Rogelio funcionaba como un ospizio siempre abierto día y noche, capaz de allojar con largueza a viandantes, peregrinos, vedove y orfani. El autor ignoto de aquella fuente describe también cómo el obispo caminaba scalzo por los campos recolectando elemosine para los pobres. Rogelio actuaba de este modo como un socorristas instancabile, asumiendo con valentía los mismos compiti de la autoridad civil para aliviar el sufrimiento de su gente. Su sabiduría trascendió lo local, al punto de que los papas Pasquale II y Gelasio II recurrieron en repetidas ocasiones al consejo y a la experiencia de Rogelio en cuestiones de derecho. Asimismo, el santo ayudó incansablemente a comporre liti y placare rivalidades tanto entre eclesiásticos como entre comunidades enteras, en un momento en que la Iglesia buscaba con esfuerzo su propia reforma interna entre dificultades enormes.
Tránsito, traslado y memoria
Durante siglos, el nombre de Rogelio fue vinculado erróneamente a diversas leyendas que lo situaban en el siglo quinto, hasta que su verdadera y auténtica vicenda histórica fue delineada con rigor a finales del siglo diecinueve gracias a los estudios de don Nicola Monterisi, quien más tarde llegaría a ser arzobispo de Salerno. A San Rogelio se le atribuyen además numerosos prodigios y milagros compiuti en vida, entre los cuales destaca el relato tradicional de que un volatile le hizo sombra con sus alas durante uno de sus viajes. La muerte del prelado se fecha con certeza el treinta de diciembre del año mil ciento veintinueve. La voz popular proclamó su santidad de inmediato tras su fallecimiento, y fue sepultado primeramente en la catedral de Canne. Con el tiempo, al quedar la antigua ciudad incapaz de risorgere, la población y los obispos sucesores se trasladaron paulatinamente a Barletta. Por esta razón, los restos del santo fueron llevados a Barletta durante el siglo trece, siendo colocados al principio en la iglesia de Santa Maria Maggiore y llevados más tarde al monasterio benedictino de Santo Stefano, que con los años pasó a llamarse monasterio de San Ruggero. San Rogelio es venerado oficialmente como obispo de Canne y protector de Barletta. Su emblema iconográfico comprende tradicionalmente el bastone pastorale y el aquila, y el martirologio recuerda su memoria como obispo en Canne, en la región de Puglia.
Su ministerio episcopal
La vida de San Rogelio estuvo marcada por la adversidad y la capacidad de reconstrucción. Tras los trágicos sucesos de mil ochenta y tres, cuando la ciudad de Canne sufrió una destrucción casi total, el santo asumió la responsabilidad de pastorear a una población herida y desorientada. Su labor no se limitó a la administración eclesiástica, sino que se centró en el acompañamiento directo de quienes más sufrían las consecuencias de la guerra y la precariedad. En su casa episcopal, las puertas estuvieron siempre abiertas para acoger a quienes no tenían sustento, convirtiendo su hogar en un lugar de consuelo para los huérfanos y de amparo para las viudas y los viajeros que transitaban por la zona.
Su prestigio trascendió las fronteras de su diócesis gracias a su profundo conocimiento y rectitud. Los pontífices Pascual segundo y Gelasio segundo reconocieron en él a un colaborador de gran fiabilidad, solicitando su asesoramiento en cuestiones complejas relacionadas con el derecho canónico. Esta faceta de su vida revela a un hombre de estudio y oración, capaz de integrar la exigencia de la ley con la compasión del Evangelio. San Rogelio entregó su alma a Dios en el año mil ciento veintinueve, dejando tras de sí una diócesis fortalecida por su ejemplo de fidelidad y una huella indeleble en la historia de la Iglesia de aquel tiempo.
Memoria y culto
El culto a San Rogelio ha perdurado a lo largo de los siglos como un signo de la gratitud de su pueblo. Aunque su ministerio se desarrolló principalmente en Canne, su memoria se trasladó a la ciudad de Barletta durante el siglo trece, cuando sus reliquias fueron llevadas a este nuevo destino, donde hoy es honrado como patrono. Este traslado no solo preservó sus restos mortales, sino que permitió que la devoción al obispo se arraigara con fuerza en la comunidad de Barletta, donde se le sigue recordando con respeto y afecto.
La memoria litúrgica de San Rogelio se celebra cada año el día treinta de diciembre. Esta fecha es una invitación para los fieles a reflexionar sobre la vida de un pastor que supo mantenerse firme ante la crisis y generoso ante el dolor ajeno. A través de los siglos, la figura de San Rogelio sigue siendo un recordatorio de que la labor episcopal, cuando se ejerce con humildad y sabiduría, se convierte en un faro que guía a las generaciones sucesivas hacia una fe más comprometida con la justicia y la caridad.
Preguntas frecuentes
Cuando se festeggia San Rogelio de Canne?
La festividad litúrgica de San Rogelio se celebra el treinta de diciembre.
Di cosa es patrono San Rogelio de Canne?
San Rogelio es venerado como protector de la ciudad de Barletta.
En Canne en Apulia, san Rogelio, obispo. — Martirologio Romano