30 de diciembre
Sant' Eugenio de Milán
Obispo
Actualizado el 18 de septiembre de 2026
Las fuentes históricas y el culto antiguo
La Notitia ecclesiarum urbis Romae, redactada en la segunda mitad del siglo octavo, enumera los santos venerados en Milán y menciona a un santo llamado Eugenio con el título de confesor. El texto lo presenta junto a otros dos obispos de Milán, sant'Eustorgio y san Magno, quienes también reciben la misma definición. Documentos eclesiásticos milaneses de los siglos undécimo y duodecimo, tales como el Kalendarium Ambrosianum del siglo undécimo y el Beroldus, continúan mencionando a santo Eugenio. Posteriormente, el Liber notitiae Sanctorum Mediolani del siglo catorce recuerda al treinta de diciembre la deposición y la traslación de santo Eugenio obispo en la iglesia de Sant'Eustorgio. No obstante estas attestaciones, ningún obispo con el nombre de Eugenio figura en la lista oficial de los obispos de Milán redactada hasta el año mil novecientos veintidós, y de él se puede únicamente afirmar que se trata de un santo objeto de culto local, cuya época en que vivió es totalmente ignota y sin certeza sobre el hecho de que efectivamente haya sido un obispo.
La tradición legendaria y la defensa del rito
Landolfo Seniore, en su obra Historia Mediolanensis escrita a comienzos del siglo duodecimo, refiere el texto de un sermone pronunciado por el obispo Tommaso alrededor del año setecientos ochenta. Este sermone presenta a Eugenio como un obispo transmontanus, sin especificar su sede episcopal, y lo define además como padre spirituale de Carlo Magno. A Eugenio se le atribuye el mérito de haber defendido el rito ambrosiano en un concilio celebrado en Roma poco después de la finalización del reino longobardo. Esta defensa tuvo lugar contra Carlo Magno y el papa Adriano I, quienes tenían la intención de abolir dicho rito para promover la unidad del mundo cristiano. Como consecuencia de la postura adoptada por Eugenio, se tomó la decisión de colocar sobre el altar mayor de la basílica de San Pietro en Vaticano un libro liturgico ambrosiano y uno romano. La basílica de San Pietro fue accuratamente chiusa después de la inserción de los libros litúrgicos, y se estableció la obligación de ayunar y rezar durante tres días, adoptando como normativo para toda la Iglesia aquel libro que se encontrase abierto. Transcurridos tres días, a la reapertura de la basílica, los libros de ambos ritos fueron hallados cerrados, pero con la gran maravilla de todos, repentinamente ambos libros se abrieron. Esta apertura simultánea demostró claramente que el Señor deseaba el mantenimiento de ambos ritos litúrgicos.
El paso por Milán y el milagro del renacimiento del culto
En su viaje de regreso a su sede, pasando por Milán, Eugenio aceptó detenerse durante un cierto período atendiendo a la solicitud del clero y de los maggiorenti locales. Durante su estancia en la ciudad, el obispo de Milán falleció. Con el transcurso del tiempo, los milaneses perdieron por completo la memoria del santo. La memoria de Eugenio fue posteriormente renovada gracias a un milagro realizado por el santo en favor de una mujer inferma. El santo pidió a la mujer inferma que se esforzara para que su cuerpo fuera transportado desde un sepulcro negletto hasta la cercana iglesia de Sant'Eustorgio. Como consecuencia directa de este acontecimiento, se comenzó a celebrar anualmente la fiesta del santo. El relato transmitido por Landolfo posee un carácter claramente legendario, y el objetivo principal de su narración consiste en defender las tradiciones milanesas, incluyendo tanto el rito ambrosiano como la clerogamia, frente a la reforma impulsada por el papa Gregorio VII.
Su memoria en la Iglesia
La vida de San Eugenio se inscribe en la rica historia eclesial de Milán, una diócesis marcada por la presencia de grandes testigos de la fe. Aunque no disponemos de registros cronológicos precisos sobre su nacimiento o los años exactos de su ministerio episcopal, la certeza de su santidad ha quedado grabada en la liturgia y en el afecto de los fieles. La primera atestación documental de su culto se remonta de manera clara a la segunda mitad del siglo VIII, un periodo en el que su nombre ya era invocado con reverencia en la liturgia local.
El hito más significativo en la preservación de su memoria fue el traslado de sus restos sagrados. Sus reliquias fueron depositadas en la histórica basílica de Sant'Eustorgio en Milán, un espacio sagrado que se convirtió en el custodio de su legado espiritual. Este traslado, lejos de ser un simple hecho administrativo, consolidó la devoción de los milaneses, quienes acudían ante su tumba para encomendar sus necesidades y agradecer el testimonio de un obispo que entregó su vida por el rebaño que le había sido confiato.
La herencia del pastor
El culto a San Eugenio ha sobrevivido al desgaste del tiempo gracias a la piedad de una comunidad que nunca olvidó a sus antiguos padres en la fe. La traslación de sus reliquias a la iglesia de Sant'Eustorgio permitió que su presencia permaneciera activa en el corazón de la diócesis, uniendo el pasado glorioso de la Iglesia milanesa con las nuevas generaciones de creyentes que buscaban en el santo obispo un modelo de fidelidad y constancia evangélica.
Preguntas frecuentes
¿Cuándo se festej ആരാധi...
La festividad de sant'Eugenio se celebra el treinta de diciembre, fecha que conmemora su deposición y la traslación de sus reliquias a la iglesia de Sant'Eustorgio.