5 de julio
San Tomás de Terreti
Abad
Actualizado el 18 de septiembre de 2026
La vida monástica y el monasterio
San Tomás de Terreti nació en Reggio Calabria en los primeros años del décimo siglo. En su juventud, decidió abrazar la vida monástica, iniciando un camino de entrega total que lo llevó a destacar entre los ascetas de su tiempo. Tras su profesión monástica, fue elegido abad del monastero de la Madre de Dios, situado en las colinas ubicadas a las espaldas de la ciudad de Reggio Calabria. Dicho monastero, conocido como la abadía de Santa Maria de Terreti, era una fundación bizantina dedicada a la Virgen Theotòkos y se remonta a la época bizantina.
Bajo su guía, San Tomás hizo célebre este cenobio durante el periodo de máximo esplendor de la agiografía calabro-greca. La existencia del monasterio está documentada ya en el año 1000, momento en el cual se menciona explícitamente a su egumeno. Los historiadores y estudiosos también ipotizan que la estructura albergaba un valioso scriptorium para la copia de manuscritos. Aunque no se disponen de informaciones biográficas exhaustivas y ciertas sobre sus primeros años, se presume que su estilo de vida era muy afín al de los demás santos basilianos de aquel periodo, marcado por un profundo espíritu de mortificación.
Gobierno pastoral y retiro espiritual
En su relevante rol como abad, San Tomás fue un auténtico ejemplo para los demás monaci que conformaban la comunidad. Optó por guiarlos mediante el testimonio directo de su propia santidad antes que a través de normas escritas y rígidas. Las crónicas de aquella época refieren con claridad que gobernó con suma virtud tanto a su comunidad como a todo el monasterio de Terreti. Debido a ello, las fuentes coetáneas lo describieron con expresiones tan elevadas como el honor de los religiosos y tres veces beato.
La tradición popular lo commemora principalmente por su intensa y sincera piedad. San Tomás solía transcurrir prolongados periodos dedicados al retiro espiritual y a la penitenza en el interior de cuevas excavadas en el tufo. Estas grutas utilizadas para su recogimiento místico son tuttora visibles en la zona septentrional de Terreti, exactamente a lo largo de la carretera que conduce hacia Santa Domenica. Por todo ello, es considerado históricamente como uno de los más autorevoles exponentes del ascetismo de su siglo. Cabe señalar que algunas fuentes históricas lo consideraron erróneamente contemporáneo de San Cipriano de Calmizzi.
Tránsito y legado de la abadía
El venerable abad San Tomás falleció el cinco de julio del año 1000 en la localidad de Terreti, situada en los alrededores de Reggio Calabria. El Martirologio Romano registra su festividad litúrgica precisamente en esa misma fecha de su muerte, consignándolo como abad del monasterio de Santa Maria de Terreto, muy cerca de la ciudad calabresa. Su legado terrenal ha perdurado a pesar del paso del tiempo y de las adversidades naturales.
La histórica abadía de Santa Maria de Terreti sufrió diversos daños a lo largo de los siglos como consecuencia de repetidos terremotos que azotaron la región. En la actualidad, de aquel imponente complejo monástico bizantino apenas se conservan algunos ruderi, junto a restos de pavimentación a mosaico y algunas columnas que testifican su antiguo esplendor. A pesar de la ruina material del edificio, la figura espiritual del santo abad continúa viva en la memoria litúrgica y en la devoción de los fieles.
Su vida monástica
San Tomás de Terreti nació en Reggio Calabria y, desde sus años de juventud, sintió el llamado a consagrarse al Señor mediante la vida monástica. Su camino de perfección cristiana se forjó en un entorno de sobriedad y entrega, donde el trabajo diario se entrelazaba con la oración incesante. Con el paso del tiempo, debido a su probada virtud y sabiduría, fue elegido abad del monasterio de Santa María de Terreti, situado en las cercanías de su ciudad natal.
Como superior de la comunidad, San Tomás no buscó el mando autoritario, sino que guio a sus monjes mediante el ejemplo de una vida santa y coherente. Su estilo de gobierno se nutrió de una profunda espiritualidad, la cual practicaba rigurosamente a través del ascetismo. Es notable su costumbre de retirarse a meditar en cuevas excavadas en el tufo, lugares donde encontraba el retiro necesario para fortalecer su espíritu y elevar sus súplicas al Altísimo. Esta práctica de retiro, lejos de alejarlo de sus responsabilidades, le otorgaba la claridad y la fortaleza espiritual necesarias para pastorear a la comunidad monástica. Su vida fue, en esencia, un reflejo de la luz del Evangelio, mantenida con humildad y perseverancia hasta el momento de su fallecimiento en el año mil, acaecido en el lugar de Terreti, donde su recuerdo continúa siendo venerado por los fieles como un auténtico baluarte de la vida contemplativa.
La memoria y el culto
El culto a San Tomás de Terreti se mantiene vivo a través de los siglos gracias a su inscripción en el Martirologio Romano, que permite a la Iglesia universal conmemorar su tránsito hacia la vida eterna. La fecha de su celebración, el cinco de julio, coincide con el día de su muerte, momento en el cual el siervo de Dios culminó su peregrinaje terrenal para entrar en la gloria del Padre.
La veneración que se le profesa no reside en grandes gestos externos, sino en la sencillez de una memoria que reconoce en él a un intercesor ante Dios. Los fieles acuden a su recuerdo para pedir la gracia de la perseverancia y la paz interior, virtudes que él cultivó con tanta esmero en la soledad de las cuevas de Terreti. Su figura representa la continuidad de la fe en la región de Reggio Calabria, recordándonos que la santidad es un camino accesible para quienes, con humildad, deciden seguir los pasos de Cristo en el silencio del corazón y en el servicio a la comunidad de hermanos.
Preguntas frecuentes
¿Cuándo se festejva San Tomás de Terreti?
Se commemora el cinco de julio, día en el cual falleció en el año 1000 y que el Martirologio Romano señala para su celebración litúrgica.
En el monasterio de Santa María de Terreto, cerca de Reggio Calabria, san Tomás, abad. — Martirologio Romano