26 de julio
Sant' Ana
Madre de la Bienaventurada Virgen María
Actualizado el 18 de septiembre de 2026
Las fuentes históricas y el significado de su nombre
Las noticias históricas sobre sant'Ana son escasas y provienen exclusivamente de textos non oficiales y non canonicos. Sant'Ana no viene nunca mencionada al interno de los Evangelios canonicos, por lo que las vicisitudes de su vida se encuentran narradas en los evangelios apócrifos de la Natividad y de la Infancia. El texto más antiguo que habla de ella es el llamado Protovangelo de san Giacomo, redactado no más tarde de la mitad del II siglo. Aunque estos escritos apócrifos no han sido aceptados formalmente por la Iglesia católica debido a que contienen tesis heréticas, han influenciado notablemente la devoción y la liturgia cristiana, ya que algunas de sus informaciones son retenidas como auténticas y conformes a la tradición. De hecho, la Iglesia acepta de estas fuentes episodios tan significativos como la Presentación de María al templo y la Asunción de María al cielo, así como detalles históricos precisos como el nombre del centurión Longino y la historia de la Verónica.
El nombre de Ana deriva del vocablo hebreo Hannah, que significa gracia. Según el testimonio de los apócrifos, sant'Ana nació en Gerusalemme y se unió en matrimonio con san Joaquín. Su esposo era un hombre muy pío y rico que residía cerca de Gerusalemme, en las proximidades de la piscina Probatica. Ambos esposos estaban ligados por un amor sincero, pero sufrían la pena de la esterilidad y eran ya demasiado ancianos para esperar una gestación. En la mentalidad hebrea de aquella época, la esterilidad conyugal era interpretada dolorosamente como un signo de maldición divina, lo que aumentaba el sufrimiento de la pareja. A pesar de esta dura prueba, san Joaquín decidió no tomar a otra mujer para asegurar su descendencia, debido al profundo amor que nutría por su esposa Ana.
La prueba, la oración y el nacimiento de María
La piedad de san Joaquín lo llevaba cada año al Templo de Gerusalemme para ofrecer abundantes dones a Dios. Sin embargo, en una de estas ocasiones, el sumo sacerdote Ruben detuvo a san Joaquín, impidiéndole ofrecer sus dones en primer lugar porque no había engendrado descendencia en Israel. Profundamente dolorido por el rechazo del sumo sacerdote, san Joaquín consultó el archivo de las doce tribus de Israel para verificar si todos los hombres justos habían tenido una descendencia. Tras constatar que, en efecto, todos los hombres píos habían gozado de hijos, san Joaquín sintió tanta vergüenza que no quiso regresar a su casa y decidió retirarse a una propiedad que poseía en la montaña.
Allí permaneció durante cuarenta días y cuarenta noches, entregado al ayuno, al llanto y a la oración ante Dios. Mientras tanto, en la casa familiar, sant'Ana sufría doblemente, tanto por su propia esterilidad como por el imprevisto alejamiento de su esposo. En medio de su dolor, se dedicó a una intensa oración para pedir a Dios la gracia de un hijo. Durante este tiempo de plegaria, un ángel del Señor se apareció a sant'Ana y le anunció que Dios había escuchado su súplica, prometiéndole que concebiría un hijo del cual se hablaría en todo el mundo. La profecía del mensajero celestial se cumplió y sant'Ana quedó embarazada.
Tras algunos meses de espera, sant'Ana dio a luz. El Protovangelo de san Giacomo refiere que, una vez terminados los días de la purificación ritual, la madre amamantó a la pequeña y le dio el nombre de María, que significa predilecta del Señor. Otros evangelios apócrifos sostienen que el concebimiento de María ocurrió de modo milagroso durante la ausencia de su esposo. Este relato del concebimiento en ausencia del marido rige una analogía con el episodio bíblico de otra Ana, también estéril, que se convirtió prodigiosamente en madre del profeta Samuel. Al regreso de san Joaquín de la montaña, la iconografía cristiana oriental celebra el encuentro de los esposos ante la puerta de la ciudad, un episodio conocido como el encuentro en la puerta áurea de Gerusalemme, aunque no existen pruebas históricas de la existencia real de dicha puerta dorada. En agradecimiento por el nacimiento, san Joaquín ofreció nuevamente en el templo diez corderos, doce terneros y cien cabritos sin mancha.
La consagración de la Virgen y los últimos años de Ana
Los padres de María la criaron con profunda devoción y amor en sus primeros años. Al cumplir los tres años de edad, la pequeña María fue conducida al Templo de Gerusalemme para ser consagrada al servicio del santuario, cumpliendo así el voto solemne que sus padres habían realizado cuando imploraban la gracia de un hijo. Después de este acontecimiento, san Joaquín no vuelve a ser mencionado en ninguno de los textos tradicionales. Sant'Ana, en cambio, es citada en evangelios apócrifos sucesivos, los cuales afirman que vivió hasta la avanzada edad de ochenta años.
Según estas tradiciones posteriores, sant'Ana se desposó en otras dos ocasiones tras haber quedado viuda de san Joaquín. De estos matrimonios sucesivos nacieron dos hijos, cuya descendencia es conocida en la piedad cristiana como la Santa Parentela de Jesús. Esta devoción particular hacia el árbol familiar de Cristo ha gozado de gran difusión, especialmente en los países de lengua alemana.
Historia y expansión del culto en Oriente y Occidente
El culto a san Joaquín y sant'Ana se desarrolló inicialmente en el Oriente cristiano y, posteriormente, se difundió en el Occidente. La primera muestra documentada de la veneración en Oriente se remonta a la época del emperador Giustiniano, quien en torno al año 550 mandó construir en Costantinopoli una iglesia dedicada a sant'Ana. En Occidente, la penetración del culto fue más lenta y tardía. Las primeras representaciones de la santa aparecen en los mosaicos del V siglo en el arco triunfal de la basílica de Santa Maria Maggiore y en los frescos del VII siglo en la iglesia de Santa Maria Antiqua en Roma.
La devoción formal en territorio occidental comenzó alrededor del X siglo en la ciudad de Napoli, desde donde se propagó progresivamente hacia otras regiones geográficas. Este fervor alcanzó su máxima expansión durante el XV siglo, facilitado en el norte de Europa por la publicación del libro Tractatus de laudibus sanctissimae Annae, escrito por Giovanni Trithemius y publicado en Magonza en el año 1494. En el año 1584, el papa Gregorio XIII, quien vivió entre 1502 y 1585, introdujo oficialmente la celebración de sant'Ana en el Messale Romano, extendiendo su memoria a toda la Iglesia católica.
Durante muchos siglos, la figura de san Joaquín permaneció en un segundo plano respecto a la de su esposa, y su fiesta se celebraba en fechas separadas. Inicialmente, a partir de 1584, san Joaquín era conmemorado el 20 de marzo. En 1788, su memoria se trasladó al domingo de la octava de la Asunción de María, y en 1913 se fijó el 16 de agosto. Finalmente, la reforma del calendario litúrgico unió la memoria de ambos esposos en una celebración común el 26 de julio, mientras que la Iglesia de Oriente de rito griego continúa celebrando a sant'Ana el 25 de julio.
Iconografía, patronazgos y devoción popular
En el arte cristiano, los pintores y escultores de diversas épocas han representado a sant'Ana casi siempre dentro de un grupo familiar. Una de las composiciones más clásicas la muestra junto a san Joaquín y a la pequeña María. Otra tipología la presenta sentada en una silla alta, con la dignidad de una matrona de la antigüedad, sosteniendo a María niña a su lado. Asimismo, la llamada representación trinitaria la muestra junto a la Virgen María y a Jesús Niño, simbolizando de forma visual tres generaciones sucesivas de la historia de la salvación.
Los numerosos patronazgos de sant'Ana están estrechamente vinculados a su condición de madre de la Virgen María. Se la venera como la patrona principal de las madres de familia, de las viudas y de las parturientas, siendo invocada constantemente para superar partos difíciles y combatir la esterilidad conyugal. Asimismo, es considerada patrona de los orfebres y de los toneleros, pues la piedad popular asimila su vientre al cofre que custodió a María como una joya preciosa. Por haber enseñado a la Virgen las labores del hogar, se la tiene por patrona de los fabricantes de escobas, de los tejedores, de los sastres y de los productores y comerciantes de lienzos y ropa blanca para la casa. También protege a los mineros, carpinteros, ebanistas, torneros y constructores. En Bretaña, donde su devoción es sumamente intensa, se le implora para la recogida del heno. Su influencia es tal que la ciudad de Caserta la venera como su celeste Patrona, su nombre abunda en la toponomástica de calles, barrios y clínicas, y varios municipios italianos llevan con orgullo el nombre de Ana.
Vida y maternidad
La existencia de Santa Ana transcurrió en el marco de la piedad del antiguo Israel, compartiendo con su esposo Joaquín el profundo dolor de la esterilidad coniugal. Durante largos años, la pareja soportó el sufrimiento de no tener descendencia, una condición vivida con pena pero sostenida por una oración constante y confiada en la misericordia divina.
La respuesta del Cielo llegó a través de la aparición de un ángel, quien anunció a Ana que concebiría un hijo. De esta promesa divina nació su hija María, destinada a ser la Madre de Jesús. Cuando la niña cumplió tres años, Ana y Joaquín la llevaron al Templo de Jerusalén para presentarla y consagrarla a Dios, cumpliendo así con gratitud el don recibido y ofreciendo a su amada hija al servicio del Altísimo en el recinto sagrado.
Culto y memoria
El reconocimiento oficial de su santidad en la Iglesia de Occidente se consolidó en 1584, año en que el papa Gregorio XIII dispuso su inserción en el Misal Romano. Desde entonces, su memoria litúrgica se celebra con gran solemnidad cada 26 de julio en el mundo occidental, mientras que las iglesias de Oriente la conmemoran el 25 de julio.
Su figura es venerada de manera especial como protectora de las madres de familia, las viudas y las mujeres parturientas. Asimismo, por su paciencia y laboriosidad, es patrona de la ciudad de Caserta y de numerosos oficios tradicionales, entre ellos los orfebres, carpinteros, ebanistas, tejedores, sastres y minadores, quienes confían en su maternal intercesión.
Preguntas frecuentes
Cuando si festeggia sant'Ana?
Sant'Ana se celebra el 26 de julio en la Iglesia de rito latino, en una memoria litúrgica común junto a su esposo san Joaquín.
Di cosa è patrono sant'Ana?
Es patrona de las madres, viudas, parturientas, orfebres, toneleros, mineros, carpinteros, ebanistas, torneros, tejedores, sastres y fabricantes de escobas, telas y lencería doméstica.
Memoria de los santos Joaquín y Ana, padres de la inmaculada Virgen María Madre de Dios, cuyos nombres son conservados por antigua tradición cristiana. — Martirologio Romano