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9 de febrero

Sant' Apolonia

Virgen y mártir

Sant' Apolonia

Actualizado el 18 de septiembre de 2026

La persecución en Alejandría y el testimonio de los historiadores

Los dramáticos acontecimientos que rodearon la vida y el martirio de santa Apollonia se conocen gracias a los testimonios escritos de los primeros siglos del cristianismo. El historiador Eusebio de Cesarea, que vivió entre el 265 y el 340, redactó su célebre obra titulada Historia Ecclesiastica en el tercer siglo. En el interior de este texto fundamental, Eusebio transcribió un fragmento de una carta enviada por el obispo san Dionigi de Alejandría, fallecido en el 264, dirigida a Fabio de Antioquia. Esta epístola epistolar narra de primera mano episodios presenciados por el propio prelado durante un periodo histórico muy convulso.

Los hechos se desarrollaron en el último año del mandato del emperador Filipo el Árabe, abarcando una franja temporal situada entre el 243 y el 249. Tras seis años de relativa tregua en las persecuciones anticristianas, en el año 248 estalló de manera repentina una violenta sombrra popular en la ciudad de Alejandría de Egipto. Dicha revuelta fue aizada y fomentada por un indovino local. Durante aquellos disturbios, muchos seguidores de Cristo sufrieron la flagelación y la lapidación, y el furor sanguinario de la masa no perdonó ni siquiera a los fieles más frágiles y vulnerables de la comunidad.

Los paganos irrumpieron con violencia en los hogares de los cristianos, saquearon todo cuanto pudieron transportar y devastaron por completo las viviendas. En medio de esta furia colectiva, los perseguidores apresaron a la virgen anciana Apollonia. El historiador Eusebio la designa mediante el respetuoso apelativo griego de parthenos presbytès, indicando su condición de mujer de avanzada edad consagrada a Dios. Por su parte, el obispo san Dionigi afirma en su correspondencia que la existencia de Apollonia había sido completamente digna de admiración y que su conducta ejemplar, unida quizá a su apostolado, provocó la especial inquina de los paganos, quienes decidieron ensañarse con ella aplicando una particular crueldad.

El martirio y la reflexión sobre el sacrificio

Sometida a tormentos extremos por sus opresores, santa Apollonia sufrió numerosas y crueles torturas físicas. Los verdugos le golpearon las mascellas con gran violencia hasta conseguir que se le salieran los dientes, y la tradición posterior ha transmitido detalladamente que los dientes de la mártir fueron arrancados mediante el uso de una tenaglia. Ante la exigencia de proferir expresiones de empierta y pronunciar palabras sacrílegas contra Dios, la santa se mantuvo firme en su negativa, prefiriendo afrontar el suplicio supremo antes que renegar de sus creencias religiosas y traicionar su fe.

Los perseguidores encendieron un gigantesco rogo en las afueras de la ciudad de Alejandría y amenazaron a la virgen con arrojarla viva a las llamas si no obedecía sus órdenes impías. Apollonia solicitó entonces que la dejaran en libertad por un breve momento. Al obtener esta momentánea concesión, y para evitar el pecado de la apostasía y sustraerse de posibles torturas adicionales que hubieran podido quebrantar su voluntad, la santa se lanzó con rapidez hacia el fuego y fue totalmente incinerada. Este suceso tuvo lugar a finales del año 248 o principios del 249.

El valiente gesto de Apollonia al arrojarse a las llamas para no incurrir en una falta grave suscitó una profunda admiración tanto entre los cristianos como entre los paganos de aquella época. Durante los siglos posteriores, semejante acto se convirtió en objeto de profunda consideración doctrinal. Resulta significativo que ni Eusebio ni el obispo san Dionigi formularan reproche alguno ante este acto que algunos podrían haber interpretado como un suicidio, el cual habría resultado inexplicable al estar la virgen ya condenada de todos modos al fuego si no abjuraba. Más tarde, san Agustín se interrogó largamente sobre la licitud de darse voluntariamente la muerte para salvaguardar la fe en su obra De civitate Dei, reflexionando sobre la naturaleza de las acciones extremas llevadas a cabo por algunas santas mujeres para proteger su castidad, sin llegar a adoptar una postura dogmática tajante ni una condena definitiva sobre el caso.

La difusión del culto, las reliquias y la iconografía

Desde los albores del periodo medieval, la devoción y el culto en honor a la mártir de Alejandría experimentaron una notable expansión, difundiéndose primero por Oriente y alcanzando posteriormente a todo el Occidente cristiano. En numerosas ciudades europeas se edificaron santuarios e iglesias dedicados a su memoria. En la ciudad de Roma, por ejemplo, se erigió un templo consagrado a santa Apollonia en las proximidades de la basílica de Santa María en Trastevere, aunque en la actualidad dicho edificio ya se encuentra desaparecido. La progresiva difusión cultual se vio favorecida asimismo por la arraigada leyenda piadosa que sostenía que la santa era hija de un monarca que ordenó su ejecución al negarse ella firmemente a abjurar del cristianismo.

Con el paso del tiempo, la cristiandad desarrolló una grandísima devoción hacia la santa martire, invocándola de manera constante como la protectora celestial específica para los dolores de los dientes y las relativas enfermedades bucales. Como consecuencia de este patronazgo popular, a partir de la Edad Media comenzó una proliferación de dientes considerados como reliquias milagrosas de santa Apollonia. Estas pretendidas reliquias eran objeto de ferviente veneración por parte de los fieles y se custodiaban con celo en el interior de múltiples iglesias y oratorios sagrados distribuidos por toda la geografía occidental.

Dicha situación cambió notablemente en el siglo XVIII, bajo el pontificado de papa Pío VI, quien ocupó la silla de Pedro entre el 1775 y el 1799. Siendo un pontífice muy riguroso en lo concerniente a las formas legítimas de culto y a la autenticidad de las reliquias, papa Pío VI ordenó recoger minuciosamente todos los supuestos dientes de santa Apollonia que se veneraban en territorio italiano. Una vez reunidos, los fragmentos fueron introducidos en el interior de un pesado bauletto que alcanzaba aproximadamente los tres kilogramos de peso, el cual fue arrojado por disposición pontificia a las aguas del río Tiber.

En lo que respecta a su representación artística, en la iconografía sacra tradicional santa Apollonia es invariablemente retratada en su juventud, conforme al modelo común de las santas vírgenes, a diferencia de su verdadera condición de anciana en el momento del martirio. Su principal atributo iconográfico y distintivo es una tenaglia que sostiene firmemente un dente, simbolizando tanto los tormentos sufridos en su martirio como su celestial patronazgo. El Martirologio Romano conmemora cada nueve de febrero a sant'Apollonia, virgen y mártir en Alejandría de Egipto, manteniendo viva la memoria de su testimonio incólume.

Preguntas frecuentes

Cuándo se festeja sant'Apollonia?

La memoria litúrgica y la fiesta de santa Apollonia se celebran desde la antigüedad cada nueve de febrero.

De qué es patrona sant'Apollonia?

Santa Apollonia es invocada universalmente como la protectora y patrona de los dientes y de las relativas enfermedades bucales.

En Alejandría de Egipto, conmemoración de santa Apolonia, virgen y mártir, que después muchas y crueles torturas a obra de sus perseguidores, rehusándose de proferir palabras sacrílegas, prefirió ser mandada a la hoguera antes que renegar la fe. — Martirologio Romano