10 de abril
Santa Magdalena de Canossa
Virgen, Fundadora
Actualizado el 18 de septiembre de 2026
Los primeros años y la búsqueda espiritual
La infancia de Magdalena estuvo marcada por la ausencia paterna y el abandono materno, así como por la dura experiencia de una institutriz que le causó profundo rechazo durante sus primeros años en Verona. Su salud frágil la llevó a enfermarse varias veces durante su juventud, un tiempo de pruebas que antecedió a su fuerte inquietud religiosa. A la edad de die7 años, Magdalena decidió entrar en el Carmelo de Trento desafiando la voluntad expresa de sus parientes, y realizó además un breve soggiorno de pocos días en el Carmelo de Conegliano en la provincia de Treviso. Sin embargo, su camino definitivo no era la clausura monástica. De regreso en la casa familiar, demostró unas dotes inusuales para la administración que dejaron estupefactos a quienes la rodeaban.
El nacimiento de la vocación y las fundaciones
El año 1801 marcó un punto de inflexión decisivo cuando Magdalena acogió a dos pobres muchachas en el palacio familiar, un espacio que en aquellos tiempos históricos también albergó a Napoleón y a Alejandro I de Rusia. Su clara vocación hacia los pobres maduró hasta desear una casa propia para ellas, donde recibieran instrucción y sustento. En 1808 logró que Napoleón le cediera el ex convento de las Agustinas veronesas para iniciar la vida en común, fijándose el ocho de mayo de aquel año como la fecha oficial del comienzo del Instituto Canossiano. Poco después de la caída de Napoleón, obtuvo el asentimiento pontificio inicial de parte del papa Pío VII. Estando el territorio bajo el dominio del Imperio austríaco, en 1816 el emperador Francisco I visitó Verona junto a su tercera esposa, la soberana Maria Ludovica d'Este. La emperatriz falleció trágicamente en la ciudad y su capilla ardiente fue instalada precisamente en una de las salas de palazzo Canossa, un edificio del que Magdalena ya se distanciaba con frecuencia.
La expansión de la obra educativa y el tránsito al cielo
Alejada paulatinamente del esplendor de su familia, Magdalena extendió su labor por Venecia, Milán, Bérgamo y Trento para fundar nuevas sedes y escuelas destinadas a las hijas de los súbditos más pobres. En Venecia respondió a la llamada de los hermanos patricios y sacerdotes Antonangelo y Marcantonio Cavanis, quienes dirigían escuelas gratuitas masculinas, para abrir otra casa de instrucción femenina. En 1812 plasmó por escrito las reglas de su instituto en la ciudad de Venecia. Trabajó intensamente en el largo y complejo proceso para lograr la aprobación definitiva de su obra, mientras preparaba nuevas aperturas en Brescia y Cremona. Las crónicas de su tiempo la describieron en concepto de santidad y la definieron como una mujer beneficientísima hasta la prodigalidad, que se consumió dando toda su persona por la misión recibida. La muerte la alcanzó en Verona a la edad de sesenta y un años, dejando una obra que continuó creciendo de forma notable hasta superar las dos mil seiscientas religiosas operando por todo el mundo al final del siglo veinte.
Su camino y fundación
A los diecisiete años, Magdalena sintió la llamada a una entrega más íntima con Dios, lo que la llevó a realizar estancias temporales en los carmelos de Trento y Conegliano. Sin embargo, su verdadera vocación maduraría en el servicio activo hacia los desprotegidos. En 1801, conmovida por la miseria de su tiempo, acogió a dos jóvenes pobres en el propio palacio Canossa, un gesto profético que marcaría el inicio de su gran obra de misericordia.
La llamada a una vida consagrada por entero a los necesitados se concretó en 1808, cuando inició la vida comunitaria en el antiguo convento de las Agustinas en Verona. Pocos años después, en 1812, Magdalena se trasladó a Venecia, donde redactó las reglas de las Hijas de la Caridad. Su obra, que se extendió por ciudades como Milán, Bérgamo, Brescia y Cremona, recibió el primer asentimiento pontificio de manos del papa Pio VII, confirmando el valor eclesial de su entrega antes de su fallecimiento en Verona.
Su legado espiritual
El testimonio de Santa Magdalena de Canossa sigue vivo en las comunidades que fundó y en los corazones que aún se inspiran en su carisma. Su vida nos enseña que la verdadera nobleza reside en el servicio humilde y en la capacidad de ver el rostro de Cristo en los más vulnerables de nuestra sociedad.
Preguntas frecuentes
Cuando se celebra Santa Magdalena de Canossa?
Se celebra el 10 de abril para la Iglesia Universal, el 8 de mayo para el Instituto de las Hijas de la Caridad, los Hijos de la Caridad, los Laicos Canossianos y la diócesis de Bérgamo, y el 9 de mayo para la diócesis de Milán.
Cual es el legado de Santa Magdalena de Canossa?
Fundó los institutos de los Hijos y de las Hijas de la Caridad dedicados a la educación cristiana de la juventud y a la atención de los más desfavorecidos.
En Verona, santa Magdalena de Canossa, virgen, que de su propia voluntad rechazó todas las riquezas de su patrimonio para seguir a Cristo y fundó los dos Institutos de los Hijos y de las Hijas de la Caridad para promover la formación cristiana de la juventud. — Martirologio Romano