15 de febrero
Santi Faustino y Jovita
Mártires
Actualizado el 18 de septiembre de 2026
La conversión y los primeros años de apostolado
La Leggenda maior narra que ambos santos eran hijos de una noble familia pagana de Brescia y que entraron muy pronto en el orden equestre para convertirse en caballeros. Atraídos profundamente por el cristianismo y tras sostener largos colloqui con el obispo sant'Apollonio, pidieron y obtuvieron el sagrado bautismo. Desde aquel momento se dedicaron con fervor a la evangelización de las tierras brescianas. Viendo su entrega, el obispo Apollonio nombró a Faustino presbitero y a Giovita diacono. La historia registra con certeza la existencia de estos dos jóvenes caballeros convertidos al cristianismo como unos de los primeros evangelizadores de aquellas regiones.
El éxito de su predicación hizo que pronto resultaran invisi a los maggiorenti de Brescia, quienes aprovecharon la tercera persecución promovida por Traiano para instar al gobernador de la Rezia, Italico, a eliminar a los dos hermanos bajo el pretexto de mantener el orden público. La repentina muerte de Traiano logró retrasar los planes del gobernador. Sin embargo, Italico aprovechó una visita del nuevo emperador Adriano a Milano para denunciar a los predicadores como enemigos de la religión pagana. El emperador Adriano, mostrando su preocupación, otorgó la autorización necesaria para llevar a cabo la persecución.
Italico comenzó amenazando a los jóvenes con la decapitación si no abjuraban y ofrecían sacrificios a los dioses, pero al encontrar una firme negativa, ordenó su encarcelamiento. Durante una campaña militar en las Gallias, el emperador Adriano regresó a Italia y se detuvo en Brescia, momento que Italico aprovechó para involucrarlo directamente en el asunto. El propio emperador pidió a los jóvenes que sacrificaran al dios sol. No solo se negaron, sino que además dañaron la estatua de la deidad. Ante esto, el emperador ordenó que fueran arrojados a las bestias del circo.
Prodigios, traslados y el martirio final
Durante el espectáculo circense, las bestias se accovanciaron mansa y respetuosamente a los pies de los jóvenes. Faustino aprovechó la ocasión para exhortar a la conversión a los espectadores, y muchos de ellos proclamaron su fe en Cristo, entre los que destacó Afra, la esposa del gobernador Italico, quien posteriormente también conoció el martirio y la santidad. Asimismo, la conversión de Calocero, ministro del palazzo imperiale y comandante de la corte pretoria, irritó aún más al emperador. Adriano ordenó que los jóvenes fuesen scorticati vivos y arrojados a la hoguera, pero las llamas no llegaron a lambire ni siquiera sus vestiduras.
Debido al continuo aumento de las conversiones en Brescia, los jóvenes fueron trasladados a una cárcel en Milano, donde sufrieron nuevas torturas, incluido el supplizio dell'eculeo. Durante su prigionía milanesa ocurrieron sucesos extraordinarios, como la salida milagrosa de la cárcel para encontrarse y bautizar a san Secondo. Posteriormente, los santos fueron transferidos a Roma y llevados al Colosseo, donde de nuevo las bestias se amansaron ante ellos. Fueron enviados a Napoli por nave y, durante la travesía, lograron calmar una tempestad. Una vez en Napoli, tras sufrir nuevas torturas, los abandonaron en el mar sobre una pequeña barca, pero los ángeles los condujeron sanos y salvos de regreso a la orilla.
El emperador ordenó finalmente su retorno a Brescia, donde el nuevo prefecto ejecutó la sentencia de decapitación el quince de febrero, muy cerca de la porta Matolfa. Los mártires murieron entre el ciento veinte y el ciento treinta y cuatro, en tiempos de Adriano, aunque la investigación histórica señala que muy probablemente el emperador nunca los conoció personalmente ni ordenó directamente una persecución, limitándose a no intervenir para impedir las que surgían en diversos puntos del imperio. Fueron sepultados en el cercano cementerio de San Latino. El obispo san Faustino mandó construir la iglesia de San Faustino ad sanguinem, posteriormente rebautizada como Sant'Afra y hoy conocida como Sant'Angela Merici, mientras que algunas de sus reliquias se conservan en la basílica dedicada a los dos mártires.
La difusión del culto y los patronatos
El culto a los dos santos comenzó a difundirse hacia el siglo octavo, época en la cual se puso por escrito su leyenda. Dicha devoción creció primeramente en Brescia y luego, gracias a la influencia de los longobardi, se extendió por toda la península italiana, arraigando con particular fuerza en la ciudad de Viterbo. Su patronato oficial sobre Brescia quedó firmemente confirmado a raíz de una visión en la que los dos santos combatieron junto a los brescianos contra los milaneses, en el enfrentamiento decisivo que obligó a levantar el asedio a la ciudad el trece de diciembre de mil cuatrocientos treinta y ocho.
A lo largo de los siglos, la iconografía ha sabido reflejar las distintas facetas de su vida terrena y de su testimonio espiritual. Los dos mártires son representados con frecuencia ataviados con vestimenta militar romana, empuñando una espada en el puño y sosteniendo la palma del martirio en la otra mano. En otras representaciones artísticas aparecen ataviados con vestimentas eclesiásticas, mostrando a Faustino revestido como presbitero y a Giovita con los hábitos propios de un diacono, honrando así tanto su condición de caballeros como su consagración al servicio de la Iglesia.
Vida y apostolado
Nacidos en la ciudad de Brescia durante el siglo II, Faustino y Jovita pertenecían a la clase de los caballeros, una posición de prestigio que les auguraba un futuro de honores humanos. Sin embargo, sus corazones experimentaron una profunda transformación al abrazar la fe cristiana. Este encuentro con Cristo los impulsó a despojarse de las ambiciones temporales para dedicarse por entero a la propagación del mensaje evangélico.
Como primeros predicadores locales de las tierras brescianas, recorrieron la región sembrando la semilla de la doctrina cristiana en un tiempo de persecución y hostilidad. Con palabra sobria y un testimonio de vida coherente, guiaron a muchos hacia el bautismo, convirtiéndose en los pilares de la naciente iglesia local. Su labor apostólica, marcada por la caridad y el celo por las almas, desafió las estructuras paganas de la época.
El martirio y legado
La fidelidad de los santos Faustino y Jovita fue probada en el crisol del sufrimiento. Su activa evangelización atrajo la atención de las autoridades imperiales, lo que desencadenó su detención. Tras dar un testimonio inquebrantable de su fe y negarse a apostatar, ambos hermanos sufrieron el martirio por decapitación en su natal Brescia, en un periodo situado entre los años 120 y 134 d.C.
Su sangre derramada fecundó la tierra de Brescia, ciudad que los acogió desde su nacimiento y que hoy los venera como sus santos patronos. El sacrificio de sus vidas, lejos de apagar su voz, consolidó su memoria como un faro de devoción y un ejemplo de constancia para las generaciones sucesivas.
Preguntas frecuentes
Cuando se festeggia los santos Faustino y Giovita?
Su festividad litúrgica se celebra el quince de febrero.
De qué ciudades son patronos los santos Faustino y Giovita?
Los dos mártires son patronos de Brescia y de Viterbo.
En Brescia, santos Faustino y Jovita, mártires, que, después de muchas luchas sostenidas por la fe de Cristo, recibieron la victoriosa corona del martirio. — Martirologio Romano