10 de mayo
Santi Gordiano y Epímaco
Mártires
Actualizado el 18 de septiembre de 2026
Las fuentes históricas y el culto litúrgico
Las fuentes arqueológicas y litúrgicas relativas a los santos Gordiano y Epímaco son relativamente abundantes, a diferencia de las fuentes hagiográficas, que resultan bastante escarseas y oscuras. Ambos santos fueron sepultados y venerados en una iglesia situada en la vía Latina. Su fiesta se celebraba al menos desde el siglo V el día 10 de mayo. El Martirologio Geronimiano recuerda a ambos santos en la misma fecha del 10 de mayo mediante dos distintos latercoli. Conviene señalar que los dos santos no tuvieron absolutamente nada en común durante su vida terrena, de modo que su unión litúrgica posterior se debe exclusivamente a la doble circunstancia de compartir el mismo dies natalis y la cercanía de sus lugares de sepultura. El solo Gordiano es recordado además el 9 de mayo en el mismo Geronimiano. En algunos códices posteriores del Martirologio Geronimiano, Epímaco es situado en el cimitero de Pretestato.
Una inscripción de la mitad aproximada del siglo VI menciona un presbítero de nombre Vincenzo. Este presbítero Vincenzo restauró el sepolcro de Gordiano tras las graves destrucciónes operadas por los Godos. Dicha inscripción del siglo VI no hace ningún tipo de acento ni mención al sepolcro de Epímaco, lo cual añade complejidad al estudio de los orígenes de su culto conjunto. Los Capitolari, el Sacramentario Gregoriano-Paduense y el Gelasiano del siglo VIII anotan la fiesta del solo Gordiano. Por el contrario, el Martirologio de Beda, el Sacramentario Gregoriano-Adrianeo y los sinassari bizantinos accomunano a los dos santos. Todas las fuentes que juntan y accomunano a los dos santos dependen ciertamente de la passio antigua.
El documento conocido como el Itinerario de Salisburgo, o Notitia Ecclesiarum, atestigua de manera clara que el cuerpo de Gordiano estaba sepultado bajo el altar mayor de la iglesia dedicada a Epímaco. Asimismo, el texto denominado De locis afirma que ambos santos yacían en un mismo sepolcro y sostiene que eran hermanos. Ya en el siglo VIII, dicha iglesia era designada comúnmente con los nombres de ambos. La mencionada inscripción de la mitad del siglo VI constituye la única fuente verdaderamente attendibile sobre Gordiano. Dicha inscripción atesta sin lugar a dudas que Gordiano era un fanciullo. Gordiano visito y vivió pocos años y mereció una grandísima gloria por haber versado su sangre por Cristo, con un fallecimiento documentado hacia el año 300.
La passio y el martirio de san Gordiano
El autor de la passio escribe que Gordiano desempeñaba el cargo de vicario del emperador romano Giuliano l'Apostata. Según el relato de la passio, Gordiano hizo ejecutar a muchos cristianos antes de su propia conversión. En el ejercicio de sus funciones, Gordiano fue encargado de juzgar al presbítero Gennaro, según los detalles transmitidos por la passio. En aquel contexto, Gordiano mantuvo un coloquio secreto de carácter nocturno con el sacerdote Gennaro. Conmovido por la gracia divina, Gordiano fue tocado profundamente y se convirtió de forma repentina al Cristianismo. Inmediatamente después, Gordiano fue bautizado por Gennaro junto con su esposa Marina y cincuenta y tres personas pertenecientes a su propia casa.
El emperador Giuliano, al enterarse de estos acontecimientos, envió al funcionario Clemenziano para encargarse del asunto. Clemenziano actuó con dureza y rinchiuse en el carcere tanto a Gordiano como al sacerdote Gennaro. Al mismo tiempo, Clemenziano envió a Marina a cumplir trabajos forzados en una villa situada en las inmediaciones de las Acque Salvie. Gordiano fue invitado con muy premurosas solicitudes a cometer apostasía, pero se mantuvo firme en sus decisiones religiosas. Ante su negativa rotunda, Gordiano fue decapitado. El cuerpo sin vida de Gordiano permaneció expuesto a los perros durante cinco días enteros. Finalmente, un fiel servo logró rescatarlo y sepultarlo en el primer millar de la vía Latina. Gordiano fue depositado en una cripta donde ya había sido sepultado con anterioridad Epímaco.
Tradiciones sobre Epímaco y confusiones históricas
En la recensión más antigua de la passio no se dice absolutamente nada más acerca de Epímaco. Manuscritos de carácter más reciente afirman que Epímaco no era en realidad un mártir romano. Según estos mismos manuscritos recientes, en la vía Latina no existía el sepolcro original de Epímaco, sino tan solo reliquias que habían sido transportadas desde Alejandría. Con el tiempo, Epímaco venía a ser identificado con el mártir omonimo perito bajo el emperador Decio del cual habla el historiador Eusebio. Esta notable confusión sobre la verdadera identidad de Epímaco se encuentra todavía hoy en el latercolo del Martirologio Romano. Dicha confusión en el Martirologio Romano fue introducida originalmente por el cardenal Baronio.
Noticias de carácter tardío y legendario afirman también que los cuerpos de ambos mártires fueron trasladados a Kempten durante el siglo VIII. El estudioso Agostino Amore es el autor de la voz agiografica principal dedicada a estos santos. El Martirologio oficial actual colloca a san Gordiano en Roma sobre la vía Latina. San Gordiano fue sepultado con precisión en la cripta donde se veneraban las venerables reliquias del mártir sant’Epimachio.
Representaciones iconográficas
Dos estatuas datadas a finales del siglo XV se conservan sobre el altar mayor de la iglesia situada en Dietersheim, cerca de Bingen am Rhein. En la representación de Dietersheim, Gordiano aparece debidamente figurado en abiti militari, sosteniendo la palma del martirio y empuñando la espada. La espada presente en Dietersheim cumple una doble función representativa, siendo tanto el arma propia del costume militare como el instrumento efectivo de su martirio. Por su parte, en la misma localidad, Epímaco sostiene en la mano un libro y el crucifijo, elementos que se muestran sin un vínculo histórico específico con su vida terrenal o su martirio. Una miniatura elaborada en el año 1510 y conservada en la Biblioteca Universitaria de Basilea representa asimismo a los dos santos portando la palma. Angelo Maria Raggi es el autor que redactó la sección iconográfica dedicada a este tema.
La memoria de los mártires
La historia de los Santos Gordiano y Epímaco se entrelaza con el suelo de Roma, ciudad que acogió su sacrificio y resguardó su memoria. Epímaco, originario de Alejandría, sufrió el martirio en Roma durante el siglo tercero, posiblemente bajo el mandato del emperador Decio, en el año doscientos cincuenta. Su figura fue honrada con especial devoción en una cripta situada en la vía Latina, donde los fieles acudían para encomendarse a su intercesión. Por su parte, Gordiano entregó su vida por la fe al despuntar el siglo cuarto, alrededor del año trescientos, siendo también sepultado en la misma zona de la vía Latina.
La unidad en la conmemoración de estos dos santos no es fruto del azar, sino el resultado de una antigua tradición que los vincula profundamente. Ya desde el siglo quinto, la liturgia de la Iglesia atestigua una celebración conjunta en honor a ambos mártires. Esta práctica ha permitido que sus nombres atraviesen las épocas, manteniendo viva la lección de su entrega. En el siglo sexto, el cuidado por el legado de Gordiano se hizo patente a través del importante restauro realizado en su sepulcro, un gesto que demuestra cómo la comunidad cristiana primitiva valoraba la custodia de los lugares donde descansaban aquellos que habían sellado su fe con la sangre. La vía Latina se convirtió así en un espacio sagrado, un testigo silencioso de la perseverancia de quienes, como Gordiano y Epímaco, supieron permanecer firmes en su amor a Dios hasta el fin de sus días, dejando un camino de luz para las generaciones venideras que buscan en el ejemplo de los santos una guía para su propia vida espiritual.
El culto a través de los siglos
El culto a los Santos Gordiano y Epímaco es un testimonio de la continuidad de la fe en la ciudad de Roma. La veneración de estos mártires, establecida desde los primeros siglos, ha sido custodiada por la Iglesia con esmero. La celebración litúrgica que los une el diez de mayo permite a los fieles reflexionar sobre la naturaleza del martirio como un acto de amor supremo.
La existencia de una iglesia dedicada a ellos en la vía Latina confirma que su memoria no fue un hecho aislado, sino una presencia constante en la vida de la comunidad cristiana. A lo largo del tiempo, la devoción a estos santos ha servido como un puente entre la historia antigua y la vida de fe actual, recordándonos que el sacrificio de los mártires es una semilla que sigue dando fruto en el corazón de la Iglesia universal.
Preguntas frecuentes
Cuando se festej...
La festividad de los santos Gordiano y Epímaco se celebra el 10 de mayo, fecha en la que son recordados por la tradición litúrgica desde el siglo V.
De qué es patrono...
Los datos históricos y litúrgicos disponibles no mencionan ningún patronato específico atribuido a los santos Gordiano y Epímaco.
En Roma en la vía Latina, san Gordiano, mártir, que fue sepultado en la cripta, donde ya desde tiempo se veneraban las reliquias de san Epimaquio mártir. — Martirologio Romano