22 de junio
Santi Julio y Aarón
Mártires en Bretaña
Actualizado el 18 de septiembre de 2026
Las fuentes históricas y el testimonio de las crónicas
Un texto apocrifo insertado en la obra titulada De excidio et conquestu Britanniae, escrita por Gildas el Sapiente, ofrece la primera mención escrita sobre Giulio, Aronne y sus compañeros como mártires de Britannia. Dicho texto, que data como máximo de finales del séptimo siglo, describe a estos santos mártires como luminosos fari accesi da Dio durante el transcurso de la época de Diocleziano. En aquella época, los venerables sepolcri y los lugares exactos del martirio de los santos quedaron sottratti ai fedeli a causa dell'occupazione dei barbari e dei peccati che affliggevano la regione. Dentro de este mismo escrito, Gildas menciona específicamente a Albano de Verulamio, junto con Aronne y Giulio, como ilustres ciudadanos de la Ciudad de las Legioni. Asimismo, el autor recuerda a otros mártires de uno y otro sexo que permanecieron intrepidi nella schiera di Cristo en diversos lugares. No obstante, los estudiosos señalan que el autor del texto apocrifo consideró a veces de manera errónea como mártires antiguos a ciertos santos de los siglos quinto al séptimo que en realidad no lo fueron. La atribución específica del martirio a la persecución de Diocleziano resulta un hecho probable, aunque procede de una inducción realizada por el propio Gildas. El estudioso Chevalier sitúa con precisión el acontecimiento de su martirio en el año 304. Por otra parte, los martirologios posteriores elevaron a varias centenares el número de aquellos mártires que no fueron mencionados por su nombre propio. Los sepulcros de estos mártires sin nombre se encontraban en tierras que posteriormente fueron ocupadas por los pueblos de los Pitti y de los Sassoni, y es necesario precisar que dichos mártires padecieron el suplicio en lugares, épocas y circunstancias diversas, por lo que no constituían propiamente compañeros en sentido estricto.
El venerable Beda, cuyo tránsito terrenal ocurrió en el año 735, retomó toda esta información transmitida por Gildas tanto en sus Chronica maiora como en su célebre Hist. Eccl.. Al hacerlo, Beda introdujo además algunos acentamientos retóricos dedicados a subrayar la crueldad de los diversos supplizi dentro de su obra histórica. Sin embargo, resulta significativo destacar que Beda no llegó a insertar la celebración litúrgica de estos santos dentro de su propio martirologio personal.
El desarrollo del culto en Caerleon y su expansión
El centro principal donde se desarrolló el culto litúrgico dedicado a Giulio y Aronne fue Caerleon, un término de origen celta que significa precisamente Ciudad de las Legioni. Este emplazamiento geográfico corresponde a una antigua fortaleza romana que estuvo ocupada por la segunda legión Augusta desde el año 75 hasta el año 431. La autenticidad del origen de los santos en el periodo de la dominación romana y su condición real de mártires se consideran firmemente ciertas debido a la precisa localizzazione del culto en esa zona. Una carta redactada durante el noveno siglo atestigua de manera fehaciente la presencia de dos templos sagrados dedicados a estos santos en la misma localidad de Caerleon. Concretamente, la iglesia consagrada a san Giulio se levantaba sobre la orilla meridional del río Usk, mientras que la iglesia dedicada a sant'Aronne sorgeva sulla riva settentrionale del medesimo fiume Usk. Avanzando en el tiempo, ya en el décimo segundo siglo, el documento conocido como el Libro de Llandaff sitúa explícitamente en Caerleon un lugar denominado Merthir Jun et Aaron. Este Merthir consistía en una iglesia o pequeña capilla dedicada a la memoria de los dos santos, la cual se hallaba situada dentro del perímetro sagrado conocido como el territorium sanctorum martyrum Iulii et Aaroi. Como testimonio de la pervivencia de esta devoción popular, en las tierras de Gales una de las numerosas fuentes consideradas sagradas lleva todavía el nombre de sant'Aronne. Además de estos lugares en Gales, existió también una iglesia dedicada a los mismos santos en la localidad de Silchester.
En lo referente a la fijación de su festividad en el calendario de la Iglesia, Adone fijó la celebración litúrgica de ambos santos en la fecha del 22 junio alrededor del año 860. Tiempo después, Pietro De Natalibus decidió trasladar la conmemoración al 1 de julio, realizando este cambio entre los años 1369 y 1372. Este desplazamiento de fecha obedeció a la coincidencia temporal con la festividad litúrgica del homónimo Aronne, quien fuera el gran sacerdote del pueblo de Israel según la tradición de los Hebreos. La fecha del 1 de julio es la que ha quedado recogida de manera definitiva por los martirologios más recientes, incluido el actual Martirologio Romano. En este texto oficial, la pasión de Giulio y Aronne se sitúa geográficamente en Caerleon, en tierras de Gales, inmediatamente después de la mención de san Albano. Asimismo, el martirologio confirma que su martirio aconteció durante el desarrollo de la persecución desatada por Diocleziano, y atestigua que en aquel mismo lugar y tiempo una multitud de cristianos sufrieron innumerables torturas y la muerte para alcanzar la morada de la ciudad celeste.
La vida y el sacrificio
Los santos Julio y Aarón vivieron en un tiempo de grandes tribulaciones para la Iglesia primitiva, marcado por la persecución sistemática desatada por Diocleciano contra quienes profesaban el nombre de Cristo. En el año trescientos cuatro, en la ciudad de Caerleon, ambos fueron llamados a dar testimonio de su fe, enfrentando el martirio con una entereza que ha trascendido el tiempo. Su muerte no fue un final, sino el inicio de una huella imborrable en la historia cristiana de Britannia, un territorio donde el mensaje de la salvación se arraigó profundamente gracias al sacrificio de hombres como ellos.
La memoria de estos dos santos fue custodiada con esmero por la tradición, siendo recordados siglos más tarde por el historiador Gildas el Sabio, quien los incluyó en sus crónicas como ejemplos insignes de virtud y valentía. La veracidad de su entrega ha sido sostenida por el paso de las generaciones, permitiendo que su nombre sea invocado con gratitud. A través de los siglos, la Iglesia ha preservado el relato de su martirio, reconociendo en Julio y Aarón a aquellos que supieron permanecer firmes en la verdad, sin ceder ante las presiones del poder terrenal, confiando plenamente en la promesa de la vida eterna que sostiene a todo aquel que persevera hasta el fin.
El culto y la memoria
La devoción a los santos Julio y Aarón ha encontrado un eco duradero en la geografía de la fe, manifestándose en la construcción de iglesias dedicadas a su memoria en localidades como Caerleon y Silchester. Estos espacios de oración no solo honran su sacrificio, sino que sirven como puntos de encuentro donde los fieles han buscado, durante siglos, la intercesión y el amparo de estos mártires. El Libro de Llandaff, fechado en el siglo doce, da testimonio de la importancia de su culto, confirmando cómo la Iglesia ha mantenido viva la veneración hacia estos siervos de Dios.
La celebración de su memoria ha sido recogida en diversas fuentes litúrgicas, reflejando la importancia que su figura ha tenido para la comunidad cristiana a lo largo de la historia. Aunque las fechas de su conmemoración han variado según las tradiciones, siendo recordados el veintidós de junio por Adone o el primero de julio según el Martirologio Romano, el corazón del culto permanece inalterado: el reconocimiento del don de la vida entregada por amor a Dios. Su legado nos invita a reflexionar sobre la importancia de mantener la fidelidad en los momentos de prueba, confiando en que el testimonio de los santos es una luz constante que guía a la Iglesia en su peregrinar por el mundo.
Preguntas frecuentes
Quando se festeggia Santi Julio y Aarón?
Los santos se celebran el 22 de junio según la tradición antigua, y también el 1 de julio según los martirologios más recientes, incluido el Romano.
Di cosa è patrono Santi Julio y Aarón?
Las fuentes históricas y los datos disponibles no mencionan ningún patronato específico atribuido a estos santos mártires.
En Caerleon en Gales, santos Julio y Aarón, mártires, que sufrieron la pasión después de san Albano durante la persecución del emperador Diocleciano; en aquel tiempo en el mismo lugar muchísimos cristianos, torturados con suplicios de vario género y cruelmente dilaniados, terminado su combate, alcanzaron las alegrías de la ciudad celeste. — Martirologio Romano