La Beata Chiara Luce Badano, giovane laica focolarina del ventesimo secolo, nacque a Sassello il 29 ottobre 1971 e visse una breve ma intensa esistenza terrena conclusasi il 7 ottobre 1990. Ella è ricordata per la sua straordinaria testimonianza di fede vissuta nella gioia, nell'amore verso il prossimo e nell'offerta cristiana del dolore, affrontando la malattia con un abbandono totale alla volontà di Dio.
La sua vita, guidata dalla preghiera e dall'adesione profonda al Movimento dei Focolari, continua a illuminare il cammino di moltissimi giovani e fedeli in tutto il mondo. Beatificata nel 2010, la sua memoria liturgica si celebra il 29 ottobre, ricordandola come un luminoso esempio di santità feriale e giovanile.
Santo Esteban Minicillo nacio en Macerata Campania en el año 935 y desarrollo su mision principal como obispo de Caiazzo durante el siglo XI. Su episcopado se extendio por un largo periodo de cuarenta y cuatro años, caracterizado por una entrega total a la caridad, la oracion, el ayuno y la penitencia. El santo se autodenominaba confesor de Dios y manifestaba una plena conciencia de haber sido enviado para los hijos del Altisimo. Su voz se alzo en tiempos tormentosos dominados por la violencia y los privilegios, situandose siempre al lado de los pobres y de los oprimidos. Su predicacion, expresada con palabras sencillas y comprensibles para la gente humilde, sembro un nuevo sentido de la vida, ofreciendo la justicia, la misericordia y la bondad como una luz capaz de disipar las tinieblas.
La santidad de su vida estuvo acompañada por numerosos prodigios que comenzaron a manifestarse ya en vida y que le valieron el apelativo de taumaturgo. Tras pasar a la gloria del cielo el 29 de octubre de 1023 en Caiazzo, su sepulcro se convirtio en meta constante de peregrinos y escenario de numerosas curaciones y liberaciones. Canonizado segundo las costumbres del tiempo, es recordado con profunda devocion como patrono de la ciudad. Su cuerpo incorrupto, hallado milagrosamente en 1512 tras unas excavaciones guiadas por la indicacion de la Virgen, perdura como testimonio tangible de su fe inquebrantable y de su cercania perenne al pueblo fiel.
San Narciso de Jerusalén fue un hombre de fe profunda y una figura fundamental en la historia de la Iglesia primitiva. Nacido en el año noventa y seis, ejerció su ministerio episcopal en la ciudad de Jerusalén durante el tercer siglo. Su vida estuvo marcada por una entrega absoluta al servicio de su comunidad, destacando por su notable longevidad y por una rectitud que le permitió guiar a los fieles con sabiduría y prudencia en tiempos de prueba. Es recordado principalmente por su capacidad para mantener la unidad y la paz, incluso cuando tuvo que afrontar el doloroso peso de las calumnias. Su partida de la ciudad, lejos de significar un abandono, reafirmó su compromiso con la verdad y la justicia, permitiéndole regresar con renovado vigor a la cattedra de su diócesis.
La memoria de San Narciso perdura como un ejemplo de paciencia cristiana y de fidelidad inquebrantable. Al alcanzar la edad de ciento dieciséis años, su figura se convirtió en un testimonio vivo de la gracia divina. Su gestión pastoral, que incluyó la organización de concilios para la celebración de la Pascua y la visión de futuro al nombrar al primer coadjutor de la historia, el Santo Alessandro, demuestra su espíritu de servicio y su deseo de asegurar la continuidad de la labor apostólica. Hoy, su ejemplo sigue inspirando a quienes buscan vivir con integridad y esperanza, confiando plenamente en la guía de Dios a lo largo de toda una vida.
San Cayetano Errico, sacerdote y fundador nacido en el siglo XIX, consagró su existencia a transformar las periferias de Nápoles y Secondigliano mediante la educación, la predicación y una inagotable caridad hacia los más necesitados. Su vida estuvo marcada por un profundo rigor espiritual, una cercanía constante con los enfermos y los pecadores, y la fundación de los Missionari dei Sacri Cuori di Gesù e Maria, una obra destinada a cuidar tanto las almas como los cuerpos de los fieles.
Recordado por su intensa labor ministerial y su fama de santidad ya en vida, San Cayetano Errico dejó una huella imborrable en la Iglesia a través de la oración perseverante y la edificación de templos dedicados a la fe. Canonizado por papa Benedetto XVI, su memoria litúrgica se celebra el veintinueve de octubre, invitando a los creyentes a imitar su entrega total al servicio del prójimo y su amor ferviente a la Eucaristía.
En Cartago, en la actual Túnez, san Feliciano, mártir.
San Zenobio de Sidón
Mártir
En Sa‘ida en Fenicia, en el actual Líbano, san Zenobio, sacerdote, que, durante la dura persecución del emperador Diocleciano, mientras exhortaba a los demás al martirio, fue coronado él mismo con el martirio.
Sant' Abraham
Anacoreta
En Edessa en la antigua Siria, San Abraham, anacoreta, cuya vida fue descrita por el diácono San Efrén.
San Teuderio (Teodario)
Abad
En el territorio de Vienne en Francia, san Teodario, abad, que, discípulo de san Cesáreo de Arlés, fundó celdas para los monjes y fue constituido por el obispo intercesor ante Dios y sacerdote penitenciario para todo el pueblo de la ciudad.
San Colmán de Kilmacduagh
Obispo
En Galway, en Irlanda, san Colmán, obispo.
San Dodón de Wallers-en-Fagne
Abad
En Moutiers-en-Fagne en el territorio de Cambrai en Francia, san Dodón, abad, que, puesto a la guía del monasterio de Wallers, prefirió la vida eremítica.
Sant' Ermelinda
Virgen en Brabante
Sant' Honorio de Vercelli
Obispo
En Vercelli, san Honorio, obispo: discípulo de san Eusebio en el monasterio y compañero suyo en la cárcel, rigió en segundo lugar, después de su maestro, esta sede episcopal, que instruyó en la recta doctrina, y tuvo el privilegio de ofrecer el viático a san Ambrosio en el momento de su muerte.