29 de octubre
San Cayetano Errico
Sacerdote y fundador
Actualizado el 18 de septiembre de 2026
Los años de formación y el camino hacia el sacerdocio
Las calles de Secondigliano, situadas a las puertas de Nápoles, presentaban dos siglos atrás un escenario desolador de miseria moral y material, marcado por la violencia y las enfermedades incurables. En este contexto de dificultad creció Gaetano, nacido en Napoli el diecinueve de octubre de 1791 en el seno de una familia humilde. Su padre ejercía el oficio de maccaronaro, mientras que la familia contaba con diez hijos que alimentar y unas escasas disponibilidades económicas. Ya desde su juventud, el joven manifestó una vocación firme al rechazar el trabajo paterno porque deseaba fuertemente convertirse en sacerdote. En sus primeros intentos, los Cappuccini y los Redentoristi lo rechazaron por considerarlo demasiado joven. Sin embargo, a los dieciséis años recién cumplidos, Gaetano se presentó directamente en el seminario diocesano de Napoli. Ante la imposibilidad de los padres para pagarle la retta del seminario, el joven optó por frecuentar la escuela como estudiante externo. Con una disciplina férrea, Gaetano caminaba cada día ocho kilómetros con cualquier condición atmosférica para alcanzar el seminario. Al regresar a casa en tiempo oportuno, ayudaba incansablemente a su padre en el laboratorio de maccheroni, a su madre en la tessitura de la felpa y al parroco en las labores de la parroquia. Ya desde adolescente, mientras caminaba desde Secondigliano a Napoli para asistir a sus estudios, la gente decía de él que pasaba san Gaetano, anticipando la fama que lo acompañaría toda la vida. Dedicaba además el tiempo libre del jueves al hospital de los Incurabili de Napoli, donde ofrecía sorpresas de caridad, umili servizi y pequeños regalos a los enfermos, fruto directo de sus propias privaciones y de sus modestos ahorros. Los domingos, su labor continuaba por las calles de Secondigliano para reunir a los muchachos y enseñarles el catechismo, consolidando así un ministerio que florecería plenamente con los años.
El ministerio sacerdotal y la fundación de la congregación
Tras superar los obstáculos de su juventud, Gaetano fue ordenado sacerdote a los veinticuatro años de edad. Tras la ordenación, comenzó a trabajar como maestro elementare a tiempo pieno, mientras aprovechaba los ritajos de tiempo del jueves y del domingo para recorrer calles, bettole y crocicchi con el propósito de difundir el amor de Dios. Su labor pastoral abarcaba la predicación, la catequesis, la confesión y la asistencia tanto material como espiritual a los más necesitados, ejerciendo la caridad hasta el punto de privarse de su propio alimento o regalar la camisa que llevaba puesta. Tres años después de su ordenación sacerdotal, Gaetano vivió un acontecimiento decisivo mientras se encontraba en oración dentro de la casa de los Redentoristi en Pagani. En ese lugar, Sant'Alfonso Maria de' Liguori se le apareció en visión para anunciarle la fundación de una nueva congregación y le prometió un signo tangible, consistente en la construcción de una iglesia dedicada a la Madonna Addolorata. Aunque el proyecto de la iglesia sufrió oposiciones, contestaciones y obstáculos de toda índole durante doce años, finalmente se edificó con dos humildes habitaciones al lado para albergar la nueva sede, tal como se había predicho en la visión. Don Gaetano dedicó entonces la congregación a los Sacri Cuori di Gesù e di Maria, transmitiendo a sus miembros una profunda pasión por las almas y los cuerpos a través de catequesis, misiones al pueblo, administración de los sacramentos y una constante atención a las necesidades de la comunidad. Asimismo, promovió con vigor los ritiri spirituali y la contemplación de la Eucaristía como herramientas esenciales para acercar las almas a Cristo.
La fama de santidad y el tránsito al cielo
En su madurez, Gaetano Errico se encontraba rodeado por una creciente fama de santidad que trascendía las fronteras de su región. Era llamado cariñosamente por todos con el apelativo de o Superiore, reflejo del respeto y la autoridad moral que inspiraba. Pasaba la mayor parte de la jornada encerrado en el confessionale, al lado de los moribundos o visitando los hogares de los desfavorecidos. Las horas que le quedaban libres las dedicaba por entero a la oración, permanencia prolongada que realizaba siempre arrodillado directamente sobre el pavimento. Como testimonio elocuente de esta intensa comunión con Dios, el suelo donde rezaba presentaba con el tiempo dos fossette en correspondencia exacta con sus rodillas. Al mismo tiempo, circulaban cientos de relatos populares sobre milagros atribuidos a su intercesión, entre los que destacaban curaciones prodigiosas, prediciones avverate, la multiplicación milagrosa del grano y patatas que crecían inusualmente grandes y sabrosas gracias a su bendición. Tras una vida entregada sin reservas al ministerio, Gaetano Errico falleció el veintinueve de octubre de 1860 a la edad de sesenta y nueve años en Secondigliano, el mismo lugar que lo había visto trabajar infatigablemente. Su legado espiritual continuó resonando en la Iglesia, conduciendo a su beatificación por parte de Giovanni Paolo II el catorce de abril de 2002 y a su posterior canonización celebrada por papa Benedetto XVI el doce de octubre de 2008, quedando consagrada su memoria perpetua en el calendario litúrgico de la Iglesia.
Su camino sacerdotal
El itinerario de fe de San Cayetano Errico comenzó en su juventud, cuando ingresó al seminario diocesano de Nápoles a la edad de dieciséis años. Aquel fue el inicio de un proceso de maduración espiritual que lo llevaría, siete años más tarde, a recibir la ordenación sacerdotal a los veinticuatro años de edad. Este sacramento marcó el inicio de su entrega total, en la cual supo armonizar la disciplina del estudio con una vida de oración intensa, preparándose para las misiones que la Providencia le tenía reservadas en su tierra natal de Secondigliano y en la región de Nápoles.
Un momento decisivo en su ministerio ocurrió durante su visita a la ciudad de Pagani, donde experimentó una visión de sant'Alfonso María de Ligorio. Este encuentro espiritual fue el catalizador que impulsó su vocación fundacional. Con renovado fervor, San Cayetano Errico se dedicó a establecer la Congregación de los Sagrados Corazones de Jesús y de María, una labor que requirió de una paciencia inmensa y una confianza absoluta en la voluntad divina. Su visión no se limitó a la labor administrativa, sino que se materializó también en la construcción de la iglesia dedicada a la Virgen de los Dolores, un lugar destinado a ser un refugio de consuelo y esperanza para todos los fieles. A lo largo de su existencia, mantuvo siempre una mirada puesta en los valores eternos, trabajando incansablemente para que su comunidad pudiera encontrar en el amor de los corazones de Jesús y de María el camino seguro hacia la santidad.
Memoria y legado
La figura de San Cayetano Errico se mantiene viva en la Iglesia a través de su memoria litúrgica, que celebramos cada veintinueve de octubre. Su canonización, presidida por el Papa Benedicto dieciséis en el año dos mil ocho, fue el reconocimiento oficial de una vida de virtudes heroicas que ya era reconocida por el pueblo cristiano desde mucho tiempo atrás.
Su legado no se mide únicamente en las estructuras materiales que ayudó a levantar, sino en la vitalidad espiritual de la congregación que fundó y que continúa dando frutos en la actualidad. Su vida nos recuerda que el verdadero éxito de un sacerdote radica en su capacidad para escuchar la voz de Dios y responder con generosidad, sin importar las dificultades del camino. San Cayetano Errico permanece como un modelo de fidelidad, invitando a las generaciones actuales a buscar con sinceridad la voluntad del Señor en las pequeñas y grandes tareas de la vida cotidiana.
Preguntas frecuentes
Cuándo se festeja San Cayetano Errico?
La memoria liturgica de San Cayetano Errico se celebra el veintinueve de octubre.
En Secondigliano, cerca de Nápoles, beato Cayetano Errico, sacerdote, que promovió con empeño los retiros espirituales y la contemplación de la Eucaristía como instrumentos para acercar las almas a Cristo y a tal fin fundó los Misioneros de los Sagrados Corazones de Jesús y María. — Martirologio Romano