24 de febrero
Beata Berta de Valperga
Abadesa de Busano
Actualizado el 18 de septiembre de 2026
Orígenes y vocación
La Beata Berta vino al mundo en el seno de una familia noble y profundamente religiosa. Su padre fue Arduino segundo, conocido como el joven, conde de Valperga, y su madre fue Emilia de la Rovere. Entre sus hermanos contaba con el beato Ardoino, quien llegaría a ser obispo de Turín, y con Mateo el Grande, padre a su vez del beato Bonifacio, obispo de Aosta. Toda esta notable genealogía y las noticias sobre su familia se encuentran documentadas en el cuarto tomo de la obra sobre los santos que florecieron en los dominios de la real casa de Saboya. Dicho texto procede de un código manuscrito del canónico Piergiacinto Gallizia de Giaveno y fue publicado por la Real imprenta de Turín en el año 1756. Crecida en este piadoso ambiente familiar, la joven Berta cultivó las virtudes cristianas siguiendo de cerca el ejemplo de su hermano Ardoino. Fue precisamente gracias al apoyo y consejo de Ardoino que Berta pudo rechazar con firmeza las propuestas de matrimonio que le habían presentado, prefiriendo custodiar illibato el lirio de su virginidad. Movida por este santo propósito, en su juventud decidió consagrarse a Dios e ingresar en el Orden Benedictino, vistiendo el hábito religioso en el monasterio situado en la localidad de Busano.
Gobierno abacial y tránsito
Gracias a su vida irreprensible y a la estimación unánime de sus hermanas de comunidad, la Beata Berta fue elegida abadesa del monasterio de Busano nel Canavese. Durante su gestión pastoral, Berta afrontó con sabiduría las dificultades materiales de la institución y logró asegurar la necesaria ristrutturazione de diversos edificios monásticos que habían sufrido graves daños a causa de las guerras. Para consolidar el porvenir de la comunidad, intercedió ante su madre Emilia, quien respondió generosamente a la súplica de su hija. Emilia se encargó de reparar las fábricas del monasterio y dotó a la institución de los bienes suficientes para garantizar el sostenimiento y la alimentación de quince religiosas. Este importante acto de generosidad quedó formalizado en un instrumento público fechado en las calendas de junio del año 1189. Bajo la prudente guía de la abadesa, las rentas del monasterio aumentaron considerablemente, permitiendo el buen mantenimiento de la comunidad. La Beata Berta es recordada de manera especial por haber recibido de la Providencia el don de la profecía, un carisma que iluminó su camino y el de quienes la rodeaban. La crónica de Valperga le otorga oficialmente el título de Beata y relata que, en el mismo día de su fallecimiento, fue llamada a gozar de los castos abrazos de su célebre Esposo celestial. Su muerte acaeció en Busano nel Canavese en el año 1195.
Su vida y misión
La trayectoria de la Beata Berta de Valperga se encuentra estrechamente vinculada al monasterio de Busano, lugar donde realizó su consagración dentro del Orden de San Benito. Tras su ingreso, su entrega y dedicación la llevaron a ser elegida abadesa, asumiendo la responsabilidad de dirigir a sus hermanas con rectitud y espíritu de servicio. Su mandato no fue sencillo, pues se desarrolló en un contexto histórico complejo, marcado por los estragos de las guerras que afectaron gravemente la estructura física del monasterio.
Con una determinación admirable, Berta emprendió la tarea de la reconstrucción de los edificios monásticos, devolviendo a su comunidad un espacio digno para la oración y la vida en común. Su compromiso fue más allá de la estructura material, ya que se preocupó activamente por el bienestar de sus religiosas. En el año mil ciento ochenta y nueve, gestionó con éxito diversas donaciones, las cuales resultaron providenciales para garantizar el sustento necesario para la vida de las monjas. Su vida concluyó en Busano en el año mil ciento noventa y cinco, dejando tras de sí el testimonio de una mujer que supo transformar las carencias en oportunidades de comunión y esperanza.
Memoria y culto
La figura de la Beata Berta de Valperga sigue siendo honrada por los fieles como un ejemplo de perseverancia y amor a la vida consagrada. Su memoria litúrgica se celebra el veinticuatro de febrero de cada año, permitiendo a la comunidad cristiana recordar su ejemplo de servicio humilde y eficaz. A través de la oración y el recuerdo de su labor, los creyentes encuentran en ella una intercesora que supo cuidar de su comunidad incluso en las circunstancias más adversas, recordándonos la importancia de la reconstrucción, tanto de los espacios sagrados como de la vida interior, bajo la guía del Señor.
Preguntas frecuentes
Cuando se festejva a la Beata Berta de Valperga?
Su memoria litúrgica se celebra el vigésimo cuarto día de febrero.