9 de julio
Beata Juana Scopelli
Virgen
Actualizado el 18 de septiembre de 2026
Los primeros años y el camino hacia la vocación
La vocación religiosa de la Beata Juana Scopelli se manifestó muy pronto en su corazón, guiando sus pasos hacia una entrega total al Señor. En sus primeros años, sus padres le permitieron vestir el hábito de las mantellatas carmelitanas y ella vivió en su hogar dedicándose con esmero al cuidado de dos hermanas y un hermano. Tras quedar huérfana de padres, fue acogida por una mujer de condiciones humildes pero rica en piedad, bajo cuyo amparo continuó su formación espiritual. Con el deseo ardiente de servir a Dios en comunidad, la joven se puso a la búsqueda de un lugar adecuado para adaptarlo como monasterio, encontrando la colaboración inicial de una viuda junto con sus dos hijas y otras dos jóvenes. Juntas vivieron en esa primera casa desde el año 1480 hasta el año 1484, cimentando las bases de lo que más tarde sería una gran obra de fe para la Iglesia universal.
La fundación del monasterio y la vida comunitaria
El año posterior a su primera experiencia comunitaria, la fundadora obtuvo la iglesia de san Bernardo, que hasta entonces había estado en manos de los Frailes Humiliati. Para lograr este objetivo, contó con el valioso apoyo del Vescovo Filippo Zoboli, a quien acudió tras solicitar el templo directamente al General de los Humiliati cuando este se encontraba de paso por la ciudad de Reggio Emilia. El nuevo monastero fue consagrado bajo la advocación de Santa Maria del Popolo y posteriormente conocido popularmente como el monasterio de las Bianche. La comunidad nació con el propósito fundamental de elevar constantes plegarias por la Iglesia universal, y las dificultades financieras de los inicios pudieron resolverse gracias a la generosa ayuda económica aportada por Cristoforo Zoboli. Con las ofrendas generosas de los ciudadanos, la fundadora logró consolidar este espacio de recogimiento. En el seno de esta comunidad, la Beata Juana fue elegida formalmente como priora por las veintidós jóvenes monjas que se habían unido a ella en el camino espiritual, logrando además obtener la agregación oficial y la guía espiritual de los Carmelitane de Mantova. Dado que en Italia no existía una tradición previa de monasterios femeninos carmelitanos antes de aquel acontecimiento, la madre supo adaptar con sabiduría el carisma del Carmelo a la nueva realidad comunitaria, mientras experiencias monásticas similares florecían también en Francia, Belgio e Spagna. En el ejercicio de su servicio cotidiano, la tradición narra que con la fuerza de su oración la priora consiguió prodigiosamente el pan necesario en el refettorio para todas sus consorcias.
Espiritualidad, tránsito terrenal y glorificación
La vida interior de la fundadora estuvo profundamente marcada por una intensa piedad y por la recepción de gracias místicas extraordinarias, las cuales debieron atravesar también un largo período de purificación interiore. Entre sus prácticas de devoción mariana destaca una particular oración que le profesaba a la Virgen, conocida tradicionalmente como la camicia della Madonna. Dicha práctica consistía en la recitación fervorosa de quince mil Ave Maria, intercaladas cada cien Ave con una Salve Regina, concluyendo la plegaria con la repetición de siete Ave Maris Stella o la antífona O gloriosa Domina. Las monjas carmelitas de Reggio continuaron recitando esta devoción de la camicia della Madonna de forma ininterrumpida hasta el año 1773. Asimismo, poseemos algunos escritos de la Beata que resultan altamente indicativos de su profunda devoción por la Infanzia di Gesù. Tras una existencia consagrada, la madre murió el 9 luglio 1491 rodeada de una vasta fama de santidad. Según relata una antigua tradición, su cuerpo fue sepultado primeramente en el huerto del monasterio, pero al año siguiente se procedió a su exhumación y el cuerpo fue hallado incorrupto. Ya entrado el siglo siguiente, en el año 1500, se procedió a recoger formalmente los primeros testimonios sobre su vida, virtudes y prodigios. Tras la supresión del monasterio ocurrida en el año 1797, el cuerpo de la Beata fue trasladado en el año 1803 a la catedral, específicamente a la Cappella Rangoni, y en tiempos recientes se ha llevado a cabo una nueva ricognición canónica de sus reliquias sagradas. Su memoria artística e histórica perdura también a través de un retrato dieciochesco de la Beata Scopelli que fue ejecutado por Paolo de Majo para la iglesia napolitana del Carmine Maggiore, consolidando el recuerdo de su luminosa figura en la historia de la Iglesia.
Una vida de entrega
La trayectoria de la Beata Juana Scopelli es una lección de sencillez y perseverancia. Nacida en 1428 en Reggio Emilia, su camino espiritual comenzó en la intimidad de su hogar. Tras la pérdida de sus padres, eligió permanecer en su casa viviendo como mantellata carmelitana, una elección que demostraba su voluntad de seguir el carisma de la Orden en medio de sus responsabilidades cotidianas. Este periodo de retiro y oración fue la base sobre la cual se edificó su vocación futura, permitiéndole discernir con claridad los pasos que la llevarían a servir más ampliamente a Dios y a su comunidad.
Con el paso del tiempo, su deseo de una vida comunitaria más estructurada la movió a fundar el monasterio de Santa Maria del Popolo, también en Reggio Emilia. Este centro no solo se convirtió en un lugar de oración, sino también en un faro de espiritualidad carmelitana para toda la región. Su liderazgo fue reconocido por sus hermanas, quienes la eligieron priora, confiando en su guía sabia y humilde. Bajo su dirección, la comunidad floreció y se fortaleció, alcanzando un hito significativo al obtener la agregación oficial a los Carmelitas de Mantova. Este vínculo aseguró que su pequeña comunidad estuviera plenamente integrada en la tradición y la vida de la Orden, garantizando así la continuidad de su obra tras su fallecimiento en 1491.
El culto y la memoria
El recuerdo de la Beata Juana Scopelli ha perdurado a través de los siglos, siendo un ejemplo de santidad que brota de la humildad y el servicio constante. Su proceso de reconocimiento oficial culminó en 1771, cuando el Papa Clemente catorce confirmó su culto, permitiendo que la Iglesia universal celebrara su vida como modelo de virtudes cristianas. A lo largo de la historia, su figura ha sido particularmente cercana al corazón de los fieles que sufren, manteniendo una estrecha asociación con la bendición de los enfermos.
La devoción a la Beata Juana Scopelli es una invitación a reconocer la presencia de Dios en las tareas diarias y en la construcción paciente de la Iglesia. Al celebrar su memoria, los fieles no solo honran a una mujer que supo responder con generosidad a su vocación, sino que también piden su intercesión para encontrar consuelo en los momentos de fragilidad física y espiritual, confiando en la misma providencia que guio a la Beata Juana durante toda su existencia en Reggio Emilia.
Preguntas frecuentes
Quando se festeggia Beata Juana Scopelli?
La Beata Juana Scopelli se celebra soltamente el 9 de julio con la tradicional bendición de los enfermos.
En Reggio Emilia, beata Juana Scopelli, virgen de la Orden de las carmelitas, que con las ofrendas de sus conciudadanos fundó un monasterio y con la oración consiguió procurar el pan en el refectorio para sus cohermanas. — Martirologio Romano