28 de octubre
Beata María Asumpta (Juliana) Gonzalez Trujillano
Virgen y mártir
Actualizado el 18 de septiembre de 2026
Los primeros años y la vocación religiosa
Juliana nació en la localidad de El Barco de Ávila el diecinueve de junio de 1881, en el seno del matrimonio formado por Anacleto González y María del Rosario Trujillano. Recibió el sacramento de la Cresima en su parroquia natal el dieciocho de junio de 1885. En el año 1900 se insedió en la parrocchia de El Barco de Ávila una comunidad delle Terziarie Francescane della Divina Pastora. Esta congregación fue fundada en 1805 por madre María Ana Mogas Fontcuberta, quien es Beata dal 1996, y hoy en día son conocidas como Francescane Missionarie della Madre del Divino Pastore. Dicha comunidad se ocupó de una scuola per l'educazione dell'infanzia e della gioventù, dando speciale attenzione ai più bisognosi. Juliana entró en sintonia con las suore y reconoció su llamada a seguir el mismo estilo de vida, iniciando su noviciado el dieciocho de febrero de 1903 y cambiando su nombre de bautismo por el de suor María Asumpta. Posteriormente, emise i voti temporanei nel 1905 presso la Casa generalizia de calle Santa Engracia a Madrid, donde también cumplió su noviciado, y professò i voti perpetui nella casa de La Coruña en el año 1910.
La labor educativa y la vida comunitaria
Junto a la consorella suor Asunción, fundó una scuola ad Arenas de San Pedro, donde permaneció tres años desempeñándose como insegnante di economia domestica, enseñando corte y confección a las niñas. Tras esta etapa, fue destinada nuevamente en Casa madre, donde desempeñó el encargo de sacrestana. En el ejercicio de sus deberes cotidianos, se distinguió por esattezza al dovere, capacità di sacrificio e crescente intimità con il Signore. Su testimonio diario reflejaba una entrega sin reservas a la comunidad y a las tareas encomendadas por sus superiores, manteniendo siempre la mirada puesta en Dios en medio de la sencillez de la vida conventual.
El tiempo de persecución y el martirio
En julio de 1936, siguiendo las indicaciones de la Madre Generale María de las Victorias Lage Castrillón, abandonó la casa y se refugió con la Madre General en calle Barquillo 3, presso i coniugi Adolfo Cadaval y Muñoz del Monte y Amalia García Lara. El veinte de octubre de 1936 se diresse verso un'ambasciata, forse quella del Cile, junto a los dos esposos, con el propósito de depositar allí su dote y la de las otras monjas. All'entrata dell'ambasciata, ella y los cónyuges fueron capturados por algunos miliziani y conducidos a una checa, un lugar de prisión y tortura situado en calle Fomento. En la celda donde fue aprisionada suor Assunta se encontraba también la madre provinciale delle suore Scolopie, la cual la vio ir de un lado para otro sin sentarse, rezando el Trisagio, y de vez en cuando la oía decir con tono angustiado: «Mi ammazzano». A las dos de la tarde entró en la celda un miliziano con un sobre azul y le anunció que tenía la libertad, un engaño que la calmó, permitiéndole salir tranquilamente cuando fue llamada. Poco después salió la señora Amalia García gritando que quería saludar a su marido, a lo que le respondieron que enseguida lo vería. La liberación era falsa, pues fueron conducidas a la fucilazione el veintiocho de octubre de 1936, entregando así su vida por fidelidad a Cristo.
El proceso de beatificación
El proceso canónico para el reconocimiento de la muerte en odio a la fe se desarrolló desde el veintisiete de septiembre de 1999 hasta el quince de octubre de 2000 en el ámbito de la Archidiócesis de Madrid. Dicho proceso fue unito a quelli delle consorelle Isabel, cuyo nombre secular era María del Consuelo Remiñán Carracedo, y Gertrudis, llamada Dorotea Llamazares Fernández. Asimismo, el proceso fue integrado por un procedimiento rogacional en la Diócesis de Orense el diecisiete de febrero de 2000. Finalmente, las tres religiosas fueron beatificadas en Tarragona el trece de octubre de 2013, siendo incluidas en el grupo de cinquecentoventidue martiri caduti durante la guerra civile spagnola.
Su camino de entrega
La vida de la Beata María Asumpta estuvo marcada por una vocación constante hacia la vida religiosa. Nacida en El Barco de Ávila, su búsqueda interior la condujo, en el año 1903, a ingresar en el noviziato de las Hermanas Francescanas Misioneras de la Madre del Divino Pastore. Este paso inicial fue el comienzo de una trayectoria dedicada a la oración y a la misión, que se consolidó plenamente en el año 1910 cuando emitió sus votos perpetuos en la ciudad de La Coruña. A partir de entonces, su labor cotidiana se convirtió en una forma de oración activa, destacándose especialmente en su faceta como educadora en la localidad de Arenas de San Pedro, donde enseñó economía doméstica con dedicación y sencillez.
Al llegar el año 1936, en el contexto de la guerra civil española, la vida de María Asumpta enfrentó su prueba más difícil en Madrid. Tras ser capturada por milicianos mientras se encontraba en un refugio en una embajada, mantuvo su firmeza espiritual incluso en medio de la adversidad. El 28 de octubre de 1936, su vida terrenal llegó a su fin al ser fusilada. Su muerte, aceptada con la serenidad de quien ha puesto su existencia en manos del Señor, permanece como un faro de coherencia cristiana y de amor incondicional a la Iglesia, recordándonos que el testimonio de los santos atraviesa cualquier frontera de dolor para alcanzar la luz de la vida eterna.
Memoria y veneración
La memoria de la Beata María Asumpta es un tesoro para la Iglesia, que reconoce en su sacrificio el valor de la fidelidad en tiempos de prueba. Su beatificación, celebrada el 13 de octubre de 2013 por el Papa Francisco, supuso un reconocimiento oficial de su entrega ejemplar como virgen y mártir. La Iglesia celebra su memoria litúrgica el 28 de octubre, fecha en la que se recuerda su tránsito hacia la casa del Padre.
Como parte del grupo de los mártires de la guerra civil española, su figura es honrada por los fieles que ven en ella un modelo de fortaleza ante las dificultades. Su vida, aunque sencilla y dedicada a la enseñanza y al servicio humilde, resplandece hoy como un recordatorio de que la santidad no es ajena a la historia, sino que se forja en los acontecimientos concretos de cada día. Al invocar su intercesión, los creyentes buscan fortalecer su propia esperanza y renovar su compromiso con el Evangelio, manteniendo viva la luz de su testimonio en el corazón de la comunidad cristiana.
Preguntas frecuentes
Cuándo se festejara la memoria de la Beata María Asumpta?
Su memoria litúrgica se celebra cada veintiocho de octubre.
En qué grupo de mártires fue incluida?
Fue beatificada junto a las consorelle Isabel y Gertrudis, dentro del grupo de quinientos veintidós mártires de la persecución religiosa en España.