Beata María de San Enrique (Margarita Leonor de Justamond)

Virgen cisterciense, mártir

Actualizado el 21 de julio de 2026

Beata María de San Enrique (Margarita Leonor de Justamond)

Su camino de fe

La vida de la Beata María de San Enrique es un relato de devoción silenciosa y compromiso radical. Nacida en el seno de una época de cambios profundos, Margarita Leonor de Justamond encontró su vocación en la clausura cisterciense. Al ingresar en el monasterio de Santa Caterina en Avignone, respondió a una llamada interior que la llevó a consagrarse plenamente al Señor en mil setecientos sesenta y seis. Durante décadas, su vida transcurrió en la oración y el servicio, lejos de los tumultos públicos, hasta que las convulsiones de la Revolución francesa alcanzaron los muros de su hogar religioso.

En el año mil setecientos noventa, la supresión de las comunidades religiosas la obligó a abandonar su monasterio, iniciando un periodo de incertidumbre y persecución. A pesar de la hostilidad creciente, nunca renunció a su identidad ni a sus convicciones. El dos de mayo de mil setecientos noventa y cuatro, fue arrestada junto a sus hermanas de comunidad. En un juicio marcado por la intolerancia política, se le condenó a muerte por sus supuestas afinidades monárquicas. Con serenidad y dignidad, aceptó el martirio en Orange, sellando con su sangre una vida dedicada enteramente a la voluntad divina.

El reconocimiento de la Iglesia

El sacrificio de la Beata María de San Enrique no quedó en el olvido, sino que fue acogido por la Iglesia como un modelo de fidelidad extrema. Su testimonio de fe, que superó la violencia de la guillotina en Orange, fue reconocido oficialmente el diez de mayo de mil setecientos veinticinco, cuando el Papa Pío XI la proclamó Beata. Este gesto solemne subraya la importancia de su entrega en un siglo marcado por el conflicto y el dolor.

La memoria de esta religiosa cisterciense nos invita hoy a reflexionar sobre la constancia en la fe frente a las presiones del mundo. Su vida, que abarcó desde mediados del siglo dieciocho hasta el final de la Revolución francesa, es un recordatorio de que la verdadera libertad reside en la entrega a Dios. La Iglesia celebra su vida y su tránsito al cielo, manteniendo viva la luz de su ejemplo para todos los fieles que buscan fortaleza en los momentos de prueba.

Preguntas frecuentes

Cuando se celebra su memoria?

La memoria litúrgica de la Beata María de San Enrique está fijada el día nueve de julio.

En Orange en la Provenza en Francia, beatas Rosa de San Javier (Magdalena Teresa) Tallien, Marta del Ángel Bueno (María) Cluse, María de San Enrique (Margarita Leonor) de Justamond y Juana María de San Bernardo de Romillon, vírgenes y mártires, que consiguieron la palma del martirio durante la revolución francesa. — Martirologio Romano