26 de junio
Beate Magdalena Fontaine, Francisca Lanel, Teresa Fantou y Juana Gérard
Vírgenes Hijas de la Caridad, mártires
Actualizado el 18 de septiembre de 2026
Orígenes y vocación
Maria Maddalena Fontaine nació ad Etrepagny en Francia el 22 abril de 1723 y respondió a su llamada religiosa al entrar en la congregación el 9 julio de 1748. Con el paso de los años, otras fieles almas se unieron a este camino de entrega total a Dios y al prójimo. Maria Francesca Lanel nació ad Eu en Francia el 24 agosto de 1745 e ingresó en la congregación el 10 abril de 1764 para servir a los más necesitados. Teresa Maddalena Fantou vio la luz en Miniac-Morvan en Francia el 29 julio de 1747 y formalizó su entrada en la comunidad el 28 noviembre de 1771. Finalmente, Giovanna Gerard nació a Cumieres en Francia el 23 octubre de 1752 y abrazó la misma vida consagrada al ingresar el 17 septiembre de 1776. Las cuatro religiosas compartieron una misma vocación y pertenecían a la congregación de las Hijas de la Caridad de San Vincenzo de' Paoli, destacándose por su constante servicio a los enfermos y a la educación de la juventud.
El tiempo de la persecución
La pequeña comunidad vincenziana de Arras estaba formada por siete suores, quienes se dedicaban a la cura de los ammalati del paese y a la gestión de una escuela para ragazze. En aquel frangente histórico, Austria, Prussia, Inghilterra e Spagna atacaron las armadas revolucionarias francesas, provocando que la política de cristianizzazione alcanzara su ápice de violencia. Se prohibió todo culto público y privado, y los sacerdotes y las suizas fueron acusados de ser enemigos del estado, siendo implacablemente procesados y condenados a muerte. El operar de las suores devino muy rischioso dal 1793. En ese clima de hostilidad, Giuseppe Lebon, un sacerdote apostata, confiscó los beni de la comunidad de Arras y puso un laico a la dirección de la escuela que ellas gestionaban. A pesar de las amenazas, las suelas continuaron curando a los malados durante algún tiempo, vistiendo abiti civili para evitar ser descubiertas.
El arresto y el martirio
La superiora septantunenne Madre Maria Maddalena Fontaine presagió que el peor destino aún debía verificarse y tomó la decisión de proteger a las más jóvenes. Hizo fuggire en Bélgica a las dos suoras menores camuffate da contadine, mientras que otra suora debió marchar para alcanzar a sus familiares. La superiora permaneció en el convento con las restantes tres consorelle: Maria Francesca Lanel, Teresa Maddalena Fantou y Giovanna Gerard. Las cuatro suoras se negaron con firmeza a prestar el giuramento de Libertà ed Eguaglianza prescrito por los revolucionarios al clero y a los religiosos. Por este motivo, le quattro suore fueron arrestate el 14 febrero de 1794, bajo la sospecha infundada de desarrollar actividades controrivoluzionarie basadas en pruebas discutibles. Fueron trasladadas a Cambrai, donde Giuseppe Lebon actuaba como magistrato inquirente, y el 26 junio fueron conducidas ante el tribunal para ser condenadas a muerte. La loro muerte avvenne a Cambrai en Francia el 26 junio de 1794, en el periodo del Grande Terrore, que se extendió entre el settembre de 1793 y el agosto de 1794. El martirio de estas vírgenes ocurrió en inodio a la Iglesia durante la Revolución Francesa.
El testimonio final
Las cuatro religiosas afrontaron el suplicio con una profunda paz espiritual, siendo conducidas al patibolo coronadas por scherzo con el Rosario en señal de burla por parte de sus verdugos. Durante el trágico trayecto hacia el lugar de la ejecución, las mártires cantaron con devoción el himno Ave Maris Stella. Suor Maddalena fue la última en ser ghigliottinata y, antes de entregar su espíritu, dirigió a la multitud un breve discurso profético. En sus palabras, predijo que ellas serían las últimas víctimas, que la persecución estaba llegando a su fin, que los patiboli serían destruidos y que los altares de Jesús serían prontamente reconstruidos. Aquella profecía halló eco en el cansancio de una Francia hastiada de tanta violencia. Robespierre, el principal artífice del Terrore, fue ghigliottinato en el mes de julio sucesivo, y el propio Giuseppe Lebon sufrió la misma suerte pocas semanas después.
Glorificación y memoria
Le quattro martiri di Arras fueron declaradas venerabili el 6 julio de 1919 como reconocimiento heroico de su fe y de su martirio. Poco después, le beate Maddalena Fontaine, Francesca Lanel, Teresa Fantou y Giovanna Gérard fueron beatificate el 13 junio de 1920 por el pontífice Benedetto XV, junto a once Orsoline di Valenciennes. Las beatas Magdalena Fontaine, Francisca Lanel, Teresa Fantou y Juana Gérard son recordadas hoy como vírgenes y mártires que supieron dar testimonio supremo de su amor a Dios. El Martyrologium Romanum las commemora fielmente al 26 junio, perpetuando su memoria en la oración de toda la Iglesia.
Una vida entregada
Magdalena Fontaine nació en Etrepagny en el año mil setecientos veintitrés, ingresando en la compañía de las Hijas de la Caridad en el año mil setecientos cuarenta y ocho, donde llegó a desempeñar el cargo de superiora de la comunidad de Arras. Francisca Lanel, nacida en Eu en mil setecientos cuarenta y cinco, se unió a la misma congregación en mil setecientos sesenta y cuatro. Por su parte, Teresa Fantou, oriunda de Miniac-Morvan, entró en mil setecientos setenta y uno, mientras que Juana Gérard, nacida en Cumieres en mil setecientos cincuenta y dos, lo hizo en mil setecientos setenta y seis. Las cuatro compartieron la misión y el servicio en la comunidad de Arras, un lugar donde su vida de oración y caridad se vio interrumpida por el contexto político de aquel tiempo.
El momento decisivo llegó con la imposición del juramento revolucionario. Al rechazar dicho acto, las cuatro religiosas fueron arrestadas por las autoridades de la época. A pesar de la presión y el peligro inminente, mantuvieron su postura con serenidad, priorizando su lealtad a la Iglesia por encima de las exigencias del poder civil. Tras ser trasladadas a Cambrai, fueron condenadas a muerte y ejecutadas mediante la guillotina en el año mil setecientos noventa y cuatro. Su muerte no fue un acto de desprecio hacia la vida, sino la confirmación definitiva de un compromiso asumido libremente décadas atrás. Ellas representan el espíritu de una fe que, ante la adversidad extrema, elige la coherencia y la entrega total, dejando un ejemplo de fortaleza para todos los cristianos que buscan vivir su vocación con rectitud y paz interior.
El culto y la memoria
La Iglesia reconoció el heroísmo de estas cuatro mártires a través del proceso de beatificación, culminando con su elevación a los altares por el Papa Benedicto XV en el año mil novecientos veinte. Su martirio, ocurrido en suelo francés, es un recordatorio del alto costo que, en ocasiones, requiere la fidelidad al Evangelio.
En la actualidad, las beatas Magdalena Fontaine, Francisca Lanel, Teresa Fantou y Juana Gérard son veneradas el veintiséis de junio, fecha en la que el Martyrologium Romanum invita a los fieles a recordar su sacrificio. Su culto no se limita a un rito, sino que es una invitación a reflexionar sobre la importancia de la conciencia recta y el valor de la perseverancia en tiempos de prueba. Al honrarlas, los fieles encuentran en ellas un modelo de vida religiosa que supo transformar el servicio cotidiano en un testimonio eterno.
Preguntas frecuentes
Cuando se festeggia Beate Magdalena Fontaine, Francisca Lanel, Teresa Fantou y Juana Gérard?
Su memoria litúrgica se celebra el 26 junio según el Martyrologium Romanum.
En Cambrai, en Francia, beatas Magdalena Fontaine, Francisca Lanel, Teresa Fantou y Juana Gérard, vírgenes y mártires, que, Hijas de la Caridad, durante la revolución francesa fueron condenadas a muerte por odio a la Iglesia y conducidas al suplicio coronadas por burla con el Rosario. — Martirologio Romano