19 de septiembre
Beate María de Jesús de la Yglesia de Varo y María Dolorosa y Consolata Aguiar-Mella y Díaz
Mártires
Actualizado el 18 de septiembre de 2026
La vida de sor María de Jesús
Sor María de la Yglesia y Varo nació el veinticinco de marzo de 1891 en Cabra, en la provincia de Córdoba. A la edad de ocho años se convirtió en alumna del nuevo Colegio de las Hermanas Escolapias, fundado en 1899, donde demostró ser una estudiante ejemplar. Sintiendo la llamada del Señor, ingresó en la Congregación de las Religiosas de las Escuelas Pías y realizó su profesión religiosa en Carabanchel el once de diciembre de 1911. Desarrolló su labor como docente y educadora en los colegios de Carabanchel, Santa Vitoria y Madrid. En la ciudad de Madrid residió de forma estable desde 1922 hasta 1936. Fue una maestra competente y dotada de un verdadero espíritu de abnegación hacia sus alumnas y exalumnas. En el año 1935 asumió el cargo de superiora de la Casa.
La vida de Dolores y Consolata Aguiar-Mella
Dolores Aguiar-Mella nació el veintinueve de marzo de 1897 en Montevideo, Uruguay, hija de padre español y madre uruguaya. A los dos años, en 1899, la familia se trasladó a España para instalarse en Madrid, tierra de origen del padre, quien abrió allí un estudio de abogado. Tras quedar huérfana de madre, Dolores ingresó en el Colegio de las Escolapias en Carabanchel, donde completó sus estudios magistrales. En 1918, a los veintiún años, salió del colegio y obtuvo un empleo en el Ministerio del Tesoro, viviendo siempre de manera cristiana y manteniendo un estrecho vínculo con sus educadoras. Su hermana Consolata Aguiar-Mella nació también en Montevideo el veintinueve de marzo de 1898 y llegó a Madrid siendo muy pequeña. A los siete años ingresó en el Colegio de Carabanchel hasta concluir los estudios magistrales. En 1918 dejó la institución y llevó una vida de joven cristiana con dignidad, comprometida con el trabajo y algún svago. Tras la muerte de su padre en 1929, Consolata fue a residir por un tiempo a Toledo.
El martirio
Tras el estallido de la Guerra Civil el dieciséis de julio de 1936, sor María de Jesús afrontó con prudencia, humildad y gran caridad el difícil momento histórico que envolvió a España en un violento conflicto entre hermanos. Se refugió con sus consorcias en un apartamento cercano al colegio. Al conocer la situación, Dolores Aguiar-Mella quiso alcanzar a las religiosas para estar con ellas y ayudarlas, a pesar de las diversas amenazas que recibió, manteniéndose firme en su propósito de compartir las dificultades y miedos hasta el diecinueve de septiembre de 1936. Por su parte, Consolata vivió los primeros meses del conflicto, entre julio y septiembre de 1936, en Madrid, alternando la casa paterna con la de sus dos hermanos casados, con preocupación por su hermana Dolores. El diecinueve de septiembre de 1936, al saber que su hermana había sido arrestada, Consolata quiso unirse a ella y a las educadoras escolapias. En esa misma fecha, sor María de Jesús, Dolores y Consolata fueron prelevadas de su refugio y conducidas al martirio en los alrededores de Madrid por milicianos rojos, descritos como fanáticos y llenos de odio, quienes las fusilaron, coronando su existencia terrenal con el testimonio supremo de la fe.
Una vida entregada
La Beata María de Jesús de la Yglesia de Varo nació en Cabra en el año 1891. A través de su vocación como religiosa, consagró sus años al servicio de Dios y del prójimo. Tras realizar su profesión religiosa en 1911, desarrolló una trayectoria de servicio constante que la llevó a asumir responsabilidades de guía para su comunidad. En 1935, fue nombrada superiora de la casa en Carabanchel, donde ejerció su labor con dedicación hasta los momentos finales de su vida. Su testimonio de fe en Madrid durante los complejos sucesos de 1936 representa una entrega serena y firme ante la adversidad.
Por su parte, las hermanas María Dolorosa y Consolata Aguiar-Mella y Díaz nacieron en Montevideo y trasladaron su camino de fe hacia España. María Dolorosa se desempeñaba como empleada en el Ministerio del Tesoro cuando la persecución religiosa comenzó a azotar Madrid. Ante la difícil situación, decidió unirse a las religiosas escolapias, buscando refugio y acompañamiento espiritual. Su hermana Consolata, quien había completado sus estudios magistrales en Carabanchel, demostró una unión profunda con su familia y con la fe. Al ser arrestada su hermana, Consolata no dudó en entregarse voluntariamente para compartir su suerte. Este acto de amor fraterno y lealtad a sus convicciones las condujo, junto a la Beata María de Jesús, al encuentro definitivo con el Señor el 19 de septiembre de 1936, fecha en la que fueron fusiladas por los milicianos en Madrid. Su memoria es un recordatorio de la paz interior que sobrepasa toda comprensión humana frente al dolor.
La memoria de las mártires
La Iglesia conmemora a estas tres mujeres el 19 de septiembre de cada año. Esta fecha es un momento de recogimiento para honrar el martirio de quienes, en el contexto de la Guerra Civil española, supieron mantenerse fieles a su fe hasta el último aliento. La figura de la religiosa María de Jesús de la Yglesia de Varo junto a las hermanas Aguiar-Mella y Díaz resuena como un ejemplo de coherencia para los fieles de todas las generaciones.
El culto a estas mártires se centra en la oración y la gratitud por su testimonio, que trasciende las fronteras de sus lugares de origen, desde Cabra y Montevideo hasta el escenario final de su sacrificio en Madrid. Recordarlas es reconocer la fuerza de la gracia divina en la fragilidad humana. Su entrega voluntaria y su valentía al permanecer juntas en la hora de la prueba invitan a los creyentes a profundizar en el valor de la caridad y en la esperanza de la vida eterna, manteniendo vivo el mensaje de paz y fidelidad que ellas encarnaron con su propia sangre.
Preguntas frecuentes
Cuándo se festeja a las beatas María de Jesús, Dolores y Consolata?
Su memoria litúrgica se celebra el diecinueve de septiembre.
De qué son patronas las beatas María de Jesús, Dolores y Consolata?
Las fuentes biográficas no mencionan ningún patronazgo específico para ellas.
En Madrid, todavía en España, beatas María de Jesús de la Yglesia y de Varo, María Dolorosa y Consolata Aguiar-Mella y Díaz, vírgenes del Instituto de las Hijas de María de las Escuelas Pías y mártires, que fueron coronadas con el martirio por el testimonio dado a Cristo. — Martirologio Romano