19 de agosto
Beati Mártires Españoles Lasalianos de Ciudad Real
Beatificados en 2007
Actualizado el 18 de septiembre de 2026
La comunidad educativa y el arresto
Santa Cruz de Mudela es una pequeña localidad situada en la provincia de Ciudad Real. En el año 1936 existía en dicho municipio una escuela dirigida por los Fratelli, cuya comunidad religiosa estaba formada por cinco miembros: Agapito León como director, Josafat Roque, Julio Alfonso, Dámaso Luis y Ladislao Luis. El nombre secolare de Agapito León era Remigio Olalla Aldea y pertenecía a los Fratelli delle Scuole Cristiane. El nombre secolare de Josafat Roque era Urbano Corral González, también miembro de la misma orden. El nombre secolare de Julio Alfonso correspondía a Valeriano Ruíz Peral. El nombre secolare de Dámaso Luis era Antolín Martínez Martínez. Finalmente, el nombre secolare de Ladislao Luis era Isidro Muñoz Antolín. El veintidós de julio de 1936, un grupo de miliziani circundó tumultuosamente la escuela, la invadieron y arrestaron a los cinco Fratelli, truncando la labor pacífica que allí desarrollaban.
La prisión y el testimonio de fortaleza
Los miliziani condujeron inicialmente a los religiosos a la cheka del pueblo, donde permanecieron confinados durante cinco días. Posteriormente, los Fratelli y otros detenidos fueron trasladados a otra prisión, permaneciendo allí hasta el diecinueve de agosto. Los carcerati se accanirono en humillar y hacer sufrir a los religiosos de diversas maneras. En varias ocasiones, los miliziani obligaron a los Fratelli a spazzare la piazza pubblica en medio de insultos y constantes vessazioni. Asimismo, fueron forzados a realizar marchas militares mientras cantaban eslóganes marxistas y recibieron bofetadas en más de una ocasión. A pesar de tantas tribulaciones, los religiosos mostraron un gran coraje durante su cautiverio. Lejos de desanimarse, los Fratelli sostuvieron y alentaron espiritualmente a los demás prisioneros, entre los que se encontraban sacerdotes y católicos militantes del lugar. Una benefactora del colegio, Doña Cecilia Ramiro, se encargó del sostentamiento de los religiosos llevando comida cada día a la cárcel. El dieciocho de agosto, coincidiendo con la fiesta de San Agapito y el onomástico del director, la mujer llevó unos dulces que él mismo distribuyó generosamente a todos, incluidos los propios carcerieri.
El martirio y el contexto diocesano
El diecinueve de agosto de 1936, un grupo de miliziani se presentó en la prisión y procedió a prelevar a los Fratelli junto a otros veinticinco detenidos y cinco sacerdotes. Todos los prisioneros fueron cargados en una camioneta para su traslado definitivo. A la medianoche del diecinueve de agosto de 1936, los prisioneros fueron asesinados en el cementerio de Valdepeñas y posteriormente arrojados a una fosa común. Estos trágicos sucesos se inscriben en una época de extrema persecución religiosa en la región. En la diócesis de Ciudad Real fueron quemadas seis iglesias y todas las demás sufrieron profanaciones o saqueos. Entre los doscientos cuarenta y tres sacerdotes de la diócesis de Ciudad Real, noventa y siete fueron cruelmente asesinados.
El proceso de beatificación
La Causa de beatificación agrupó a once Siervos de Dios, entre los cuales figuraban monseñor Narciso Estenaga Echevarría, obispo de Ciudad Real, su secretario, tres sacerdotes, cinco Fratelli delle Scuole Cristiane y un laico. Los Siervos de Dios fueron reunidos en una única Causa debido a que pertenecían a la misma diócesis y fueron asesinados a escasos días de distancia unos de otros. La instrucción diocesana se desarrolló en la Curia de Ciudad Real desde el dieciocho de enero de 1956 hasta el veintintisiete de junio de 1958. Dicha investigación diocesana constó de ciento dos sesiones en las cuales fueron llamados a deponer ochenta y cuatro testigos. Posteriormente, la Causa llegó a Roma y recibió el Decreto de validez el veinte de noviembre de 1992. El camino de la Causa concluyó formalmente el veintiocho de abril de 2006 con el Decreto sobre el martirio promulgado por el Papa Benedicto XVI. Finalmente, los cinco Fratelli fueron beatificados el veintiocho de octubre de 2007.
El camino hacia el martirio
La historia de estos cinco religiosos lasalianos está marcada por la entrega silenciosa y el cumplimiento de su deber en las tierras de Ciudad Real y Santa Cruz de Mudela. En el complejo escenario del siglo veinte, su labor como educadores se vio interrumpida bruscamente por los eventos de la persecución religiosa española. El veintidós de julio de mil novecientos treinta y seis, fueron arrestados por milicianos, iniciando un periodo de prueba y tribulación que afrontaron con la dignidad propia de quienes han consagrado su existencia al servicio del Señor.
Durante su detención en la prisión local, sufrieron diversas vejaciones, pero permanecieron firmes en su identidad y en su fe. Lejos de flaquear, mantuvieron la unidad y el espíritu de oración que caracterizaba su vida comunitaria. El desenlace de este camino de sufrimiento llegó el diecinueve de agosto de mil novecientos treinta y seis, cuando fueron trasladados al cementerio de Valdepeñas. Allí, en aquel lugar de reposo, fueron privados de la vida, sellando con su sangre un testimonio de fidelidad que no fue vencido por el odio. Su entrega final en Valdepeñas los sitúa hoy como ejemplos de fortaleza cristiana, habiendo recorrido el sendero del Evangelio hasta sus últimas consecuencias.
La memoria y el culto
La Iglesia reconoce la santidad de estos cinco hermanos, quienes fueron beatificados el veintiocho de octubre del año dos mil siete. Su memoria es celebrada con gratitud y solemnidad, siendo recordados como mártires de la persecución religiosa española. El culto a estos beatos no es solo una mirada al pasado, sino un puente que conecta nuestra vida presente con la solidez de su ejemplo.
Al honrar a los Beatos Mártires Españoles Lasalianos de Ciudad Real, la comunidad cristiana reafirma su compromiso con los valores de la paz y el perdón. Su vida, aunque truncada por la violencia, florece hoy en la oración de los fieles que ven en ellos intercesores cercanos. La Iglesia los presenta como modelos de perseverancia, recordándonos que el sacrificio de estos educadores, dedicados a la formación de la juventud, permanece vivo como un legado de amor que trasciende el tiempo y las fronteras de la historia humana.
Preguntas frecuentes
Quando se festeggia Beati Mártires Españoles Lasalianos de Ciudad Real?
La memoria litúrgica de los Beati Mártires Españoles Lasalianos de Ciudad Real se celebra el 19 de agosto.
Di cosa è patrono Beati Mártires Españoles Lasalianos de Ciudad Real?
En los datos oficiales proporcionados no se mencionan patronatos específicos para estos mártires.