Beati Pablo Yun Ji-chung y Jaime Kwon Sang-yeon

Mártires

Actualizado el 21 de julio de 2026

Beati Pablo Yun Ji-chung y Jaime Kwon Sang-yeon

Una vida entregada

Pablo Yun Ji-chung nació en el año mil setecientos cincuenta y nueve en Janggu-dong, Jinsan. Su camino de fe comenzó formalmente en el año mil setecientos ochenta y siete, cuando recibió el sacramento del bautismo de manos de Pietro Yi Seung-hun. Desde ese momento, su vida estuvo marcada por una profunda transformación interior que se tradujo en acciones concretas. En un gesto de lealtad a su nueva fe y cumpliendo las directrices del decreto de monseñor Gouvea, tomó la firme decisión de quemar las tablas ancestrales, gesto que simbolizaba su renuncia a las antiguas prácticas en favor de la adoración exclusiva al Dios verdadero.

Este compromiso se manifestó de manera pública y solemne cuando celebró el funeral de su madre siguiendo estrictamente el rito católico, desafiando las costumbres sociales vigentes en Jinsan, Gwangchoen y Jeonju. Ante la presión ejercida por las autoridades y para proteger a su familia, especialmente a su tío, de posibles represalias, decidió entregarse voluntariamente. Acompañado por Jaime Kwon Sang-yeon, ambos se enfrentaron a duros interrogatorios donde la fe fue puesta a prueba. A pesar de las amenazas y la presión, ambos mantuvieron su postura con una entereza admirable, rechazando cualquier forma de abjuración. Su camino terrenal culminó en Jeonju el ocho de diciembre del año mil setecientos noventa y uno, donde fueron ejecutados mediante la decapitación, sellando con su propia sangre el testimonio de su amor incondicional a Jesucristo.

El recuerdo de los mártires

La Iglesia venera la memoria de estos dos hombres como un faro de esperanza y valentía. Su sacrificio no fue en vano, pues sembró las bases de la comunidad cristiana coreana, que floreció gracias a la semilla de los mártires. El proceso de reconocimiento de su santidad culminó en el año dos mil catorce, cuando el Papa Francisco procedió a su canonización, elevándolos a los altares como modelos de virtud cristiana para el mundo entero.

La liturgia los recuerda con especial solemnidad el ocho de diciembre, fecha de su glorioso tránsito al cielo. Asimismo, son conmemorados el veintinueve de mayo, integrados en el grupo de los mártires coreanos, permitiendo que los fieles de todo el mundo se unan en oración para agradecer el don de su testimonio. Su vida nos recuerda que la fidelidad a Dios trasciende las épocas y las dificultades, invitándonos a vivir con la misma autenticidad que ellos demostraron hasta el último instante.

Preguntas frecuentes

Quando si festeggia ...?

Los beatos se celebran el ocho de diciembre, aunque también son recordados el veintinueve de mayo junto a los mártires coreanos.