9 de julio
Beato Adriano Fortescue
Caballero de Malta, terciario dominico, mártir
Actualizado el 18 de septiembre de 2026
Contexto de la persecución y antecedentes históricos
La historia de las persecuciones anticattolicas en Inglaterra, Escocia y Gales duró desde el año 1535 hasta el año 1681, en el marco de una larga y sanguinosa época para los fieles católicos de la región. Esta terrible persecución fue desencadenada por el rey Enrico VIII, quien vivió entre el año 1491 y el año 1547. Enrico VIII provocó el Scisma d'Inghilterra separando la Chiesa Anglicana de Roma. Los artífices más o menos cruentos de la persecución fueron Enrico VIII y sus sucesores Edoardo VI, la reina Elisabetta I, Giacomo I Stuart, Carlo I, Oliviero Cromwell y Carlo II Stuart. En ciento cincuenta años de persecución murieron miles de católicos ingleses de todos los estratos sociales, quienes testimoniaron su profundo apego a la fe católica y al papa al rechazar los juramentos de fidelidad al rey como jefe de la religión de Estado.
El Martirologio Romano alude a este período y reporta la celebración del beato Adriano Fortescue al nueve de julio. Adriano Fortescue era un padre de familia y mártir en Inglaterra, y es además el segundo beato que sufrió el martirio en orden de tiempo. El primer grupo de beatos estaba compuesto por diecinueve Certosinos de Londres, los cuales fueron ahorcados en el famigerado Tyburn de Londres el cuatro de mayo y el quince de junio de mil quinientos treinta y cinco. Muchos siglos más tarde, en el año mil ochocientos cincuenta, ocurrió la restauración de la Gerarquía Católica en Inglaterra y Gales, un acontecimiento que permitió afrontar la posibilidad de beatificar a los numerosos mártires cuyo testimonio estaba sólidamente probado. A partir del año mil ochocientos ochenta y seis, los Sumos Pontífices procedieron a la beatificación y luego a la canonización de un buen número de ellos.
Orígenes familiares, vida nobiliaria y vocación espiritual
Adriano Fortescue nació hacia el año mil cuatrocientos setenta y seis de una noble familia en la contea de Devon. Por sus lazos de parentesco, él era primo de Anna Bolena, la segunda esposa de Enrico VIII que vivió entre el año 1507 y el año 1536, cuyo matrimonio constituyó una de las causas determinantes de la separación de la Iglesia Anglicana de Roma. A lo largo de su vida, Adriano contrajo matrimonio en primeras nupcias con Anna Stonor, de quien tuvo dos hijas, y en segundas nupcias se casó con Anna Rede di Boarstall, con la que tuvo tres hijos. Frecuentó la corte de su tiempo según el estilo de vida propio de los nobles de la época, combatiendo para su rey contra Francia en los años 1513 y 1523. Asimismo, fue acompañante en Calais de la reina Caterina d'Aragona, esposa desde el año 1509 de Enrico VIII, quien posteriormente hizo anular aquel matrimonio, y estuvo presente en la coronación de su prima Anna Bolena, recordando que Enrico VIII tuvo seis esposas, de las cuales dos fueron repudiadas y dos decapitadas.
Junto a sus deberes militares y cortesanos, Adriano desempeñó el cargo de juez de paz para la contea de Oxford, fue caballero de la Orden del Baño y miembro del Soberano Orden de Malta. Su compromiso religioso se enriqueció al ingresar como Terciario Dominicano en la Fraternidad de Oxford. Fue un hombre de gran espiritualidad y vida ascética, que dejó por escrito una serie de máximas en su Libro de las Horas, un documento que se conserva hasta el día de hoy. Entre sus reflexiones espirituales, una máxima reza: "Prega continuamente Dio di poter compiere quello che è il suo beneplacito". Una segunda máxima aconseja: "Segui diligentemente le ispirazioni dello Spirito Santo in tutto quello che stai per fare". Una tercera instrucción señala: "prega per la perseveranza". Una cuarta máxima invita a que el creyente "Rinnova ogni giorno i tuoi buoni propositi". Finalmente, una quinta máxima recuerda que "Qualunque cosa debba fare, falla diligentemente".
Arrestos, condena y martirio bajo el rey Enrico VIII
A pesar de los cambios políticos en la corte, Adriano Fortescue se mostró siempre prudente y distanciado hacia la política y la deplorable conducta del rey Enrico VIII. Sin embargo, el monarca promulgó el Acto de supremacía el tres de noviembre de mil quinientos treinta y cuatro, dando inicio formal al Scisma Anglicano, un proceso que fue appoyado por hombres malvados como Tommaso Cromwell, el cardenal Thomas Wolsey y el arzobispo Thomas Cranmur. En ese clima de tensión, Adriano ya había sido arrestado el veintinueve de agosto de mil quinientos treinta y cuatro por causas que en su momento permanecieron ignotas, siendo recluido en el calabozo de Marshalsea y liberado durante la primavera de mil quinientos treinta y cinco. El Martirologio indica asimismo que fue falsamente acusado de traición bajo el rey Enrico VIII y dos veces detenido en prisión antes de sufrir la decapitación definitiva.
El segundo arresto de Adriano ocurrió en febrero de mil quinientos treinta y nueve, siendo encerrado esta vez en la Torre de Londres. Fue decapitado junto a otros compañeros el ocho o el nueve de julio de mil quinientos treinta y nueve. El acta de acusación formal imputaba al condenado haber rechazado de manera traicionera el juramento de fidelidad al rey en materia religiosa, haber cometido varios detestables traiciones y haber suscitado rebelión dentro del reino. De este modo, él se convirtió en el primero entre los laicos católicos en morir por su fe en aquel período histórico. Su entrega suprema fue reconocida formalmente cuando fue beatificado el trece de mayo de mil ochocientos noventa y cinco por papa Leone XIII, sellando la memoria de un testigo indomable de la verdad evangélica.
Una vida de servicio y fe
La trayectoria vital de Adriano Fortescue refleja la búsqueda constante de una vida recta bajo la mirada de Dios. Originario de Devon, desarrolló una labor pública significativa, sirviendo como juez de paz en Oxford, una función que asumió con el sentido del deber propio de su condición social y espiritual. Su espíritu de entrega se manifestó también en el ámbito militar, donde participó en los conflictos bélicos de mil quinientos trece y mil quinientos veintitrés. Sin embargo, más allá de sus ocupaciones temporales, su corazón estaba anclado en su identidad como miembro del Soberano Orden de Malta y terciario dominico. Estos vínculos no eran meros títulos, sino el cauce a través del cual expresaba su amor por la Iglesia y su compromiso con la vida contemplativa y activa.
El periodo final de su vida estuvo definido por las tensiones políticas y religiosas que sacudían a Inglaterra. Adriano fue arrestado por primera vez en mil quinientos treinta y cuatro, sufriendo la incertidumbre de la privación de libertad hasta su liberación en mil quinientos treinta y cinco. Lejos de abandonar su testimonio, continuó su camino con serenidad hasta su segundo arresto en mil quinientos treinta y nueve. En aquel momento definitivo, su fe se convirtió en su refugio último, manteniéndose firme hasta el momento de su ejecución en la Torre de Londres. Su muerte no fue el final de su historia, sino el sello definitivo de una vida entregada a la verdad, que ha sido reconocida oficialmente por la Iglesia mediante su beatificación, celebrada por el papa León Trece a finales del siglo diecinueve.
El culto y memoria
La figura del beato Adriano Fortescue es venerada especialmente en el ámbito de la familia dominica, de la cual es un reconocido patrono. Su testimonio de mártir laico resuena en la actualidad como un recordatorio de que la santidad es posible en cualquier estado de vida y en cualquier circunstancia histórica. La Iglesia reconoce su sacrificio mediante una celebración litúrgica que permite a los fieles encomendarse a su intercesión, fortaleciendo el espíritu de aquellos que, como él, buscan servir a Dios con rectitud.
La memoria del beato Adriano se celebra formalmente el nueve de julio, un día en el que se honra su fortaleza y su entrega incondicional. Por su parte, la Orden Dominicana celebra su festividad el ocho de julio, honrando así la pertenencia del beato a su espiritualidad. Su ejemplo continúa siendo un faro de integridad, invitando a los adultos a reflexionar sobre la importancia de la coherencia entre la fe profesada y las acciones cotidianas, incluso ante las pruebas más difíciles de la existencia.
Preguntas frecuentes
Quando se festeggia il beato Adriano Fortescue?
La celebración litúrgica del beato Adriano Fortescue tiene lugar el nueve de julio, fecha señalada en el Martirologio Romano, aunque el Orden Dominicano lo recuerda también el ocho de julio.
En Londres, en Inglaterra, beato Adriano Fortescue, mártir, que, padre de familia y caballero, falsamente acusado de traición bajo el rey Enrique VIII y dos veces detenido en la cárcel, llevó finalmente a término el martirio con la decapitación. — Martirologio Romano