14 de mayo
Beato Egidio de Santarém (de Vaozela)
Religioso dominico
Actualizado el 18 de septiembre de 2026
Orígenes y juventud
El beato Egidio nació hacia el año 1184 o 1190 en Vaozela, situada en la diócesis de Viseu, en Portugal. Procedía de una noble familia cuyo padre desempeñaba una destacada labor en la corte como consejero, maggiordomo y prefecto de la ciudad de Coimbra. Debido a esta posición, el muchacho fue encaminado desde muy pronto hacia la carrera eclesiástica y obtuvo numerosos beneficios materiales. Sin embargo, empleó las rentas de dichos beneficios en una vida que distaba mucho de ser religiosa, pasando su primera juventud de forma licenciosa y alejada de los preceptos de la Iglesia. Algunos biógrafos de épocas posteriores afirman que fue enviado por sus padres a París con el fin de estudiar medicina. Según tales relatos, el joven, movido por un intenso deseo de sobresalir y alcanzar gran fama, se entregó a la práctica de la negromancia. Dichos autores llegan a sostener que Egidio, ante la solicitud de Satana, abjuró de la religión católica y se vinculó a él mediante un pacto firmado con su propia sangre. A pesar de estos oscuros episodios y de su conducta disoluta, en el ejercicio de la medicina logró alcanzar una indudable y destacada reputación.
Conversión y vida religiosa
La existencia del médico y estudioso dio un giro radical al experimentar una conversión repentina, mediante la cual se despojó del hombre viejo y de todas sus obras pasadas. En señal de este profundo arrepentimiento, distribuyó la totalidad de sus averes entre sus familiares y los más necesitados. Decidido a consagrar su vida a Dios, ingresó en el Orden de los Predicadores en el año 1220 o, según apuntan otros biógrafos, en 1225. Su ingreso tuvo lugar ya sea en el convento de Palencia, en España, o en el de San Giacomo, en París. Fue sin duda en la ciudad de París donde completó con rigor sus estudios de filosofía y teología. Durante aquella etapa tuvo la oportunidad de conocer al beato Jordán de Sajonia, maestro general de los Predicadores, con quien entabló una estrecha amistad y de quien se conservaba una carta enviada por el propio Egidio. Las virtudes que manifestó tras su conversión fueron posteriormente consignadas por Umberto de Romans. Hacia el año 1229, o incluso antes, emprendió el regreso a su patria portuguesa, donde se entregó con fervor a la enseñanza y a la predicación. Su autoridad espiritual creció de tal modo que, probablemente en 1233, fue elegido provincial de España, una importante responsabilidad que llegaría a desempeñar en dos ocasiones, adquiriendo en vida una sólida fama tanto por su santidad como por su profunda doctrina. Las diversas tentaciones que acechaban su alma las repelía constantemente por medio de las lágrimas, la oración incesante y los rigurosos ayunos.
Transitus y glorificación
Estando ya en avanzada edad, el sacerdote fue alcanzado por una ligera enfermedad que presagió el fin de su peregrinación terrena. Recibió los santos sacramentos con profunda devoción y, en un último acto de humildad, pidió expresamente ser tendido sobre un cilicio antes de expirar. Con serenidad y paz, confortó a sus hermanos de hábito que lloraban a su alrededor mediante palabras suavísimas. Falleció en Santarém, Portugal, en el año 1265, coincidiendo exactamente con la solemnidad de la Ascensión del Señor, que en aquel año particular caía en el catorce de mayo. A partir de su muerte, la memoria del religioso quedó rodeada de signos extraordinarios, pues de su sepulcro comenzó a manar un suave y milagroso olor, y el sepulcro mismo fue glorificado con hechos portentosos. Entre estos prodigios destaca el hecho de que, al entrar en contacto con su cilicio de hierro, numerosos enfermos recobraron la salud. El proceso para su beatificación se inició formalmente en el año 1625, culminando cuando su culto fue solemnemente aprobado por el papa Benedicto XIV el nueve de mayo de 1748. Su memoria quedó establecida en el martirologio como beato Egidio da Vaozela, sacerdote, fijándose su celebración litúrgica para el día catorce de mayo de cada año, tanto para el Orden de los Predicadores como para las diócesis de Lisboa y Viseu.
Su vida y vocación
La trayectoria terrenal del beato Egidio de Santarém es un testimonio elocuente de la gracia divina que alcanza al hombre en cualquier etapa de su camino. Originario de Vaozela, Portugal, Egidio dedicó sus primeros años a la formación científica, trasladándose a París para profundizar en el estudio de la medicina. Aquella etapa, sin embargo, estuvo alejada de los preceptos evangélicos, caracterizándose por una vida de excesos y distracciones. Fue precisamente en el dinamismo de la Europa del siglo trece donde su espíritu inquieto encontró el llamado definitivo a la conversión.
Al ingresar en la Orden de los Predicadores, su vida tomó un nuevo rumbo orientado hacia la contemplación y la enseñanza. Durante su ministerio, Egidio recorrió lugares fundamentales como Coimbra, Palencia y Santarém, poniendo sus talentos al servicio de la evangelización. Su capacidad intelectual, antes volcada hacia los saberes temporales, se transformó en una herramienta de luz para la predicación del Evangelio. Como sacerdote, su autoridad no provenía de la soberbia, sino de la coherencia de su vida tras la conversión. Fue elegido provincial de España de la Orden, cargo que desempeñó con el celo y la responsabilidad de quien sabe que el servicio es la mayor forma de autoridad en la Iglesia. Sus años finales fueron dedicados a la enseñanza y a la guía de sus hermanos, manteniendo siempre una vida austera y centrada en la oración, hasta que el catorce de mayo de mil doscientos sesenta y cinco entregó su alma a Dios, confortado por la oración y la presencia de sus compañeros de comunidad en Santarém.
Su memoria y culto
La figura del beato Egidio de Santarém permanece viva en la memoria de la Iglesia, especialmente dentro de la Orden de los Predicadores. Su beatificación, confirmada por el Papa Benedicto catorce en el año mil setecientos cuarenta y ocho, ratificó oficialmente lo que la tradición local ya veneraba: la santidad de un hombre que supo transformar su historia personal de errores en una ofrenda permanente de gratitud y servicio.
La celebración litúrgica en su honor se fija cada catorce de mayo, fecha que invita a los fieles a reflexionar sobre la posibilidad de recomenzar siempre bajo la mirada misericordiosa del Señor. Esta conmemoración se observa con especial devoción en el seno de la Orden de los Predicadores y en aquellas diócesis que guardan una relación histórica con su vida y su labor apostólica. Su culto no busca la exaltación de la persona, sino resaltar cómo la humildad y el arrepentimiento pueden abrir las puertas de la santidad, convirtiendo a un hombre de ciencia en un humilde servidor de la verdad divina.
Preguntas frecuentes
Quando se festeggia il beato Egidio de Santarém?
La celebración litúrgica del beato Egidio de Santarém se recuerda cada año el 14 de mayo.
En Santarém, en Portugal, beato Egidio de Vaozela, sacerdote, que, docente de medicina en París, abandonó su vida de disoluciones y, entrado en la Orden de los Predicadores, rechazó todas las tentaciones con las lágrimas, la oración y los ayunos. — Martirologio Romano