2 de octubre
Beato Enrique Saiz Aparicio
Sacerdote salesiano, mártir
Actualizado el 18 de septiembre de 2026
El contexto de persecución y el martirio salesiano
La Guerra Civil Española se desarrolló entre 1936 y 1939 y dejó una disumana tragedia con más de un millón de víctimas de toda clase y condición. Los historiadores han reconocido en los territorios de la zona roja, dominados por anarquistas y socialcomunistas, una verdadera y propia persecución contra los cristianos. Decenas de miles de fieles laicos fueron asesinados únicamente por causa de su fe. Aquella furia destructora cobró la vida de cuatro mil ciento cuarenta y ocho sacerdotes diocesanos, doce obispos, dos cerradas y dos mil trescientos sesenta y cinco religiosos entre sacerdotes y hermanos. El total reconocido de los mártires alcanzó la cifra de seis mil ochocientos ocho, acompañado por la sistemática destrucción de numerosas iglesias en todo el país.
La Familia de los Salesianos de Don Bosco participó en este doloroso testimonio con noventa y siete miembros pertenecientes a tres inspectorías salesianas y una de las Hijas de Maria Auxiliatrice. Los noventa y siete salesianos mártires estaban subdivididos en treinta y nueve sacerdotes, veintiséis coadjutores, veintidós clérigos, cinco salesianos coadjutores, tres aspirantes salesianos y dos Hijas de Maria Auxiliatrice. Estos mártires se encuentran raggruppados en tres familias locales de Valencia, Sevilla y Madrid. Los mártires de Valencia fueron declarados beatos en 2001, mientras que el grupo de cuarenta y dos mártires de Madrid es el más numeroso y está encabezado precisamente por el sacerdote salesiano don Enrique Saiz Aparicio.
Formación, ministerio y transformación sacerdotal
Don Enrique Saiz Aparicio nació en Ubierna, en la provincia de Burgos, el uno de diciembre de 1889. Durante su infancia afrontó notables dificultades familiares que condicionaron fuertemente la formación de su carácter. En su juventud frecuentó y estudió en algunas Casas salesianas, donde descubrió su vocación. Realizó su primera profesión religiosa en 1909 en Barcelona, en la localidad de Sarriá. Posteriormente estudió filosofía y alternó sus tareas educativas y de formación entre las ciudades de Salamanca y Madrid. En aquella etapa destacó por sus sobresalientes cualidades literarias, aunque también afrontó profundas pruebas y inquietudes interiores a causa de su duro carácter.
Con el paso de los años, y a medida que se acercaba el momento de la ordenación, fue dominando su temperamento con esfuerzo y oración. Recibió la ordenación sacerdotal en 1918. A este acontecimiento siguieron seis años de intensa actividad salesiana entre Salamanca y Madrid. Con el tiempo, don Enrique llegó a ser director primero del Colegio de Salamanca y posteriormente de los de Atocha y Carabanchel en Madrid. Su duro carácter mutó totalmente, transformándose en un hombre sereno, comprensivo y profundamente caritativo. Al mismo tiempo intensificó su preparación ascética, la dirección espiritual, su vida interior y la predicación centrada en la Eucaristía y en la Virgen María.
El sacrificio supremo y el camino hacia los altares
La persecución sorprendió a don Enrique Saiz Aparicio mientras ejercía como animador de la comunidad y del Aspirantado salesiano de Carabanchel Alto, en la periferia de Madrid. Padre Enrique parecía presentir el martirio y manifestó a su hermano que se encontraba dispuesto a aceptarlo con total serenidad si esa era la voluntad de Dios. En la tarde del veinte de julio de 1936, el Aspirantado fue tomado por asalto por los milicianos rojos. Ante el peligro inminente, padre Saiz reunió a todos los muchachos en el salón y les impartió la bendición de María Auxiliatrice. Agitando un paño blanco en señal de paz, se dirigió hacia los asaltantes exigiendo que lo tomaran a él y que no causaran ningún daño a los jóvenes. Gracias a su gesto heroico, los aspirantes fueron devueltos sanos y salvos a sus familias, mientras que padre Saiz y otros ocho salesianos fueron inicialmente dejados libres según la táctica de los milicianos, para ser posteriormente arrestados fuera de la casa y eliminados uno a uno.
Don Enrique Saiz fue fusilado el dos de octubre de 1936 a la edad de cuarenta y siete años. Los otros salesianos mártires, en buena parte novicios y jóvenes estudiantes que se encontraban en Mohernando, fueron arrestados durante los últimos seis meses del año 1936 y asesinados en días y lugares diversos, destacando un numeroso grupo que murió el seis de diciembre de 1936. Durante los cuarenta años siguientes, la Familia salesiana en España experimentó una numerosísima floración de vocaciones, alimentada misteriosamente por el sacrificio y la sangre de sus mártires. Los procesos canónicos para la beatificación de los cuarenta y dos mártires salesianos de Madrid comenzaron el siete de diciembre de 1957. Con el tiempo, esta causa fue unida con la del grupo de los mártires salesianos de Sevilla, conocida originariamente como la del Siervo de Dios Antonio Torrero Luque y veinte compañeros. El nuevo proceso congiunto comprende a todos los sesenta y tres mártires salesianos de Madrid y Sevilla. Finalmente, la solemne ceremonia de beatificación tuvo lugar en Roma el veintiocho de octubre de 2007 bajo el pontificado de Papa Benedetto XVI.
Su camino sacerdotal
La trayectoria del Beato Enrique Saiz Aparicio se inscribe en una vida dedicada plenamente a la misión salesiana. Tras su nacimiento en Ubierna, recorrió diversas ciudades españolas como Barcellona, Salamanca y Madrid, lugares donde su vocación tomó forma y madurez. Desde su ordenación sacerdotal en el año 1918, el padre Enrique asumió con responsabilidad la misión de educar y guiar a las nuevas generaciones, asumiendo la dirección de importantes colegios salesianos. Su labor en Salamanca, en Atocha y finalmente en Carabanchel Alto refleja a un hombre comprometido con la formación intelectual y espiritual de sus alumnos, trabajando incansablemente para que el carisma de Don Bosco floreciera en cada uno de los centros que tuvo bajo su cuidado.
El año 1936 marcó un punto de inflexión trágico en su existencia. El 20 de julio de aquel año, el Aspirantado de Carabanchel Alto sufrió un violento asalto por parte de milicianos. En medio de la confusión y el peligro, el padre Enrique mantuvo su presencia de ánimo y su fidelidad, permaneciendo junto a su comunidad hasta el momento en que fue separado de ella. Su detención fue el preludio de un proceso de sufrimiento que concluyó el 2 de octubre de 1936, cuando fue fusilado por los milicianos. Su muerte no fue un acto aislado, sino la consecuencia de una vida entregada a Dios y a la Iglesia, culminando en el sacrificio supremo de su propia vida, lo cual le valió el reconocimiento de la Iglesia universal a través de su beatificación en 2007, por mandato del Papa Benedicto XVI.
El recuerdo de su testimonio
La figura del Beato Enrique Saiz Aparicio permanece viva en la memoria de la Iglesia como un modelo de fidelidad perseverante. Su beatificación, celebrada el 28 de octubre de 2007, es un reconocimiento a su entereza espiritual y a su capacidad de permanecer firme en sus convicciones incluso ante la amenaza de la muerte. Al formar parte del grupo de los mártires salesianos de Madrid y Sevilla, su historia se entrelaza con la de tantos otros que dieron su vida por amor a Cristo, recordándonos que el sacrificio por la fe es una luz que ilumina el camino de los creyentes en cualquier tiempo.
Hoy, honrar su memoria implica reflexionar sobre el valor de la constancia en el deber y la importancia de mantener la esperanza cristiana en momentos de crisis. Su vida, centrada en la docencia y el servicio pastoral, nos invita a renovar nuestro compromiso con el Evangelio, siendo testigos valientes de la verdad y la justicia. El 2 de octubre, día de su fiesta, la comunidad cristiana se une en oración para agradecer el regalo de su entrega, reconociendo en este sacerdote salesiano a un intercesor que, desde la presencia de Dios, nos alienta a vivir con la misma rectitud y amor que él demostró hasta el último instante de su existencia.
Preguntas frecuentes
Cuándo se festejva al beato Enrique Saiz Aparicio?
Su memoria litúrgica se celebra el 2 de octubre.