13 de junio
Beato Gerardo de Claraval
Monje
Actualizado el 18 de septiembre de 2026
De la juventud secular al claustro de Chiaravalle
El Beato Gerardo nació un poco antes del año 1090, época que vio nacer también a su hermano menor, Bernardo. Antes de su ingreso en la vida religiosa, la Vita prima de san Bernardo atestigua que Gerardo se dedicaba a las armas y que, entre todos los hermanos, fue el más reacio a seguir a Bernardo hacia la vida monástica. La situación dio un giro profundo cuando Gerardo fue catturado en combate y retenido en prigionia, una circunstancia de prueba que precedió a su conversión. La tradición refiere que un milagro intervenio para liberarlo de aquel cautiverio, lo cual le permitió finalmente alcanzar a sus congiuntos en la soledad del claustro y abrazar la vocación que marcaría el resto de su existencia en el monasterio de Chiaravalle en Burgundia.
El servicio como cellerario y consejero fiel
Ya integrado plenamente en la comunidad monástica, Gerardo desempeñó durante largos años el oficio de cellerario en Chiaravalle. En vísperas de su muerte, él mismo declaró que había aceptado dicha responsabilidad y renunciado a sus propias inclinaciones contemplativas únicamente por obediencia y por amor a su hermano abate. A pesar de ser illetterato, poseía un raro discernimiento y una profunda penetración en las cosas espirituales. San Bernardo lo presenta siempre como su fido consigliere en todo campo, reconociendo en él una perfecta armonia entre las attitudes prácticas y las virtudes claustrales y contemplativas. Con inteligencia y fidelidad, Gerardo protegió la quiete de la comunidad en la oración, en el estudio y en el gobierno cotidiano.
Los viajes a Italia, la enfermedad y el tránsito al cielo
Durante el tercer viaje de san Bernardo a Italia, que tuvo lugar en el año 1137, Gerardo acompañó los acontecimientos de aquel periodo crucial que coincidió con la definitiva rovina de Anacleto II. Muy probablemente entre los meses de marzo y abril de aquel año, mientras la curia papale hacía escala en la ciudad de Viterbo, el cellerario se ammaló gravemente. San Bernardo habla con tono de alegría y de victoria sobre el desarrollo de aquel viaje en el sermón vigésimo sexto, redactado como una rievocación de su hermano difunto. Rientrato en Chiaravalle, Gerardo experimentó una nueva enfermedad y falleció con ejemplar serenidad, asistido de cerca por san Bernardo, en el transcurso del año 1138.
La memoria, los restos y el desarrollo del culto
Los días indicados por la tradición para el piadoso transito de Gerardo corresponden al trece de junio o al trece de octubre del año 1138, fecha esta última señalada también por los martirologios cistercenses en lo referente a la conmemoración de su muerte, mientras que la antigua fiesta litúrgica de la Orden se fijó el trece de junio. Tiempo después, los restos mortales de Gerardo y de sus congiuntos fueron recogidos en una sola y única sepultura dentro del monasterio de Chiaravalle. El culto litúrgico en su honor fue oficialmente confermato en el año 1702 por papa Clemente XI. Posteriormente, en el año 1869 se aprobaron el Oficio y la Misa propios para la Orden Cistercense, y en el año 1871 su festividad quedó definitivamente establecida para el treinta de enero.
Su camino monástico
La vida del Beato Gerardo de Claraval se desarrolló a lo largo del siglo doce y estuvo marcada por hechos extraordinarios que forjaron su carácter. Antes de consagrarse a la vida religiosa, Gerardo se desempeñó como soldado, una etapa que concluyó tras una experiencia decisiva en la que fue capturado en combate. Según los relatos de la época, su liberación fue fruto de un acontecimiento milagroso, evento que marcó un punto de inflexión definitivo en su trayectoria y lo condujo a buscar refugio y propósito en la vida monástica.
Una vez integrado plenamente en el monasterio de Chiaravalle, Gerardo desempeñó con esmero y dedicación el cargo de cellerario, ocupándose de la administración y el cuidado de los recursos de su comunidad con un espíritu de servicio desinteresado. Su vida transcurrió entre el trabajo constante y la oración, manteniendo siempre una profunda comunión con sus hermanos de hábito. En el año mil ciento treinta y siete, mientras se encontraba en Viterbo, su salud sufrió un deterioro grave que presagiaba el fin de sus días terrenales. Finalmente, el Beato Gerardo regresó a Chiaravalle, en Francia, donde entregó su alma al Creador en el año mil ciento treinta y ocho, contando con el consuelo y la compañía constante de su hermano, San Bernardo, quien lo asistió con amor filial durante sus últimos momentos.
Memoria y devoción
La santidad del Beato Gerardo de Claraval fue reconocida oficialmente por la Iglesia cuando el Papa Clemente Undécimo procedió a su beatificación en el año mil setecientos dos. Este acto confirmó el valor de su testimonio y alentó la veneración de su memoria entre los fieles, especialmente dentro de la tradición cisterciense.
Aunque su festividad litúrgica se celebra el trece de junio, es importante señalar que, para la Orden Cisterciense, la fecha fue establecida el treinta de enero a partir del año mil ochocientos setenta y uno. A través de los siglos, la figura de este monje ha continuado inspirando a quienes buscan en la vida contemplativa un refugio de paz y una entrega total a la voluntad de Dios, recordándonos la importancia de la fraternidad y la confianza plena en la Providencia divina, incluso ante las pruebas más difíciles de la enfermedad y la cercanía de la muerte.
Preguntas frecuentes
Quando se festeggia el Beato Gerardo de Claraval?
La tradizional fecha de su fiesta en el Orden Cistercense era el 13 de junio, y en 1871 se fijo oficialmente al 30 de enero.
En el monasterio de Claraval en Borgoña, en la actual Francia, beato Gerardo, monje, que, hermano de san Bernardo, aunque analfabeto, fue dotado de gran agudeza de ingenio y capacidad de discernimiento espiritual. — Martirologio Romano