17 de octubre
Beato Giacomo Burin
Sacerdote y mártir
Actualizado el 18 de septiembre de 2026
Los primeros años y el inicio del conflicto
Jacques Burin era sacerdote de la diócesis de Le Mans y, al estallido de la Revolución Francesa, ejercía su labor pastoral como párroco de Saint-Martin-de-Connée. El 20 de febrero de 1791, en un contexto de creciente tensión, aceptó en buena fede de prestar el juramento requerido por las autoridades civiles, añadiendo la cláusula explícita de la salvaguardia de los derechos del papa. Sin embargo, cuando supo que el pontífice Pio VI había condenado formalmente la constitución civil del clero, consideró que su reserva ya no era suficiente para mantener la comunión eclesial. Para evitar cualquier escándalo entre los fieles, tomó la valiente decisión de leer públicamente en la iglesia la bolla papal que desaprobaba dicho juramento. Este gesto de honestidad y fidelidad espiritual le causó el arresto inmediato por parte de las autoridades civiles. Gracias a los prudentes accorgimientos de su abogado defensor, logró sortear la prisión y riotener la libertad, quedando no obstante obligado a vivir por cerca de tres años completamente lejos de su querida parroquia.
El ministerio clandestino y la persecución
Giacomo Burin operó clandestinamente durante la Revolución Francesa, huyendo constantemente de casa en casa para no ser capturado por las fuerzas hostiles a la Iglesia. Para poder continuar ejerciendo su sagrado ministerio sin despertar sospechas, se finse mercante ambulante, recorriendo los caminos con sencillez y determinación. La situación se volvió aún más trágica cuando la ley del 18 mayo de 1793 comenzó a condenar estrictamente a muerte a todos los sacerdotes que, estando sujetos a deportación, fueran encontrados todavía sobre el territorio de la República. En aquellos tiempos difíciles, en la localidad de Courcité vivía la familia Lemagre, compuesta por tres diligentes ragazze y dos jóvenes hermanos. Uno de estos jóvenes Lemagre comandaba la peligrosa colonna mobile de Evron, mientras que dos de las chicas eran patriotas esaltate que odiaban profundamente a los sacerdotes no giurati que se encontraban ocultos en la región. Con astucia maliciosa, estas dos hermanas finsero de querer convertirse a la fe tradicional. Acudieron entonces a preguntar a la vieja domestica del párroco de Trans si existía en las cercanías un sacerdote clandestino que pudiera administrarles la confesión. La pobre domestica, obrando de buena fe e ingenuamente, habló de la presencia de Burin, quien por entonces se hallaba escondido en Loupmgèrcs.
El martirio y la muerte con el cálice en las manos
El 17 de octubre de 1794, el sacerdote se recó en una fattoria situada cerca de Courcité con el propósito de alcanzarla definitivamente al día siguiente. Al verle llegar, el fattore intentó disuadirlo de permanecer allí debido a la inminente y temible presencia de la colonna mobile de Evron en los alrededores. Con gran entereza espiritual, el sacerdote respondió simplemente que tenía la estricta obligación de ir para salvar de la perdición a algunas almas. Durante la noche, una escuadra armada perteneciente a la misma colonna mobile llegó por sorpresa a la fattoria. Al percatarse del peligro, el fattore despertó inmediatamente a Burin, quien intentó escapar en la oscuridad. Lamentablemente, fue scorto cerca de un pagliaio por dos soldados y brutalmente asesinado con disparos de fusil. Cuando se acercaron a examinar el cuerpo, los soldados lo encontraron con el cálice stretto al petto. En un gesto de profunda profanación, un soldado bació el arma llena de júbilo por la muerte del ministro, mientras otros se atrevieron a beber en el sagrado cálice. La salma fue desnudada sin piedad y arrojada encima de un muladar. No obstante tanta crueldad, la noche siguiente algunas personas piadosas y valientes dieron cristiana sepoltura a los despojos mortales del mártir. Giacomo Burin murió fusilado con el cálice entre las manos en el territorio de Laval, en Francia, el 17 de octubre de 1794.
Su camino sacerdotal
La trayectoria del Beato Giacomo Burin es un reflejo de la integridad frente a la adversidad. Nacido en el siglo dieciocho, dedicó sus años de madurez a la guía espiritual de sus fieles en la localidad de Saint-Martin-de-Connée. El estallido de la Revolución Francesa trajo consigo una severa crisis para el clero, obligando a los sacerdotes a decidir entre su fidelidad a la Iglesia y las exigencias de la nueva legislación revolucionaria. Tras haber prestado inicialmente el juramento constitucional, Giacomo Burin reflexionó sobre la condena emitida por el Sumo Pontífice y, con valentía, decidió retractarse de su decisión, asumiendo las graves consecuencias que esto implicaba en un clima de hostilidad creciente.
Lejos de buscar refugio en la seguridad personal, el sacerdote intensificó su celo apostólico. Convertido en un pastor perseguido, comenzó a ejercer su ministerio de manera clandestina. Para eludir la vigilancia de las autoridades y llegar a quienes necesitaban de la gracia divina, adoptó la vestimenta y los modos de un mercante ambulante. Esta vida de sacrificio le permitió sostener la fe de muchas personas en una época de gran desolación. Finalmente, su labor fue interrumpida cuando fue capturado por los soldados de la columna móvil de Evron. Su ejecución mediante fusilamiento en la localidad de Courcité, ocurrida en el año 1794, marcó el fin de su peregrinación terrenal, pero consolidó su legado como un mártir que prefirió perder la vida antes que renunciar a su vocación sacerdotal.
El culto y la memoria
La figura del Beato Giacomo Burin es honrada por la Iglesia como un modelo de perseverancia en la fe. Su proceso de canonización culminó el 19 de junio de 1955, cuando el Papa Pío Duodécimo reconoció oficialmente su martirio, elevándolo a los altares. Este reconocimiento formal permitió que su testimonio de fidelidad fuera puesto como ejemplo para las generaciones venideras, subrayando la importancia de la conciencia recta ante las presiones del poder temporal.
Actualmente, su figura se encuentra integrada en el grupo de los mártires de Laval, un conjunto de testigos que dieron su vida por la Iglesia en tierras francesas durante el mismo periodo histórico. La comunidad cristiana conmemora su sacrificio el 17 de octubre de cada año, fecha en la que se renueva la oración por su intercesión. A través de este culto, la Iglesia mantiene viva la memoria de este sacerdote que, en medio de la persecución y el peligro, nunca dejó de servir a sus hermanos, recordándonos que el amor a Cristo y a su Iglesia es el valor supremo que guía el caminar del creyente en cualquier circunstancia de la historia.
Preguntas frecuentes
Cuándo se festeggia el Beato Giacomo Burin?
Se celebra el 17 de octubre, con una memoria liturgica legata tradicionalmente a los mártires de Laval.
De qué es patrono el Beato Giacomo Burin?
Las fuentes históricas y biográficas no mencionan ningún patronato específico atribuido a su persona.
En el territorio de Laval, también en Francia, beato Giacomo Burin, sacerdote y mártir, que se esforzó mucho durante la revolución francesa en el ejercicio clandestino del ministerio pastoral y, huyendo de casa en casa de la horda de sus perseguidores, murió al final fusilado con el cáliz entre las manos. — Martirologio Romano