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5 de julio

Beato Giuseppe Boissel

Sacerdote y mártir

Actualizado el 18 de septiembre de 2026

Orígenes y formación

Joseph Boissel nació el 20 de diciembre de 1909 en Le Loroux, una localidad situada en la región de Bretaña y perteneciente a la diócesis de Rennes. Creció en el seno de una familia de pobres campesinos, recibiendo el bautismo en la misma iglesia parroquial el mismo día de su nacimiento. Siendo todavía un niño, a la edad de catorce años, sufrió la dolorosa pérdida de su padre, quedando huérfano. Su vocación religiosa se manifestó temprano, lo que le llevó a realizar los estudios secundarios en el iuniorato de los Misioneros Oblatos de María Immacolata ubicado en Jersey, en el Reino Unido. Posteriormente, continuó su camino formativo ingresando en el noviciado situado en la isla de Berder, en el departamento francés de Morbihan. Durante esta etapa inicial, el maestro de los novicios lo juzgó como un individuo muy ordinario y poco inteligente; sin embargo, poseía otras cualidades humanas y espirituales muy valiosas que le permitieron proseguir con firmeza su formación en el scolasticato. Su itinerario de estudios superiores incluyó el curso de Filosofía cursado en Liegi, en Bélgica, y posteriormente los estudios teológicos desarrollados en La Brosse-Montceaux, en Francia. Durante la convivencia comunitaria, desempeñaba humildemente el encargo de hacer de parrucchiere para sus hermanos de congregación, además de encargarse de la delicada tarea de reproducir spartiti de canciones y cantos religiosos destinados a los frailes. Con el correr del tiempo, el juicio y la valoración de los superiores se volvieron mucho más matizados respecto a la primera impresión del noviciado, tornándose sustancialmente positivos. Los superiores apreciaban de manera particular su profundo apego a la vocación religiosa y su total falta de miedo ante el sacrificio cotidiano. Tras superar las etapas requeridas, fue admitido formalmente a los votos definitivos, emitiendo su oblación perpetua el 29 septiembre de 1935 en el hospital de Montereau, y recibiendo finalmente la ordenación sacerdotal el 4 de julio de 1937.

La llegada a la misión en Laos

El 26 mayo de 1938, el padre Joseph recibió la obediencia, es decir, el mandato oficial de partir en misión, junto a otros tres compañeros. A diferencia del uso generalizado entre los miembros de su congregación, decidió voluntariamente no pedir al Superiore generale ninguna destinación específica, abandonándose por completo a la Providencia. Fue enviado a Laos como uno de los primeros Misioneros Oblatos en operar en aquel país del Extremo Oriente, llegando a su destino en el mes de octubre de 1938. Su primera asignación fue la estación misionera de Nong Ét, situada en la provincia de Xieng Khouang, un territorio que en aquella época era denominado tradicionalmente Tran Ninh. La zona de su primera destinación se encontraba ubicada en la compleja frontera con el Vietnam, donde la labor de evangelización iniciaba con gran dificultad y esfuerzo. Debido a los avatares de la guerra, debió abandonar la localidad de Nong Ét de manera temporal, aunque pudo regresar poco después para reanudar su labor apostólica. En aquel periodo inicial no obtuvo conversiones numéricamente relevantes, pero su cercanía logró suscitar una notable simpatía, dirigida en particular hacia las poblaciones locales de etnia hmong. En el mes de marzo de 1945, el ejército japonés marchó sobre el territorio de Laos, alterando drásticamente el frágil equilibrio de la región. El 1 de junio de 1945, el padre Joseph fue hecho prisionero junto a su confraterno Vincent Le Calvez y al Prefetto apostolico monseñor Jean Mazoyer, quien era también un estimado Misionero Oblato de María Immacolata. Los tres prisioneros fueron conducidos a la fuerza a Vinh, en el vecino Vietnam, donde sufrieron cautiverio hasta que pudieron regresar finalmente a Laos en el año 1946. Al retornar a su destino, halló la misión de Nong Ét completamente devastada por los estragos del conflicto y pronto se volvió inaccesible debido a la persistente y creciente inseguridad en las rutas.

La fatiga cotidiana y el compromiso con los fieles

Ante las dificultades del terreno, el misionero expresó por escrito la imperiosa necesidad de instalarse de manera definitiva, la constante incertidumbre acerca del lugar adecuado y la necesidad práctica de hacer el legnaiolo y el carpintero para levantar las estructuras básicas. Sus condiciones materiales de vida eran sumamente precarias, al punto de que cultivaba personalmente el arroz para garantizarse el sustento alimentario diario. En una carta dirigida a monseñor Mazoyer, que se encontraba entonces en Europa, reflexionó con madurez sobre la situación crítica del Laos y de toda la Indocina, renovando su confianza absoluta en Dios. En el año 1948 tomó un año de obligado reposo y regresó temporalmente a su patria para visitar a su familia, ya que su salud se encontraba seriamente comprometida por las fatigas. Una vez reincorporado a las misiones en Laos, volcó sus energías en la formación paciente de los catecumenos y, más adelante, de los neofitos. Desarrollaba esta intensa actividad formativa recorriendo los poblados de las poblaciones kmhmu', localizados en los alrededores de Ban Pha, donde residía habitualmente. Los habitantes de aquella área específica parecían inicialmente completamente ajenos a cualquier intento de conversión religiosa. En noviembre de 1957, dejó el poblado al confraterno padre Louis Leroy con el fin de tomarse un nuevo y necesario periodo de reposo personal. Su hermana Victorine era en ese momento la única parente próxima que le quedaba con vida en el mundo. Con ella y con el párroco de su pueblo, el abbé Louaisil, emprendió un viaje que deseaba profundamente realizar, consistente en un peregrinaje en automóvil por varias localidades de Europa, durmiendo predominantemente en tiendas de campaña. Durante aquel viaje visitó Solignac, que era la sede del nuevo scolasticato de los Oblatos, además de los venerados santuarios de Lourdes y Ars. Sus superiores le prohibieron expresamente proseguir hasta el santuario de Fatima y visitar los santuarios ubicados en Bélgica, por lo que la última etapa de su peregrinaje europeo fue la ciudad de Roma. Tras su retorno a las tierras de misión, fue asignado pastoralmente al distrito de Paksane. Inicialmente recibió el encargo pastoral para el villaje agrícola de Nong Veng, y a partir de 1963 fijó su residencia estable en Ban Na Chik, situado a cuatro kilómetros de Paksane. Allí sustituyó al padre Henri Delcros en la ardua obra de reorganización de los cristianos kmhmu' que habían huido como refugiados de la región de Xieng Khouang. Operaba continuamente bajo la grave amenaza de la guerrilla, esforzándose siempre por donar esperanza a los afligidos. Testimonio de su profunda sensibilidad fue el escrito donde consignó su dolor interior al verse imposibilitado de ofrecer ayuda material concreta a los numerosos necesitados que acudían a él pidiendo auxilio. Durante un episodio bélico en el que los combates se acercaron peligrosamente a su poblado, protagonizó una huida a caballo en la que, con admirable devoción, sostenía las bridas con una sola mano y el ciborio que contenía la reserva eucarística en la otra. Los difíciles años vividos en la boscaglia y en los aislados villajes de montaña endurecieron ciertos rasgos de su carácter, sin embargo, tales experiencias nunca lograron arruinar sus nobles cualidades, entre las cuales destacaban su gran corazón, su inquebrantable fidelidad a la oración y su proverbial amabilidad en la conversación y en la vida comunitaria. Sus virtudes fueron largamente atestiguadas tanto por sus cohermanos como por numerosos testigos laotianos.

El martirio y la palma de la sangre

Era costumbre del padre Joseph trasladarse hacia el final de cada sábado a un poblado y regresar al día siguiente al mediodía para poder garantizar las funciones religiosas dominicales a los fieles. Así, el sábado 5 de julio de 1969, decidió acudir al poblado de Hat I-Et, un asentamiento de refugiados kmhmu' ubicado a unos veinte kilómetros de Paksane, siguiendo el curso del río Nam San. Debido a la situación extremadamente peligrosa, aquel año no había podido prestar su ministerio en Hat I-Et durante varios meses, pero el catechista André Van se ocupaba de la instrucción religiosa y necesitaba sentirse respaldado en su labor. El misionero partió hacia las cuatro de la tarde llevando consigo a dos jóvenes laicas consacradas pertenecientes a las Oblatas Misioneras de María Immacolata, quienes debían ayudarle en las visitas, en la asistencia a los enfermos y en el servicio litúrgico. De forma imprevista, la nipotina de diez años de una de las consagradas subió a escondidas al vehículo todoterreno. El padre Joseph se percató de la presencia de la niña, la reconvino cariñosamente diciéndole que no debía marchar con ellos y le ordenó que descendiera del vehículo. En aquel momento afirmó con serenidad que había entregado su vida al Señor junto a las dos Oblatas, que para ellos la muerte no importaba al estar su existencia ofrecida a Dios, y que la criatura no debía acompañarlos en un trayecto tan expuesto. Durante todo el viaje reiteró el concepto de no tener temor a morir, recordando que viajaban en condiciones de constante peligro y falta de seguridad. Las pasajeras escucharon sus palabras en silencio durante el trayecto. A pocos kilómetros de la llegada, una de las Oblate oyó una violenta descarga de disparos de arma de fuego dirigida directamente contra el vehículo. Los proyectiles perforaron los neumáticos del todoterreno y hirieron a la consagrada en una mano. Tras divisar una bandera roja ondeando en la espesura del bosque junto al camino, se escuchó otra ráfaga de fuego. Thérèse, compañera de viaje, resultó alcanzada en la cabeza, al igual que el padre Joseph. El vehículo volcó y comenzó a arder, dándose cuenta la consagrada superviviente de que el sacerdote había fallecido en el acto. Poco después del trágico suceso, tres guerrilleros salieron a campo abierto, rodearon tres veces el automóvil y lanzaron una granada antes de alejarse del lugar. La explosión sorda dejó momentáneamente sin audición a las dos mujeres, las cuales lograron arrastrarse fuera y esperaron los auxilios tendidas al borde de la carretera. Thérèse presentaba graves daños cerebrales pero aún respiraba, mientras la otra consagrada narraba los hechos. El cuerpo del padre Joseph quedó tan calcinado que resultó casi irreconocible. La consagrada superviviente afirmó que los desplazamientos habituales del misionero eran conocidos por todos, interpretando la agresión como una manifestación de odio hacia los extranjeros, los sacerdotes y la religión católica.

El camino hacia los altares y la beatificación

El padre Joseph Boissel fue incluido posteriormente, junto al padre Louis Leroy, en un amplio elenco de quince personas asesinadas entre Laos y Vietnam en el periodo comprendido entre 1954 y 1970, compuesto por sacerdotes diocesanos, misioneros y laicos, y encabezado por el sacerdote laotiano Joseph Thao Tiên. La Santa Sede concedió el deseado nulla osta para dar inicio a la causa de beatificación el 18 de enero de 2008. La fase diocesana del proceso se desarrolló solemnemente en Nantes, lugar de origen de otro de los potenciales mártires, el padre Jean-Baptiste Malo, desde el 10 de junio de 2008 hasta el 27 de febrero de 2010, contando con el valioso apoyo de una comisión histórica. A partir del 13 de octubre de 2012, con la apertura de la fase romana, la Congregación de las Causas de los Santos dispuso que la Positio super martyrio, entregada en 2014, fuese estudiada y coordinada conjuntamente con la de los otros siervos de Dios, entre ellos el padre Mario Borzaga, confraterno de los Misioneros Oblatos, y el catechista Paul Thoj Xyooj, cuya fase diocesana se había celebrado en Trento. El 27 de noviembre de 2014, la reunión de los consultores teólogos expresó un parecer unánimemente favorable respecto al martirio de todos los candidatos. Posteriormente, el 2 de junio de 2015, el congreso de cardenales y obispos confirmó el juicio positivo sobre el martirio, aunque circunscribiéndolo a Joseph Thao Tiên y a catorce compañeros, dado que para el padre Borzaga y el catequista el decreto específico ya había sido promulgado con anterioridad. El 5 de junio de 2015, el papa Francisco autorizó formalmente la promulgación del decreto sobre el martirio de los restantes candidatos. La beatificación conjunta de los diecisiete mártires se celebró el domingo 11 de diciembre de 2016 en Vientiane, en Laos, tras intensos debates. La solemne celebración fue presidida por el cardenal Orlando Quevedo, arzobispo de Cotabato en Filipinas y también Misionero Oblato de María Immacolata, actuando como delegado pontificio. Su tránsito terrenal acaeció en Hat I-Et, en Laos, el 5 de julio de 1969, dejando una huella imborrable de abnegación y fidelidad evangélica.

Preguntas frecuentes

Cuándo se celebra la memoria litúrgica del beato Joseph Boissel?

Su memoria litúrgica personal se celebra el 5 de julio, mientras que la Iglesia honra al grupo completo de mártires el 16 de diciembre.

Dónde realizó su labor misionera el beato Joseph Boissel?

Desarrolló su ministerio sacerdotal principalmente en Laos, en las regiones de Nong Ét y Paksane, sirviendo con entrega a las poblaciones locales y a los refugiados.