26 de agosto
Beato Pedro de Benisa (Alejandro Mas Ginestar)
Sacerdote y mártir
Actualizado el 18 de septiembre de 2026
Nacimiento e infancia
Alejandro Mas Ginestar nació en la localidad de Benisa, situada en la provincia de Alicante, el día once de diciembre de 1876. Era el último de los cuatro hijos nacidos del matrimonio formado por don Francisco Mas y doña Vicenta Ginestar. Al día siguiente de su nacimiento, el doce de diciembre de 1876, recibió las aguas bautismales en la parroquia de la Purísima Xiqueta de su localidad natal, marcando así el inicio de su camino de fe dentro de la comunidad eclesial.
Vida religiosa y sacerdotal
Inició su camino en la vida consagrada al ingresar en la Orden capuchina, vistiendo el hábito el primero de agosto de 1893 en el convento de Santa María Magdalena, situado en Massamagrell. Tras un tiempo de formación y discernimiento, emitió su profesión temporal el tres de agosto de 1894 y, posteriormente, la profesión perpetua el ocho de agosto de 1897. Una vez concluidos sus estudios eclesiásticos, recibió la ordenación sacerdotal en Ollería el veintidós de diciembre de 1900. A partir de entonces, desarrolló su ministerio apostólico en diversas casas de la Provincia religiosa. Se consagró de manera principal al apostolado de la juventud y a la enseñanza de la catequesis, destacándose siempre por su rigurosa fidelidad a la Regola. Don Francisco Barres, procedente de Massamagrell, afirmó que era un fiel observante de la Regola franciscana y de las Constituciones, hasta el punto de abandonar a los jóvenes antes del sonido de la campana para llegar a tiempo a los actos comunitarios. Asimismo, era considerado por todos como un hombre de carácter firme, plenamente capaz de dominarse a sí mismo y dotado de una gran bondad. Doña Josefa Moreno señaló que fue un buen religioso y que intervino en múltiples ocasiones para solucionar situaciones difíciles dentro de su propia familia, logrando conciliar los ánimos con una exquisita prudencia.
Persecución y martirio
A raíz de los acontecimientos históricos desencadenados después del dieciocho de julio de 1936, se vio en la obligación de abandonar el convento. En un primer momento buscó refugio en la casa de unos amigos y, más adelante, se trasladó a la vivienda de una de sus hermanas en Vergel, en la provincia de Alicante. Don Francisco Barres Ferrer recordó que, durante aquel período de ocultamiento, se mostró siempre sereno, sin emitir queja alguna, demostrando una notable paciencia mientras recitaba el Oficio divino. La señora María Jansarás afirmó que era plenamente consciente del gran peligro que corría e invitaba a quienes le rodeaban a orar, a mantenerse preparados espiritualmente y a abandonarse por completo en las manos de Dios. En los días en que permaneció escondido, manifestaba una profunda rassegnazione durante las visitas, pidiendo que no lloraran porque lo que Dios permitía era un bien, y dedicaba gran parte de su tiempo a la oración constante. Repetía con frecuencia a su hermana que se encontraba preparado en el caso de que acudieran a buscarlo. Finalmente, fue capturado por los milicianos el veintiséis de agosto de 1936 y conducido a la conocida como Alberca de Denia, donde fue asesinado.
Sepultura y memoria
Tras el trágico suceso, su cuerpo fue sepultado en el cementerio de Denia. AÑos más tarde, sus restos mortales fueron exhumados el treinta de julio de 1939. Se comprobó entonces que su cranio estaba totalmente fracassato y que había recibido más de catorce impactos de fusil. Actualmente, sus restos reposan con veneración en la capilla de los mártires capuccinos del convento de la Magdalena en Massamagrell. La señorita Mercedes Lloris declaró que, durante el tiempo que permaneció escondido, mostró una gran serenidad, rezaba con muchísima intensidad y animaba a la recitación del santo Rosario en el ámbito familiar. El martirologio lo recuerda en Denia como el beato Pedro Alessandro Max Ginestar, sacerdote cappuccino y mártir durante la persecución religiosa en España.
Su camino de fe
Alejandro Mas Ginestar, conocido en la vida religiosa como el Beato Pedro de Benisa, inició su trayectoria espiritual en su tierra natal de Alicante. Al ingresar en la Orden de los Capuchinos en 1893, abrazó un estilo de vida sencillo y austero, característico de su carisma. Tras años de formación y discernimiento, recibió el sacramento del orden sacerdotal en el año 1900. Durante las décadas siguientes, ejerció su ministerio con espíritu de servicio en diversas localidades, entre las cuales destacan Massamagrell y Ollería, donde su presencia fue un signo de cercanía para los fieles.
La paz de su labor pastoral se vio interrumpida por el clima de hostilidad religiosa que azotó a España en el siglo veinte. A partir del 18 de julio de 1936, la situación se tornó insostenible para muchos religiosos. Ante el peligro inminente, el Beato Pedro de Benisa buscó refugio de forma clandestina en Vergel, tratando de salvaguardar su vida mientras mantenía su fidelidad a sus votos. A pesar de estos intentos por permanecer oculto, fue localizado por los milicianos el 26 de agosto de 1936. Su detención marcó el capítulo final de su entrega. Conducido hasta las proximidades de la Alberca de Denia, fue ejecutado por fusilamiento, cerrando así su existencia terrenal con el testimonio del martirio. Su vida, sencilla y entregada, resuena en la memoria de la Iglesia como una ofrenda de paz y coherencia, demostrando que la fe puede sostener al hombre incluso en los momentos de mayor prueba y adversidad.
El recuerdo del mártir
La figura del Beato Pedro de Benisa es venerada como un testimonio elocuente de la persecución religiosa que marcó el siglo veinte en España. La Iglesia reconoce en su muerte un acto de martirio, honrando su memoria no solo por la entrega de su vida, sino por la firmeza con la que mantuvo su identidad religiosa hasta el último instante. Su veneración se celebra cada año el 26 de agosto, fecha en la que los fieles recuerdan su tránsito al cielo.
Este recuerdo se mantiene vivo en la oración y en la reflexión sobre la historia de aquellos que, como él, no buscaron el protagonismo, sino que simplemente intentaron vivir su consagración en medio de una sociedad convulsa. Al evocar su figura, la comunidad cristiana encuentra un modelo de perseverancia. El Beato Pedro de Benisa nos recuerda, a través de su silencio y de su entrega final, que el compromiso con el Evangelio es una opción definitiva, capaz de trascender incluso la violencia de las circunstancias históricas. Su legado sigue invitando a los creyentes a la paz y a la confianza en la providencia divina, manteniendo encendida la llama de la fe que él supo custodiar con su propia vida.
Preguntas frecuentes
Cuando se festeggia el beato Pedro de Benisa?
Su memoria litúrgica se celebra el veintiséis de agosto.
De qué es patrono el beato Pedro de Benisa?
Las fuentes biográficas e históricas disponibles no mencionan ningún patronato específico para este santo.
En Denia, en el territorio de Alicante, todavía en España, beato Pedro (Alejandro) Max Ginestar, sacerdote de la Orden de los Hermanos Menores Capuchinos y mártir, que fue coronado con el martirio por Cristo en la misma persecución. — Martirologio Romano