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29 de agosto

Beato Ricardo Herst

Mártir

Actualizado el 18 de septiembre de 2026

El contexto histórico de las persecuciones

Las persecuciones anticattoliche en Inglaterra, Scozia y Galles se desarrollaron a lo largo de un período de ciento cincuenta años, abarcando desde el año 1535 hasta el año 1681. El rey Enrique VIII fue el primero en desencadenar las persecuciones y provocó el cisma de Inglaterra con el distanciamiento de la Iglesia Anglicana de Roma. Los sucesores que fueron artífices de las persecuciones incluyen a Edoardo VI, quien gobernó entre 1547 y 1553, a Elisabetta I, fallecida en el año 1603, a Giacomo I Stuart, a Carlo I, a Oliviero Cromwell y a Carlo II Stuart. Miles de católicos ingleses de todo ceto social murieron durante este siglo y medio de persecuciones implacables. Los fieles testimoniaron su profundo apego a la fe católica y al papa al rechazar los juramentos de fidelidad al rey, quien se había erigido como nuevo jefe de la religión de Estado. Los primeros en morir como mártires los días cuatro de mayo y quince de junio de 1535 fueron diecinueve monjes cartujanos, que murieron ahorcados en Tyburn, en la ciudad de Londres. La última víctima de este largo período de violencia fue el arzobispo de Armagh y primate de Irlanda, Oliviero Plunkett, quien fue ejecutado en Londres el once de julio de 1681. Los enemigos del catolicismo incluyeron a reyes, puritanos, aventurerieros, eclesiásticos heréticos y cismáticos, así como a calvinistas radicales.

Los persecutores inventaron sistemas de tortura verdaderamente eferados para los católicos que eran arrestados en todo el reino. Sacerdotes y jesuitas llegaban de manera clandestina desde Francia y desde Roma actuando como misioneros en Inglaterra con el noble propósito de reconvertir a los cismáticos. Estos sacerdotes y jesuitas clandestinos eran considerados traidores del Estado por el simple hecho de ser ingleses refugiados en el extranjero y preparados específicamente en seminarios especiales. Altos funcionarios como Tommaso Moro, Giovanni Fisher y Margherita Pole fueron decapitados o asesinados con gran rapidez. Salvo muy raras excepciones, los católicos arrestados sufrieron interrogatorios estenuantes, un régimen de cárcel muy duro y torturas físicas severas como el eculeo, la hija de la Scavinger y los guantes de hierro. Los condenados sufrían el suplicio de ser ahorcados, luego liberados del lazo antes de llegar al sofocamiento mientras se encontraban todavía semiconscientes, para proceder después a ser sventrati. Los cuerpos sin vida eran posteriormente cuartados, impregnados de pece y colgados de manera ostentosa en las puertas y en las zonas principales de la ciudad como advertencia. Con el paso de los siglos, la situación comenzó a cambiar cuando en el año 1850, gracias a la restauración de la jerarquía católica en Inglaterra y Gales, resultó posible afrontar formalmente la beatificación de los mártires. En el año 1874 el arzobispo de Westminster envió a Roma un listado completo con trescientos sesenta nombres junto con las pruebas documentales para cada uno de ellos. A partir del año 1886 los mártires fueron beatificados en grupos sucesivos por los sumos pontífices, y aproximadamente una cuarentena de ellos alcanzaron la canonización en el año 1970.

La vida y el arresto del Beato Ricardo Herst

No se conoce información precisa acerca de la fecha o las circunstancias del nacimiento de Ricardo Herst. Se sabe con certeza que era un possidente terriero originario de Preston, en la región de Lancaster. Durante su vida cotidiana, Ricardo Herst era constantemente insidiado por los protestantes debido a su inquebrantable fe católica. Estos hechos y persecuciones sucedían puntualmente al tiempo del rey Giacomo I Stuart, de fe anglicana, que vivió entre 1566 y 1625. El obispo de Chester, que se mantenía firmemente fiel al monarca, tomó la decisión de enviar a tres hombres con el encargo específico de arrestar a Ricardo Herst. Los enviados lograron encontrar a Herst mientras se encontraba trabajando pacíficamente en los campos, pero los campesinos que laboraban con él intervinieron con valor y obligaron a los emisarios reales a huir precipitadamente. Durante la huida, uno de los hombres del obispo cayó al suelo, se fracturó una pierna de gravedad y falleció como consecuencia de dicha lesión en el transcurso de treinta días. A raíz de este suceso, Ricardo Herst fue detenido bajo la falsa y grave acusación de homicidio. Sin embargo, antes de morir, el propio hombre herido exoneró a Herst de toda culpa, dejando en evidencia que el verdadero y único motivo de su arresto era en realidad su fidelidad a la fe católica.

Estando ya en prisión, a Herst se le ofreció la promesa de obtener la libertad inmediata bajo una condición: debía prestar juramento al rey como jefe supremo de la religión de Estado y aceptar ponerse al servicio de la confesión protestante. Herst rechazó de plano esta propuesta sin dudar un instante. Por orden directa del shérif de la región, Herst fue arrastrado con el uso de la fuerza hasta el interior de una iglesia para verse obligado a escuchar un sermón protestante. Lejos de ceder, Herst reaccionó tapándose firmemente las orejas con los dedos y, tan pronto como le fue posible, regresó por su propia voluntad al rigor de la prisión. De este período de cautiverio nos han llegado tres valiosas cartas escritas por el propio Herst dirigidas a su director espiritual, en las cuales confirma de puño y letra su firme voluntad de no ceder jamás al pecado y de ofrecerse por completo a Dios. En estas mismas cartas, Herst solicita con afecto que se celebren Santas Misas por el descanso de su alma, encomienda el cuidado de sus hijos y suplica que se paguen íntegramente las deudas que había dejado pendientes en el mundo.

El martirio y la beatificación

Llegado el momento supremo de la ejecución, Ricardo Herst se encaminó hacia el patibolo con el espíritu completamente sereno. Demostrando una profunda devoción, besó el madero de la muerte y sostuvo firmemente en sus manos un pequeño crucifijo, con el cual recitó en voz alta sus últimas oraciones. Con un gesto de insólita entereza, Herst ayudó al propio verdugo a preparar la cuerda que pondría fin a sus días terrenales. Ricardo Herst fue finalmente impiccado en la localidad de Lancaster el veintinueve de agosto de 1628, bajo el reinado de Carlos I. Su testimonio de fe selló una vida íntegra dedicada a los valores del Evangelio en medio de la hostilidad política y religiosa de su época. Como reconocimiento supremo a su sacrificio por la Iglesia, Ricardo Herst fue beatificado por el papa Pio XI el quince de diciembre de mil novecientos veintinueve, siendo elevado a los altares junto a otros ciento seis mártires que padecieron la cruel persecución anglicana.

Preguntas frecuentes

Cuando se festeggia Beato Ricardo Herst?

La memoria litúrgica del Beato Ricardo Herst se celebra el veintinueve de agosto.

Di cosa e patrono Beato Ricardo Herst?

En los datos biográficos proporcionados no se mencionan patronatos específicos atribuidos al Beato Ricardo Herst.

En Lancaster, en Inglaterra, beato Ricardo Herst, mártir, que, padre de familia y campesino, fue falsamente acusado de homicidio y condenado a la horca por su fe en Cristo bajo el rey Carlos I. — Martirologio Romano