17 de septiembre
Beato Santos Álvaro Cejudo
Padre de familia, mártir
Actualizado el 18 de septiembre de 2026
Juventud y vocación lasalliana
Santos Álvaro Cejudo dio sus primeros pasos en la vida el 19 de febrero de 1880, al nacer en la localidad de Daimiel, en las cercanías de Ciudad Real, en España. Siendo aún muy joven, a la edad de trece años, sintió una inclinación especial hacia la vida consagrada y fue admitido en el noviciado menor de los Hermanos de las Escuelas Cristianas, conocidos como los lasallianos, situado en la localidad de Bujedo, en la provincia de Burgos. Durante su estancia en esta congregación religiosa, completó un periodo de formación que se extendió a lo largo de ocho años de constante aprendizaje y oración. Como parte de su labor formativa y apostólica, dedicó tres años a dar lecciones a los niños en el barrio de Sales, prestando su servicio en el Colegio de Santa Susanna en Madrid. Sin embargo, diversos problemas de familiares imprevistos forzaron a Santos a tomar la difícil decisión de abandonar la congregación y regresar a la vida civil, trasladándose para establecer su residencia definitiva en Alcázar de San Juan.
Vida familiar y labor ferroviaria
Una vez establecido en la vida civil, contrajo matrimonio con María Rubio, con quien formó un hogar cristiano y tuvo siete hijos. Su sustento diario lo obtenía desempeñándose en el oficio de ferroviario. En el año 1931, Santos sufrió la dolorosa pérdida de su esposa, quedando viudo, por lo que continuó viviendo en el hogar compartido junto a sus hijas, quienes con el tiempo le comunicaron su sincero deseo de emprender la vida religiosa ingresando como trinitarias. La vida cotidiana de Santos estaba profundamente marcada por la oración constante y el ejercicio de la piedad. Practicaba de manera ferviente y diaria la recita del Santo Rosario y el Trisagio a la Santísima Trinidad, además de participar en la Santa Misa siempre que su exigente trabajo se lo permitía. Nutría una devoción muy grande hacia el Sacratísimo Cuore de Jesús y era un miembro muy fiel de la Adoración Nocturna, de modo que nunca faltaba a la vigilia de su turno, presentándose con frecuencia en ayunas tras regresar tarde de trabajar o debiendo cumplir con sus labores al día siguiente.
Testimonio y hostilidad en el trabajo
El ambiente laboral en el mundo de los ferrocarriles se volvió particularmente difícil y adverso para él. Los ferroviarios de tendencia anticlerical no lo veían con buenos ojos, una situación que se agravó notablemente a partir del año 1931, cuando comenzó a manifestarse de forma abierta la hostilidad generalizada hacia la religión católica. Ante este clima de rechazo, Santos Álvaro Cejudo jamás permaneció en silencio cuando Dios y sus ministros eran ofendidos; por el contrario, tomaba decididamente su defensa, sufriendo mucho por ello entre sus propios compañeros. En una ocasión memorable, sus colegas notaron que llevaba prendido en su camisa un distintivo con la figura de una cruz acompañada de la inscripción In hoc signo vinces, motivo por el cual fue amenazado de muerte de forma directa si no renunciaba a portarlo, a lo cual él se mantuvo firme. La escalada de violencia y persecución desembocó en su arresto, el cual se produjo de manera injusta el día 2 de agosto de 1936.
Prisión y martirio
Desde el mismo día de su detención hasta el momento supremo de su martirio, Santos permaneció rigurosamente encarcelado en la localidad de Santa Cruz de Mudela. Durante aquel tiempo de cautiverio, su hermana y su hijo acudieron a la prisión para visitarlo y llevarle alimentos, pero las estrictas órdenes de las guardias impidieron que pudieran hablar con él. No obstante el aislamiento, su espíritu se mantuvo elevado mediante la reflexión espiritual, escribiendo por entonces que el bautismo borra el pecado original, pero que la sangre vertida por Jesucristo permite perdonar los pecados de toda la vida. En esa misma prisión compartía recinto con otros confinados, entre los cuales se encontraban tres sacerdotes procedentes de Ciudad Real y cinco Hermanos Lasallianos. Aquellos tres sacerdotes y religiosos fueron sacados por la fuerza de la prisión durante la noche del 18 agosto y conducidos al cementerio de Valdepeñas, donde fueron brutalmente asesinados. La propia vida de Santos Álvaro Cejudo encontró su cumplimiento definitivo a través del martirio el 17 de septiembre de 1936.
Causa de canonización y beatificación
La memoria de su sacrificio y el de sus compañeros quedó grabada en la historia de la Iglesia a través de una amplia causa de canonización. Dicha causa comprende un grupo de once mártires de la diócesis de Ciudad Real, los cuales fueron encabezados por el obispo monseñor Narciso Estenaga Echevarría y asesinados con pocos días de diferencia entre sí. Los trámites formales comenzaron con la instrucción de la inmensa inquebrantable encuesta diocesana, que se llevó a cabo en la Curia de Ciudad Real desde el 18 de enero de 1956 hasta el 27 de junio de 1958. Dicha investigación diocesana constó de un total de 102 sesiones en las que fueron debidamente llamados a deponer hasta 84 testigos presenciales y conocedores de los hechos. Superada esa fase, la Causa de beatificación y martirio emprendió su camino hasta Roma, donde recibió formalmente el Decreto de validez el 20 de noviembre de 1992. Años más tarde, el 28 de abril de 2006, el papa Benedicto XVI emanó el tan esperado Decreto sobre el martirio. Finalmente, el 28 de octubre de 2007, Santos Álvaro Cejudo y sus venerables compañeros fueron solemnemente beatificados. Como culminación de este proceso de reconocimiento eclesial, los restos mortales del Beato fueron piadosamente traslados a la iglesia del convento de la Santísima Trinidad situada en Alcázar de San Juan.
Una vida de entrega
La trayectoria vital del Beato Santos Álvaro Cejudo es un reflejo de la gracia actuando en la vida cotidiana. Desde sus años de formación, pasó por diversos lugares como Bujedo, Madrid y Alcázar de San Juan, buscando siempre discernir el camino que Dios le pedía. Tras su paso por el noviciado de los Hermanos de las Escuelas Cristianas, comprendió que su vocación se desarrollaría en el matrimonio y la vida laboral. Junto a su esposa María Rubio, formó un hogar bendecido con siete hijos, asumiendo con responsabilidad el cuidado de su familia mientras ejercía su profesión como ferroviario.
Su compromiso no se limitaba al ámbito privado; su fe era pública y activa. Fue un miembro dedicado de la Adoración Nocturna, encontrando en la oración ante el Santísimo Sacramento la fuerza necesaria para enfrentar las dificultades del tiempo que le tocó vivir. Esta vida de oración fue el cimiento sobre el cual construyó su entereza moral. Cuando la persecución religiosa alcanzó su punto más crítico en el verano de 1936, Santos Álvaro no renunció a su fe. Tras ser detenido en agosto, vivió sus últimos días con la paz de quien ha puesto su existencia en manos del Padre. Su muerte en Santa Cruz de Mudela no fue el fin de su testimonio, sino la culminación de un camino de fidelidad absoluta. Su historia nos invita a reflexionar sobre la importancia de la constancia en la oración y el valor de la familia como escuela de santidad, especialmente en tiempos de tribulación.
El culto al Beato
El reconocimiento de la santidad de Santos Álvaro Cejudo es un motivo de alegría para toda la Iglesia, que ve en él a un modelo de laico comprometido. Su memoria fue honrada oficialmente por el Papa Benedicto XVI, quien procedió a su beatificación el 28 de octubre de 2007. Este acto solemne confirmó la importancia de su testimonio para los fieles de nuestro tiempo.
El Beato es conmemorado dentro del grupo de los mártires de la Diócesis de Ciudad Real, un colectivo que recuerda a tantos hermanos que, como él, dieron testimonio supremo de su fe en el siglo veinte. La veneración hacia su figura trasciende su lugar de nacimiento en Daimiel, extendiéndose allí donde se honra la memoria de quienes supieron permanecer firmes en la verdad y el amor. Su fiesta litúrgica se celebra cada año el 17 de septiembre, fecha en la que la Iglesia invita a los fieles a encomendarse a su intercesión y a meditar sobre la fuerza transformadora de la fe en la vida de un padre de familia.
Preguntas frecuentes
Cuando se festeggia Beato Santos Álvaro Cejudo?
Se celebra el 17 de septiembre, fecha en la que entregó su vida como mártir en Santa Cruz de Mudela.
Di cosa è patrono Beato Santos Álvaro Cejudo?
Los hechos proporcionados no mencionan ningún patronazgo específico atribuido al Beato Santos Álvaro Cejudo.