26 de julio
Beato Senen Lopez Cotz
Clérigo claretiano, mártir
Actualizado el 18 de septiembre de 2026
Infancia y primeros pasos en la vocación
El beato Senén López Cotz nació en Barcelona el 21 de febrero de 1915, siendo hijo de Constantí y Antònia. Poco después de su nacimiento, recibió el bautismo el 17 de marzo de manos de don Plácido Buezo en la catedral de Barcelona. Con el paso de los años, continuó su crecimiento en la fe recibiendo el sacramento de la confermazione el 25 abril de 1926. Desde muy joven sintió el llamado del Señor, lo que le llevó a ingresar de niño en el seminario minore clarettiano entre los Missionaris Figli del Cuore Immacolato di Maria, una familia religiosa cuyos miembros toman el nombre de su fundador, sant'Antonio Maria Claret. Debido a su corta edad, no pudo entrar de inmediato en el noviciado, por lo que comenzó sus estudios de filosofía en la localidad de Solsona. Tras ese primer periodo formativo, logró vestir el hábito religioso el 14 agosto de 1930.
Formación y pruebas de salud
El camino formativo del joven seminarista estuvo frecuentemente condicionado por su delicada salud física. El 23 mayo de 1931 se vio obligado a regresar a su hogar en Barcelona con el fin de curar una enfermedad en el tórax que le impedía continuar con normalidad sus actividades. Tras recuperarse de sus dolencias, pudo reingresar entre los clarettianos el 14 septiembre de 1931. Pocos meses más tarde, emitió su propia profesión religiosa el 6 enero de 1932 junto a un grupo de novicios alemanes. Al día siguiente de aquel acontecimiento, emprendió el viaje de regreso a Solsona para seguir adelante con sus estudios, pero su salud nuevamente se lo impidió. Por esta razón, tuvo que suspender los estudios durante un año entero, entre el agosto de 1933 y el agosto de 1934, residiendo en la ciudad de Barbastro. Superados aquellos obstáculos, logró culminar los estudios filosóficos y los primeros pasos de teología en Solsona entre múltiples dificultades, concluyendo definitivamente el ciclo de sus estudios en Cervera en el año 1935.
Testimonios y últimos votos
La personalidad y el comportamiento de Senén dejaron una profunda huella en quienes compartieron con él la vida comunitaria. Su superior, el padre Pau Jansà, escribió una carta dirigida al padre general Nicolás García en la que describía a Senén como un joven dotado de gran talento, poseedor de un comportamiento irreprochable y profundamente affezionato a la Congregación. En aquel mismo escrito se añadía que era un poco nervioso, pero que destacaba por su prudencia y su laboriosidad. Otro testimonio posterior lo retrataba como una persona genuinamente gentile, excelente en su trato, siempre disponible, accondiscendente y fundamental para el buen funcionamiento de la comunidad. Consolidando su camino de entrega definitiva, el 16 enero de 1935 renovó su profesión religiosa firmando el respectivo documento junto al que sería su futuro compañero de martirio, Lluís Plana. Finalmente, realizó su profesión perpetua en compañía de Josep Maria Casademont Vila al interior del monasterio mercedario de San Ramon.
Persecución y martirio
Los dramáticos acontecimientos de la revolución obligaron a la comunidad a abandonar Cervera. Buscaron refugio inicialmente en Mas Claret, una finca situada a siete kilómetros de distancia que se empleaba habitualmente como lugar de descanso y vacaciones. Por su parte, un grupo encabezado por padre Manuel Jové Bonet optó por dirigirse hacia Vallbona de les Monges, el pueblo natal de este último sacerdote. Al llegar el atardecer, los religiosos alcanzaron la localidad de Montornés, donde recibieron una cálida acogida y tuvieron la oportunidad de alimentarse adecuadamente. A la mañana siguiente, al pasar por Guimerà, tomaron la decisión de continuar el trayecto divididos en parejas, aunque aquella estrategia no dio el resultado esperado. Los jóvenes religiosos fueron interceptados y capturados mientras descansaban. Enterado de la situación, el padre Jové decidió entregarse voluntariamente al Comité revolucionario de Ciutadilla, donde se encontraban prisioneros los jóvenes, incluido Senén López. A las ocho de la mañana del domingo 26 de julio, los prisioneros fueron subidos a un camión, inmovilizados por parejas mediante ataduras en las muñecas y en los pies. Durante las dos horas que duró el traslado, permanecieron inmersos en una profunda oración y meditación. Al llegar a su destino, fueron desatados de los pies y conducidos hasta las inmediaciones del cementerio de Lleida, donde finalmente fueron fusilados. Senén López Cotz perdió la vida en la mañana del 26 julio de 1936, compartiendo el martirio con el padre Manuel Jové y otros trece compañeros.
Reconocimiento y culto
El testimonio de entrega de estos religiosos permaneció vivo en el corazón de la Iglesia hasta que se abrieron los procesos formales para su reconocimiento canónico. El 21 diciembre de 2016, el papa Francesco autorizó la promulgación del decreto que reconocía oficialmente el martirio de Senén López Cotz y de otros ciento ocho compañeros y confraternizados, quienes sufrieron la muerte por odio a la fe católica. Tiempo después, la solemne ceremonia de beatificación se celebró el 21 octubre de 2017 bajo las novedosas y majestuosas bóvedas de la basílica de la Sagrada Familia en Barcelona. En el calendario litúrgico, la memoria de los mártir de la congregación clarettiana se conmemora de forma conjunta el 1 de febrero, mientras que los registros y portales oficiales del sitio los recuerdan de manera específica cada 26 de julio.
Su camino de fe
La vida del beato Senen Lopez Cotz estuvo marcada por una vocación temprana y un deseo profundo de servir a la Iglesia. Ingresó en la congregación de los Misioneros Claretianos en el año 1930, iniciando un periodo de intensa preparación espiritual. Durante sus años formativos, recorrió diversos lugares significativos para su comunidad, incluyendo Barcelona, Solsona y Cervera, donde profundizó en su discernimiento y compromiso cristiano. Su entrega alcanzó un punto fundamental cuando emitió su profesión religiosa perpetua en el monasterio de San Ramon, un acto con el cual selló definitivamente su pertenencia a la familia claretiana y su disposición para servir al Reino de Dios.
El año 1936 trajo consigo momentos de gran tribulación social y política que afectaron directamente su vida. En el mes de julio de aquel año, mientras se encontraba en Ciutadilla, fue capturado por grupos revolucionarios. A pesar de la hostilidad del entorno y la inminencia del peligro, mantuvo la entereza propia de quien ha puesto su confianza en la providencia divina. Tras su detención, fue trasladado hasta las cercanías del cementerio de Lleida, donde finalmente fue fusilado el 26 de julio de 1936. Su partida, ocurrida a la edad de veintiún años, cerró una trayectoria breve pero profundamente significativa, dejando como legado el testimonio de una fe que no se dejó doblegar por la violencia, sino que encontró en el martirio su máxima expresión de amor y fidelidad a los compromisos contraídos ante el altar.
Memoria y culto
El reconocimiento de su sacrificio por parte de la Iglesia llegó de manera solemne con su beatificación, presidida por el Papa Francisco en el año 2017. Este acto ratificó oficialmente la santidad de su vida y el valor de su entrega como mártir de la fe en el siglo veinte. La Iglesia celebra su memoria litúrgica dentro del grupo de mártires el día primero de febrero, honrando así la comunión de los santos que compartieron su destino.
Asimismo, se mantiene una conmemoración especial de su martirio el 26 de julio, fecha en la que se recuerda su tránsito al encuentro definitivo con el Señor. Estos días son momentos propicios para la reflexión personal y comunitaria sobre la importancia de la fidelidad a los ideales cristianos. A través de la oración y el recuerdo, los fieles buscan intercesión y fortaleza, encontrando en el beato Senen Lopez Cotz un ejemplo de serenidad y valentía espiritual que trasciende el tiempo y alienta a las nuevas generaciones a vivir con autenticidad su propia vocación.
Preguntas frecuentes
Quando se festeggia il Beato Senén López Cotz?
La memoria liturgica è fissata il 1 febbraio per il gruppo dei martiri clarettiani, mentre sul sito viene ricordato il 26 luglio.