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11 de mayo

Beato Vincenzo L’Hénoret

Sacerdote y mártir

Actualizado el 18 de septiembre de 2026

Orígenes y vocación

Vincent L'Hénoret nació el 12 de marzo de 1921 en Pont l'Abbé, situado en la diócesis de Quimper, en Francia. Provenía de una familia profundamente católica compuesta en total de catorce hijos, en cuyo seno fue bautizado muy pronto en la iglesia parroquial de su localidad natal. Realizó sus estudios de primaria en el Colegio cattolico Saint-Gabriel de su pequeña ciudad, sentando las bases de su formación humana y cristiana. Entre 1933 y 1940 fue alumno interno del iuniorato de los Missionari Oblati di Maria Immacolata en Pontmain. En ese ambiente formativo comprendió que debía consagrarse a Dios en la familia religiosa de los Oblatos para convertirse en misionero. Tras esta etapa decisiva, realizó su noviziato junto a otros compañeros en la misma sede de Pontmain. El maestro de los novizi lo describió en sus informes como un joven tímido y dotado de modeste capacità intellettuali, propenso a desanimarse con facilidad, pero caracterizado al mismo tiempo por su buen sentido, su virtud y su sólida devoción. Con estas disposiciones de alma, fue enviado posteriormente al studentato de La Brosse-Montceaux para cursar sus estudios eclesiásticos de Filosofía y Teología.

El 24 de julio de 1944 vivió directamente un acontecimiento dramático que marcó profundamente su juventud y su sensibilidad espiritual, cuando cinco de sus confratelli fueron víctimas de un'esecuzione sommaria por parte de los soldados nazistas. Entre las víctimas de aquella ejecución trágica se encontraban dos de sus íntimos compañeros de estudios. El joven Vincent, junto con el resto de la comunidad religiosa, fue deportado al campo de prigionia de Compiègne. Sin embargo, hacia septiembre de ese mismo año, los deportados recobraron la libertad gracias al avance decidido del ejército de los Aliados. De regreso en La Brosse, Vincent pudo coronar su anhelo religioso emitiendo su oblazione perpetua, es decir, sus votos definitivos, el 12 marzo de 1946, una vez concluida la guerra. Con ocasión de su Prima Messa, quiso hacerse fotografiar solemnemente delante del monumento dedicado a los Oblatos fucilati por los ocupantes. En aquel monumento figuraban inscritas las palabras del Evangelio: 'Nessuno ha un amore più grande di questo: dare la vita per i propri amici'. Aquella frase lapidaria se grabó en su corazón hasta convertirse en el lema fundamental con el que decidió improntar toda su existencia futura.

El camino hacia las misiones

Impulsado por un celo apostólico inquebrantable, envió una nota oficial a sus superiores declarando que siempre había albergado un profundo deseo por las misiones extranjeras. En su comunicación manifestó una clara preferencia por la misión del Laos, aunque al mismo tiempo se declaró plenamente dispuesto a aceptar la nueva y difícil misión en via di fondazione en el Chad. Afirmó con firmeza estar preparado para afrontar cualquier sacrificio necesario, incluido el de la propia vida por la causa de Cristo y de su santa Madre. Sostuvo con convicción que si Jesucristo lo llamaba a aquellas tierras lejanas, él seguiría fielmente ese llamamiento divino, recordando que las almas son rescatadas por el preciosísimo sangre de Cristo bajo cualquier clima y circunstancia. En la misma línea, escribió al superior generale residente en Roma expresando exactamente las mismas intenciones generosas. En aquella carta al superior general reconoció con sencillez que su salud poseía la resistencia necesaria para soportar los golpes más violentos, aunque sus facultades intelectuales no estuvieran a la misma altura. Señaló con humildad que había tropezado con muchas dificultades en los estudios y, con el fin de evitar la engorrosa prueba del inglés, reiteró su vivo deseo de ser destinado al Laos, al Chad o, en su defecto, a la Baia di Hudson en Canadá.

Finalmente, el 19 de mayo recibió la comunicación oficial de su destino inicial en Garoua, situado en Camerún. No obstante, el 10 de agosto, casi a la vigilia de su partida, la destinación fue modificada repentinamente para ser enviado al Laos. La primera parte de su estancia laotiana transcurrió en el sector de Paksane, a orillas del majestuoso río Mekong. Se estableció inicialmente en Keng Sadok, que constituía la comunidad cristiana más antigua de todo el Laos del norte. En aquel lugar de arraigada tradición cristiana se dedicó con empeño a aprender la lengua local, a familiarizarse con los costumbres de los habitantes y a asimilar la práctica concreta de la acción missionaria. Poco después fue destinado a su propio lugar de responsabilidad directa en Nong Bua, conocido igualmente como Nong Veng, y posteriormente a Paksane. La comunidad de Nong Bua contaba ya con cristianos de tercera generación, signo de que la semilla evangélica había echado raíces. En Nong Bua se encargó personalmente de construir la iglesia parroquial, ocupándose con humildad de los duros trabajos manuales necesarios para levantar el templo. A pesar de las fatigas materiales, procuraba no descuidar jamás la oración y era frecuentemente visto desplazándose a Paksane a caballo mientras leía atentamente el Breviario.

La misión entre los pueblos y el contexto de conflicto

Tras varios años de labor ininterrumpida, en 1956 se tomó unos meses de pausa para regresar a su patria en Francia, pero ya en noviembre de ese mismo año se encontraba de nuevo en su puesto de misión. En noviembre de 1957 dejó definitivamente la apacible valle del Mekong para adentrarse en los poblados aislados del norte del país, quedando integrado en la équipe missionaria de Xieng Khouang. Fue asignado concretamente al villaggio de Ban Ban, conocido hoy en día como Muang Kham. Ban Ban era un pequeño conglomerado que contaba únicamente con una manciata de cristiani. Sin embargo, en los alrededores del pueblo se habían congregado numerosos asentamientos de refugiados Thai Deng, los cuales habían huido despavoridos de la provincia de Sam Neua a causa de la violenta guerrilla desatada entre los años 1952 y 1953. Toda aquella intensa actividad pastoral desarrollada entre los refugiados constituía un auténtico desafío para intentar reanimar a los fugaces pobladores y lograr reconstruir las familias que habían quedado completamente disgregadas por la guerra. El Padre Vincent se convirtió entonces, según las hermosas palabras pronunciadas por su confratello Jean Subra, en un verdadero 'servitore dei poveri'.

A pesar de su bondad natural, a veces se mostraba particularmente severo cuando prohibía tajantemente los sacrificios de gallos que los Thai Deng acostumbraban realizar para intentar alejar a los espíritus malvajos a los que consideraban causantes de sus enfermedades. Mostraba la misma firmeza severa cuando impedía firmemente que los más jóvenes participaran en festividades buddiste contrarias a la fe cristiana. En su vida cotidiana, compartía fraternalmente la existencia común con sus confratelli y se mostraba siempre dispuesto a relatar con sencillez sus pequeñas aventuras missionarie. Hacia los últimos meses de 1960, el régimen instalado firmemente en Sam Neua extendió progresivamente su influencia sobre toda la región mediante reuniones continuas de indottrinamento y severas limitaciones a la libre circulación de las personas. Con el fin de poder visitar los pueblos que requerían su presencia espiritual, el Padre Vincent se veía obligado a proveerse de un lasciapassare que las autoridades locales solían expedir sin mayores problemas. El sacerdote informó oportunamente a sus superiores de que, superados los disagi iniciales, se había logrado establecer un modus vivendi aceptable entre las autoridades políticas y los misioneros presentes en el territorio.

El testimonio supremo del martirio

Llegado el miércoles 10 de mayo de 1961, el Padre Vincent obtuvo debidamente un lasciapassare para dirigirse al villaggio de Ban Na Thoum con el propósito de celebrar solemnemente la festividad de la Ascensión. Hay que recordar que la Ascensión constituía una fiesta de precetto riguroso tanto en Laos como en Vietnam. El celoso sacerdote tenía programado su regreso a Ban Ban para el día inmediatamente posterior, coincidiendo plenamente con la celebrada festividad litúrgica. Así pues, el 11 de mayo de 1961, a las siete de la mañana, el Padre Vincent partió de Ban Na Thoum a bordo de su bicicleta con dirección a Ban Fai. Durante el trayecto fue interceptado e impedido de continuar por tres hombres vestidos con uniforme de guerriglieri. Una humilde contadina que se encontraba trabajando en los campos cercanos presenció cómo el misionero mostraba un documento de identidad a los militares, los cuales parecieron quedar satisfechos con la revisión. Tras enseñar aquel papel oficial, el Padre Vincent retomó tranquilamente su bicicleta y prosiguió su camino.

Pocos instantes después, la contadina oyó detonaciones de disparos, aunque no les concedió mayor importancia debido a que tales ruidos se habían vuelto habituales en la zona. Al regresar al pueblo al terminar su jornada, la mujer encontró primeramente la bicicleta abandonada en el camino y, poco más adelante, descubrió un cadáver oculto en una fossa cercana. Dominada por el pánico, la campesina guardó silencio y no hizo ni dijo nada en aquel momento preciso. Al día siguiente, algunos habitantes del poblado se desplazaron al lugar alertados por los rumores y descubrieron una grossa macchia di sangue sobre la calzada a unos mil quinientos metros del pueblo. Los vecinos localizaron finalmente el cuerpo sin vida del Padre Vincent arrojado dentro de un fosa en lo espeso de la foresta. Llevados por el miedo ambiental, en un primer momento se limitaron a cubrir el trágico cuerpo únicamente con tierra y ramas silvestres. Fue necesario llamar al Padre Jean-Baptiste Khamphanh, un sacerdote diocesano laotiano ordenado recientemente en 1959 que colaboraba con los misioneros, para que acudiera a dar una sepoltura degna a aquellos restos mortales. Aunque el asesinato pudo ser atribuido en un principio al odio antirreligioso o al rechazo general de los guerrilleros hacia los occidentales, pronto fue interpretado en su auténtica dimensión como un verdadero y propio martirio.

El camino hacia la beatificación

El Padre Vincent L'Hénoret se había mantenido firmemente fiel a la directriz dictada por la Santa Sede de permanecer en su puesto pastoral para servir con entrega a las poblaciones locales. Por este motivo, el sacerdote fue integrado con pleno derecho dentro de un grupo heroico de quindici persone compuesto por sacerdotes diocesanos, misioneros extranjeros y fieles laicos que sufrieron el martirio entre 1954 y 1970 en tierras de Laos y Vietnam. Dicho grupo de quince mártires se encontraba guiado espiritualmente por el valeroso sacerdote laotiano Joseph Thao Tiên. El nulla osta oficial para dar inicio a la fase diocesana del proceso de beatificación fue concedido formalmente por la Santa Sede el 18 de enero de 2008. Dicha fase diocesana se desarrolló solemnemente en Nantes desde el 10 de junio de 2008 hasta el 27 de febrero de 2010, contando con el valioso soporte técnico de una comisión histórica. Se eligió la ciudad de Nantes por ser la tierra de origen de otro ilustre y potencial mártir, el Padre Jean-Baptiste Malo. A partir del 13 de octubre de 2012, con la apertura de la fase romana, la Congregación de las Causas de los Santos dispuso que la Positio super martyrio fuera coordinada y estudiada conjuntamente con la correspondiente al Padre Mario Borzaga y al catequista Paul Thoj Xyooj, cuya fase diocesana respectiva se había celebrado en la ciudad de Trento.

El 27 de noviembre de 2014, los consultores teólogos emitieron un dictamen sumamente favorable acerca del martirio genuino de todos los diecisiete candidatos presentados. Posteriormente, el 2 de junio de 2015, el congreso plenario de cardenales y obispos confirmó de manera positiva el reconocimiento para Joseph Thao Tiên y sus catorce compañeros, teniendo en cuenta que el Padre Borzaga y su fiel catequista ya habían obtenido su propio decreto sobre el martirio el 5 de mayo de 2015. En consecuencia, el 5 de junio de 2015, el Sumo Pontífice Papa Francesco autorizó la promulgación del decreto sobre el martirio también para el resto de los quince siervos de Dios. La solemne beatificación conjunta de los diecisiete mártires quedó fijada definitivamente para el domingo 11 de diciembre de 2016 en la ciudad de Vientiane, en Laos. La memorable ceremonia litúrgica de beatificación fue presidida por el Cardenal Orlando Quevedo, Arzobispo de Cotabato y consagrado como Misionero Oblato de Maria Immacolata, actuando como legado especial y delegado personal del Papa. La memoria liturgica de este grupo de intrépidos mártires fue establecida oficialmente para el día 16 de diciembre, fecha que coincide con el solemne aniversario del martirio del Padre Jean Wauthier, quien fuera asimismo un insigne Missionario Oblato de Maria Immacolata.

Preguntas frecuentes

Quando se festeggia il Beato Vincent L'Hénoret?

Se celebra el 11 de mayo, día de su martirio, mientras que su memoria liturgica conjunta junto a los mártires de Laos se establece el 16 de diciembre.