26 de julio
San Benigno de Malcesine
Ermitaño
Actualizado el 18 de septiembre de 2026
La vida eremítica en el Monte Baldo
San Benigno y Caro son santos y venerados eremitas cuya existencia se sitúa históricamente entre el siglo VIII y el siglo IX en la zona de Malcesine, situada en la hermosa sponda veronesa del Lago de Garda. No se sabe nada preciso sobre su vicisitud humana previa ni sobre sus lugares u orígenes exactos de nacimiento, aunque se ipotiza fundadamente que eran eremitas agostinianos que seguían fielmente la Regla de San Agustín. Para buscar la cercanía del Creador lejos de las distracciones del mundo, estos hombres de fe vivían habitualmente entre las cuevas del majestuoso Monte Baldo, a una altura aproximada de ochocientos metros. Este monte, que hoy en día es perfectamente accesible mediante una moderna funivia, alcanza imponente hasta los mil setcientos ochenta metros de altura sobre el nivel del mar. En aquel entorno agreste y solitario, Benigno y Caro transcurrían íntegramente sus jornadas dedicados a la oración incesante, a la profunda meditación de las verdades divinas, a las humildes obras manuales y al ejercicio constante de la caridad hacia el prójimo.
La fama de la ejemplar santidad de los dos eremitas no tardó en hacerse ampliamente nota entre los habitantes de los pueblos vecinos, quienes sentían una profunda admiración por su modo de vida evangélico. Movidos por esta confianza espiritual, los pobladores de los alrededores accorrevano a menudo hasta sus cuevas para invocar con fe su sabio consejo y pedir el socorro de sus oraciones ante las dificultades cotidianas. Entre los acontecimientos de aquella época, la tradición recuerda que en el año ochocientos siete fue solemnemente construida en la ciudad de Verona la magnífica basilica de San Zeno. El obispo Ratoldo de Verona ordenó entonces que las venerables spoglias del santo patrono de la ciudad fuesen trasladadas con el debido honor a dicho templo. Una leyenda piadosa y antigua atribuye a los propios eremitas Benigno y Caro el fatigoso transporte de las ossas de san Zenone desde otra sede anterior, un acontecimiento milagroso o singular acaecido precisamente alrededor del año ochocientos siete.
Cuando se planteó la tarea del traslado, ninguna otra persona en la ciudad se sentía espiritualmente digna de transportar tan sagradas spoglias, pero Benigno y Caro aceptaron esta delicada misión con gran humildad. Sin embargo, al verse repentinamente hechos objeto de una intensa veneración y de una excesiva admiración por parte de los ciudadanos veroneses, los dos humildes eremitas decidieron dejar pronto la ciudad. Regresaron con presteza a su amada vida de oración, silencio y penitencia en la montaña. Con el paso de los años, murieron ya muy avanzados en los años, algún tiempo después de estos sucesos. El obispo veronese ordenó entonces que fuesen onoratamente sepultados bajo la mensa del altar mayor de la iglesia parroquial de Malcesine, proclamándolos formalmente dignos de un piadoso culto público que se consolidó de manera notable en toda la región.
El culto, las iglesias y la memoria litúrgica
El culto litúrgico en honor a los dos santos fue celebrado de manera muy solemne y continuada desde el siglo IX, fijándose la festividad principal el día veintiséis de julio, fecha que la tradición piadosa considera firmemente como el día de su dichoso deceso. El culto popular hacia ambos era todavía muy sentido y participado durante el siglo XVI en toda la comarca circundante. Con el correr de los siglos, la memoria de su tránsito y de sus favores espirituales motivó nuevas disposiciones eclesiásticas. En el año mil trescientos catorce, las reliquias de los santos fueron solemnemente colocadas por el obispo Tebaldo en una nueva capilla construida expresamente dentro de la histórica iglesia de San Stefano en Malcesine, lugar donde continúan siendo venerados con afecto por los fieles cada veintiséis de julio. En la parte alta de la localidad de Malcesine existe asimismo otra iglesia dedicada a su memoria, conocida tradicionalmente como la iglesia de la disciplina, cuya existencia se encuentra documentada al menos desde el año mil quinientos treinta y dos.
En el interior de esta iglesia de la disciplina se conservan valiosos testimonios artísticos de la fe del pueblo. Un sugestivo dipinto de época renacentista custodia en sus trazos el testimonio del milagro de la guarigión de un ciego, un prodigio que la tradición atribuye a la poderosa intercesión operada por los dos santos. Otra interesante tela de la misma iglesia muestra a los santos en la anticamera del obispo mientras extienden sus mantos todavía inumididos por la lluvia, tras haber realizado un largo viaje a pie para discolparse de algunas falsas acusaciones que se les habían formulado injustamente. Además, el hermoso medaglione situado justamente arriba del altar, que representa a los dos santos en actitud de fervorosa adoración del Santísimo Sacramento, es una notable obra de arte realizada por Bernardino Casari durante el siglo XVIII. Por otra parte, en la cercana localidad de Cassone, situada también junto a Malcesine, se alza otra iglesia consagrada a la memoria de los dos santos eremitas.
La devoción diocesana recibió un nuevo impulso litúrgico en el año mil setecientos sesenta y nueve, cuando fue oficialmente instituida una segunda fiesta solemne, celebrada cada año durante la tercera domingo del mes de octubre en feliz recuerdo de la solemne traslación de los restos a un nuevo altar. Más adelante, en el año mil ochocientos treinta y ocho, el papa Gregorio XVI concedió formalmente la oratio propia para su misa y rezo. El ilustre pintor Felice Boscaratti inmortalizó a los santos en una conocida pala pictórica donde se les representa con un teschio apoyado sobre las rodillas y sosteniendo una pequeña cordicella destinada a la práctica de la disciplina corporal y la mortificación. Cabe destacar que el nombre propio Benigno deriva directamente del término latino Benignus, cuyo significado profundo es aquel que predice o hace el bien a los demás, existiendo a lo largo de los tiempos antiguos hasta dieciocho santos diferentes que han llevado este mismo nombre. El autor del texto de referencia histórico y litúrgico que documenta todas estas noticias es Daniele Bolognini.
La vita eremitica
San Benigno visse la propria vocazione tra l'ottavo e il nono secolo, scegliendo le alture del Monte Baldo come dimora per il suo cammino di perfezione spirituale. In un tempo segnato dalla ricerca di Dio, egli abbracciò uno stile di vita austero, ispirato alla Regola di Sant'Agostino, che guidò i suoi passi nella preghiera incessante e nella ricerca del volto del Signore. La sua esistenza si intrecciò profondamente con il territorio di Malcesine, dove la solitudine del monte divenne luogo di incontro con l'Assoluto.
Un momento di particolare rilievo nel suo percorso terreno fu il compito solenne affidatogli nell'anno ottocentosei, quando prese parte al trasferimento delle spoglie di San Zeno a Verona. Questo evento, che lo vide protagonista insieme al suo compagno di vita eremitica, attesta la stima di cui godeva presso la Chiesa del tempo. Dopo aver trascorso i suoi giorni nel servizio umile e nel nascondimento, San Benigno concluse il suo cammino terreno a Malcesine. Le sue spoglie mortali furono deposte sotto l'altare maggiore della chiesa parrocchiale, luogo che è divenuto nel tempo un punto di riferimento per la devozione popolare. La storia del suo corpo, segnata nel milletrecentoquattordici dalla traslazione delle reliquie in una nuova cappella per volere del vescovo Tebaldo, conferma la costante venerazione che ha accompagnato la sua figura nel corso dei secoli.
Il culto e la memoria
Il culto di San Benigno è profondamente radicato nel cuore della comunità di Malcesine, che ne custodisce la memoria con affetto filiale. Il legame tra il santo e i fedeli si manifesta con particolare intensità durante le celebrazioni liturgiche che scandiscono l'anno. La ricorrenza principale è fissata al ventisei luglio, giorno in cui si eleva il ringraziamento a Dio per la testimonianza di questo eremita.
La devozione verso San Benigno non si è esaurita con il passare dei secoli, ma si è consolidata attraverso forme liturgiche che ne celebrano la santità. Oltre alla solennità estiva, nel millecentosessantanove è stata istituita una seconda festa, celebrata la terza domenica di ottobre, a sottolineare il legame indissolubile tra il popolo e il suo intercessore. I fedeli, visitando la chiesa parrocchiale dove riposano i resti di San Benigno, rinnovano il proprio impegno di fede, ispirandosi alla semplicità e al rigore di una vita spesa interamente nell'amore per Dio.
Preguntas frecuentes
Cuándo se celebra San Benigno de Malcesine?
La fiesta principal se celebra solemnemente el 26 de julio, considerado el día de su deceso. Además, desde 1769 se celebra una segunda fiesta el tercer domingo de octubre.
De qué es patrono San Benigno de Malcesine?
Los datos biográficos disponibles no mencionan ningún patronato específico para San Benigno de Malcesine.