16 de junio
San Benón (Benno) de Meissen
Obispo
Actualizado el 18 de septiembre de 2026
Los primeros años y el episcopado
San Benón nació en Sassonia dentro de una noble familia en un momento indeterminado del siglo XI. En el año mil sesenta y dos desempeñaba el cargo de capellán en la localidad de Goslar. Poco después, en el año mil sesenta y seis, fue nombrado obispo de Meissen por decisión del emperador Enrique cuarto, siguiendo la costumbre imperante en aquella época. Su solemne consagración episcopal fue conferida por el arzobispo Werner de Magdeburgo. Cuando estalló el conflicto armado entre los príncipes sajones y el emperador, el prelado se solidarizó con sus compatriotas sin participar de manera directa en los enfrentamientos bélicos. Una vez concluidas las hostilidades, buscó y logró la reconciliación con el soberano. Sin embargo, el territorio de Meissen fue invadido más tarde por las tropas de Enrique cuarto, quienes saquearon las propiedades pertenecientes al obispado y redujeron a prisión al pastor.
Conflictos y fidelidad a la Iglesia
La libertad le fue devuelta al prelado en el año mil setenta y seis, coincidiendo con la excomunión del emperador Enrique cuarto. San Benón tomó parte en los acontecimientos subsiguientes que propiciaron la llegada al trono de Rodolfo de Svevia. Hacia el año mil ochenta y cinco, en compañía de su metropolita, brindó su apoyo decidido al papa Gregorio séptimo en la agria disputa que este sostenía contra el Imperio germánico a propósito de la investidura de los obispos. Como represalia, los partidarios de Enrique cuarto reunidos en la Dieta de Magonza promovieron su deposición, siendo reemplazado en la cátedra episcopal de Meissen por un eclesiástico llamado Felice. Tras el fallecimiento del papa Gregorio séptimo acaecido en el año mil ochenta y cinco, san Benón viajó a Italia y formuló un acto de obediencia al antipapa Guiberto, circunstancia que le permitió recuperar su sede episcopal. Permaneció en ella sin mayores sobresaltos hasta el año mil ochenta y seis, rodeado de las atenciones y los presentes del emperador. Las constancias documentales sobre su persona concluyen en el año mil noventa y siete, año en el que reconoció formalmente al legítimo pontífice Urbano segundo. Su tránsito de este mundo ocurrió con probabilidad el dieciséis de junio del año once cero siete. El martirologio recuerda a san Benón en Meissen, en la región alemana de Sassonia, como un obispo que, por haber querido conservar la unidad de la Iglesia y la adhesión al Romano Pontífice, fue expulsado de su sede y conducido al exilio.
Escritos, culto y pervivencia de las reliquias
Fuera de su labor pastoral, san Benón destacó como autor de numerosos escritos exegéticos dedicados a los sagrados Evangelios. En el año mil doscientos ochenta y cinco, sus restos mortales fueron extraídos del sepulcro original y colocados solemnemente en una urna situada sobre el altar. A partir de aquel momento, la piedad popular constató la concesión de abundantes favores y prodigios por su intercesión. Su solemne canonización tuvo lugar en el año mil quinientos veintitrés, proclamada por el papa Adriano sexto. Con ocasión de dicho reconocimiento eclesiástico, el reformador Martín Lutero redactó un libello en contra del culto rendido a los santos, al cual replicó con prontitud Girolamo Emser mediante la publicación de una biografía del santo escrita en el año mil quinientos doce. Cuando el territorio de Sassonia abrazó la reforma protestante, su tumba y su altar sufrieron la destrucción. No obstante, las sagradas reliquias fueron rescatadas providentemente por el obispo Juan octavo, quien las resguardó inicialmente en su castillo de Stolp, desde donde pasaron sucesivamente a Wurzen y a la ciudad de Múnich, hasta ser trasladadas de forma definitiva en el año mil quinientos ochenta a la catedral de Meissen. En el terreno de la iconografía sagrada, el prelado es representado habitualmente ataviado con los paramentos episcopales mientras extrae de las entrañas de un pez voluminoso las llaves de la catedral de Meissen, un animal marino que le es entregado por un pescador. La tradición refiere que dichas llaves habían sido arrojadas al río Elba en el periodo en que Enrique cuarto sufrió la excomunión y el obispo emprendió su viaje hacia Roma.
Su ministerio episcopal
La trayectoria de San Benón comenzó con su nombramiento como obispo de Meissen en el año mil sesenta y seis, bajo la autoridad del emperador Enrique cuarto. Su ministerio no estuvo exento de grandes pruebas, pues su labor se desarrolló en un periodo de profundas fracturas sociales y políticas. Durante el conflicto que enfrentó a los sajones con el emperador, San Benón sufrió el encarcelamiento, una experiencia que puso a prueba su entereza y su confianza en la providencia. El año mil ochenta y cinco marcó un punto crítico, cuando la Dieta de Magonza determinó su deposición de la cátedra episcopal. Sin embargo, su compromiso con su grey lo llevó a buscar los caminos para retomar su responsabilidad pastoral, logrando recuperar el obispado tras un acto de obediencia al antipapa Guiberto.
La madurez espiritual de San Benón se manifestó claramente al final de su vida. En el año mil noventa y siete, tomó la decisión fundamental de reconocer al legítimo papa Urbano segundo, reafirmando así su comunión con la Iglesia universal. Este paso fue decisivo para cerrar un capítulo de incertidumbre y consolidar su legado como un obispo que supo anteponer la unidad eclesial a cualquier interés personal o político. Su labor se extendió por diversos lugares, incluyendo Goslar, Magdeburgo, Italia y, finalmente, la ciudad de Múnich, donde su influencia dejó una huella perdurable. San Benón falleció en el año mil ciento siete, dejando tras de sí una estela de rectitud y servicio que sería reconocida oficialmente por la Iglesia siglos después, mediante su canonización en el año mil quinientos veintitrés, consolidando así el respeto y la devoción que los fieles ya le profesaban en vida.
El culto y devoción
La figura de San Benón ha ocupado un lugar especial en la piedad popular, siendo reconocido como un intercesor de gran valor en las tierras de Meissen y en toda Baviera. Su culto comenzó a tomar forma tras su muerte, consolidándose con el paso de los años hasta alcanzar su reconocimiento oficial en el siglo dieciséis. La canonización realizada por el papa Adriano sexto no hizo más que ratificar una veneración que ya estaba profundamente arraigada en el corazón de los fieles, quienes veían en él a un pastor cercano, capaz de comprender las fragilidades humanas desde su propia experiencia de lucha y superación.
Hoy en día, San Benón es honrado como un protector y guía espiritual para estas regiones. Su memoria litúrgica, celebrada cada dieciséis de junio, es una oportunidad para que los creyentes renueven su compromiso con la justicia y la paz. La sobriedad de su vida y la claridad de su testimonio siguen inspirando a quienes buscan vivir la fe en medio de las realidades contemporáneas, recordándonos que la verdadera grandeza reside en la fidelidad a la vocación recibida, sin importar las circunstancias externas.
Preguntas frecuentes
Cuando se festegгает San Benón?
La memoria litúrgica de san Benón se celebra el dieciséis de junio.
Di cosa es patrono San Benón?
San Benón es patrono de la ciudad de Meissen y de la región de Baviera.
En Meissen en Sajonia en Alemania, san Benón, obispo, que por haber querido conservar la unidad de la Iglesia y la fidelidad al Romano Pontífice fue expulsado de su sede y mandado al exilio. — Martirologio Romano