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16 de junio

San Ceccardo de Luni

Obispo y mártir

Actualizado el 18 de septiembre de 2026

La ruina de Luni y el engaño normando

La antigua ciudad de Luni, situada sobre el confín entre la Liguria y la Toscana, fue en otro tiempo un lugar rico y prosperoso. Sin embargo, aquel esplendor atrajo la desgracia debido a un trágico error de cálculo de la flota vichinga. Según narra la antigua leyenda, los normandos del rey Hasting habían cruzado el estrecho de Gibraltar y, tras haberse establecido firmemente en Inglaterra en el año ochocientos cincuenta, buscaban como última meta agognada la ciudad de Roma. El gran esplendor de Luni hizo creer a los invasores que por fin habían llegado a su destino. Con el fin de apoderarse del lugar, el rey Hasting ideó un plan ingenioso dejando sus naves en un apostadero poco lejano. Entró entonces en solitario a la ciudad fingiendo querer comprar provisiones para sus hombres. En aquella ocasión, pidió al obispo ser instruido en la religión cristiana y recibir el bautismo, de modo que fue admitido con benevolencia en la comunidad cristiana. Poco después, el rey fingió caer gravemente enfermo y, apenas pudo regresar con los suyos, simuló su propia muerte. Los confiados ciudadanos de Luni y su propio obispo acudieron entonces para retirar la supuesta salma y darle cristiana sepultura en tierra bendita. El féretro fue acompañado solemnemente por los vikingos hasta el interior de la catedral. En aquel instante, de la caja se reincorporó el rey Hasting, vivo, sano y armado de todo punto. Aquel fatídico episodio ocurrió en el año ochocientos sesenta y dio inicio a un gran eccidio. En aquella masacre pereció el obispo Gualchiero.

El ministerio y el martirio de San Ceccardo

A la muerte violenta de su predecesor, San Ceccardo asumió la sucesión como obispo de Luni y Sarzana, según atestigua fielmente el Martirologio. Al nuevo pastor le tocó la dura carga de reconstruir materialmente y espiritualmente la ciudad asolada. En cumplimiento de esta sagrada misión de edificación, San Ceccardo se encaminó hacia las cercanías de Carrara con el propósito de elegir los mejores mármoles destinados a la nueva catedral. No obstante, en aquel lugar fue alevosamente asesinado por algunos tagliapietre junto a las canteras de mármol. Por medio de esta entrega suprema, San Ceccardo se mereció con justicia la ilustre fama de mártir. En el sitio señalado por las venerables leyendas se edificó, al menos desde el siglo decimocuarto, la iglesia de San Ceccardo ad Acquas. Dicho templo custodia una pequeña fuente que, según la tradición, brotó milagrosamente allí donde tocó tierra el primer chorro de sangre del santo mártir.

El culto y las reliquias

El sagrado cuerpo de San Ceccardo se conserva con profunda devoción en el interior del Duomo de Carrara. A lo largo de los siglos, los restos mortales del santo han sido sometidos a por lo menos cuatro ricognizioni oficiales para certificar su autenticidad. La última de estas rigurosas inspecciones corporales tuvo lugar en el año mil novecientos cuarenta y nueve, durante el período pastoral del obispo Carlo Boiardi, prelado de Apuania. La festividad litúrgica de San Ceccardo se celebra con gran solemnidad cada dieciséis de junio. La Iglesia diocesana lo reconoce y aclama con devoción como patrono de la ciudad, del municipio y del vicariato de Carrara, invocando perpetuamente su poderosa intercesión ante el Señor.

Preguntas frecuentes

Cuando se celebra la festividad de San Ceccardo?

La fiesta de San Ceccardo se celebra de forma solemne cada dieciséis de junio.

De qué lugares es patrono San Ceccardo?

San Ceccardo es el venerado patrono de la ciudad, del municipio y del vicariato de Carrara.

En Carrara, en la Toscana, tránsito de san Cecardo, obispo de Luni y Sarzana, que, inicuamente asesinado por algunos canteros cerca de las canteras de mármol, tuvo fama de mártir. — Martirologio Romano