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27 de junio

San Cirilo de Alejandría

Obispo y doctor de la Iglesia

San Cirilo de Alejandría

Actualizado el 18 de septiembre de 2026

Juventud y primeros pasos en la Iglesia

San Cirilo nació en Alejandría de Egipto, situada en el contexto histórico del declino del imperio romano durante el siglo V, época en la cual la Iglesia cristiana se consolidó como una estructura capaz de enfrentar el scontro con los adversarios tanto internos como externos. Su nacimiento se sitúa entre el año 370 y el año 380, coincidiendo con la fecha de 370 mencionada en otros apuntes sobre su biografía. Era sobrino de Teofilo, quien desempeñaba el cargo de obispo de Alejandría en Egipto desde el año 385. Sabiendo comprender el valor de su origen, Cirilo fue pronto encaminado hacia la vida eclesiástica, recibiendo una sólida y buena educación tanto cultural como teológica. Con plena conciencia de los deberes inherentes a su linaje espiritual, el joven conocía bien su rol y los cometidos que correspondían al patriarca de Alejandría en rigurosa continuidad con la obra iniciada por su tío Teofilo. En el año 403, Cirilo se encontraba en Constantinopla al séquito de su tío Teofilo actuando en calidad de joven lector. En ese mismo año 403, participó de manera activa en el célebre Sinodo de la Quercia celebrado en Constantinopla. Dicho sínodo decretó formalmente la deposición del obispo de Constantinopla, conocido como Juan Crisóstomo. Aquel acontecimiento histórico marcó de forma notoria el triunfo de la sede alessandrina sobre su rival y vecina sede de Constantinopla. Tras la muerte de su tío Teofilo acaecida en el año 412, el joven Cirilo fue elegido legítimamente como obispo y patriarca de la Iglesia de Alejandría. A partir de entonces, rigió los destinos de la Iglesia de Alejandría con gran energía a lo largo de treinta y dos años de intenso gobierno pastoral, apuntando siempre a afirmar con firmeza el primado de la Iglesia de Alejandría en todo el Oriente, respaldado firmemente también por los vínculos estrechos que mantenía con la Sede de Roma. En el transcurso de los años 417 o 418, Cirilo logró con habilidad ricomponer la fractura de la comunión con Constantinopla, demostrando dotes de prudencia en medio de un tejido eclesial ya fracturado.

Controversias doctrinales y la defensa de la fe

La preocupación principal de la vida de San Cirilo estuvo siempre volcada hacia las agudas controversias religiosas que sacudían el mundo cristiano. Con firmeza inquebrantable, afirmó la fe cristiana frente a las persistentes expresiones del paganismo. Asimismo, afrontó con dureza el judaísmo, provocando que la hasta entonces floreciente comunidad giudaica de Alejandría de Egipto quedara prácticamente aniquilada. En el ámbito de los conflictos internos de la Iglesia cristiana, se empeñó con tesón hasta lograr debelar por completo la herejía novaziana. Ciertos críticos e historiadores llegaron a definirlo en aquel tiempo con el singular apelativo de el faraón cristiano, debido a su autoridad y a la determinación con la que gobernaba. Los acontecimientos tomaron un giro trascendental cuando, en el año 428, Nestorio resultó elegido obispo de Constantinopla, lo cual reavivó de inmediato los contrastes teológicos. Nestorio manifestaba una cristología insuficiente, marcando en exceso la naturaleza humana de Jesús y prefiriendo para María los apelativos de Madre del hombre o de Madre de Cristo, u optando por Christotokos, pues temía que María y Cristo aparecieran demasiado desligados de la realidad terrena. Esta postura chocaba frontalmente con la devoción popular, que ya se encontraba muy ligada al título de Madre de Dios, conocido como Theotokos. Los difisitas, por su parte, privilegiaban la presencia en Jesús de la naturaleza humana hasta el punto de relegar a un segundo plano su naturaleza divina. Como máximo exponente de la cristología alessandrina, Cirilo tenía el firme propósito de subrayar sin ambigüedades la unidad de la persona de Cristo. Desde el año 428 hasta el momento de su muerte en el 444, Cirilo se constituyó como el punto de referencia indispensable en la controversia contra Nestorio y los difisitas. Antes y durante el desarrollo del Concilio de Efeso, la reacción de Cirilo contra Nestorio fue casi inmediata, movido por el inquebrantable deber de los pastores de preservar incólume la fe del Pueblo de Dios. Según el criterio fundamental de Cirilo, la fe del Pueblo de Dios constituye la expresión más fiel de la tradición y la garantía suprema de la sana doctrina. En una epístola dirigida a Nestorio, expuso con claridad su fe cristologica afirmando la unión de naturalezas diversas en un solo Cristo e Hijo. Para Cirilo, la divinidad y la humanidad reunidas en una unión inenarrable producen de manera indefectible un solo Señor, Cristo e Hijo, insistiendo en que se debe profesar un solo Cristo y Señor. Gracias a sus esfuerzos, Cirilo consiguió que Nestorio fuese condenado de forma repetida. Esta lucha doctrinal está ampliamente documentada por los numerosos textos escritos por el propio Cirilo, quien destacó como autor de exégesis bíblica, valiosas homilías, cartas pastorales y obras de carácter polémico. En su afán erudito, amaba citar a los Padres de la Iglesia, aunque en una ocasión, creyendo seguir fielmente el pensamiento de Atanasio de Alejandría, citó por error algunos textos pertenecientes al hereje Apolinar de Laodicea. Con su elocuencia y solidez doctrinal, Cirilo logró sbaragliare el campo avverso de Nestorio, defendiendo con ardor la atribución a la Virgen María del título de Madre de Dios, largamente adquirido en la Iglesia de Oriente, y proclamando las dos naturalezas completas y no confundidas en el único sujeto del Logos divino. El tercer Concilio Ecuménico de Efeso, celebrado en el año 431, y la propia Roma refrendaron y afirmaron la correcta lectura teológica de Cirilo, tras atravesar fases muy convulsas marcadas incluso por la violencia de índole imperial. Aunque su figura ha generado debates —como el hecho de que el texto señala que todavía permanece por aclarar el papel preciso que tuvo Cirilo en el trágico suceso de la muerte de la filósofa Hipatia—, la historia eclesiástica reconoce su dimensión pacificadora. Lejos de ser únicamente un hombre de discordia, Cirilo demostró ser un hombre de paz y un obispo que en múltiples ocasiones procuró coser y no meramente dividir. Fruto de este talante fue que en el año 433, Cirilo llegó a una fórmula teológica de reconciliación y firmó un Pacto de unión con los antiochenos tras solo dos años de duras disputas. Sin embargo, aquel Pacto de unión del año 433 constituyó a la postre un intento inútil de recomponer las profundas laceraciones presentes en el tejido de la Iglesia, dado que las divisiones eran ya demasiado hondas y los tiempos históricos no estaban aún maduros para una reconciliación definitiva. Con posterioridad, el cuarto Concilio Ecuménico se celebró en el año 451 en Calcedonia, donde el papa León I aportó las coordenadas teológicas decisivas en el complejo debate entre monofisismo y difisismo. El Concilio de Calcedonia reconoció de manera definitiva a San Cirilo el gran mérito de su profunda teología y de su fructífera labor pastoral, sellando su autoridad doctrinal para las futuras generaciones.

Preguntas frecuentes

¿Cuándo se festeggia San Cirilo de Alejandría?

La festividad de San Cirilo de Alejandría se celebra el 27 de junio, día de su fallecimiento en el año 444.

San Cirilo, obispo y doctor de la Iglesia, que, elegido a la sede de Alejandría de Egipto, movido por singular solicitud por la integridad de la fe católica, sostuvo en el Concilio de Éfeso los dogmas de la unidad y unicidad de la persona en Cristo y de la divina maternidad de la Virgen María. — Martirologio Romano