24 de noviembre
San Crisógono de Aquileia
Obispo y mártir
Actualizado el 18 de septiembre de 2026
La vida y los sufrimientos por la fe
Las noticias sobre San Crisogono son en ocasiones contradictorias, reflejando la complejidad de los tiempos en que vivió entre el final del tercer siglo y el inicio del cuarto siglo. Según algunas tradiciones, el santo era originario de Aquileia y amigo de los hermanos Santi Canzio, Canziano y Canzianilla, mientras que otras fuentes indican que ejerció en Roma el oficio de vicario durante dos años, o incluso que desempeñó el ministerio episcopal, existiendo registros de dos obispos de ese nombre que dirigieron la comunidad cristiana aquileiense. El santo, que fue soldado y pretestado sacerdote, era un hombre de salda fe cristiana que sufrió a largo plazo cadenas y prisiones debido a su costantísima devoción a Cristo.
En aquel tiempo, Anastasia, hija del ilustre Pretestato, estaba casada con Publio, un hombre que avversaba ferocemente la nueva religión cristiana y la había segregado en su propia casa sometiéndola a continuos maltratos. Anastasia, de escondido, lograba llevar ayuda a los cristianos encarcelados y, mediante una buena vieja, inició una correspondencia epistolar con Crisogono, de quien recibió palabras de conforto y encorajamiento. Tras la muerte de Publio, Anastasia pudo gozar por breve tiempo de una relativa serenidad en su vida cotidiana.
El martirio y la sepultura
Durante las persecuciones promovidas por el emperador Diocleziano, San Crisogono fue arrestado y confinado inicialmente en la casa de un cierto Rufino, a quien y a cuya familia logró convertir al cristianismo. Posteriormente, por orden directa de Diocleziano, el confesor fue conducido ante la presencia imperial en Aquileia. El emperador reconoció el valor de Crisogono y le ofreció la prefectura y el consolato a condición de que abiurase su fe, pero Crisogono rechazó sdegnosamente la propuesta del soberano.
Por orden de Diocleziano, el confesor fue conducido a las Aquae Gradatae, una localidad atravesada por la Via Gemina a unas doce millas de Aquileia, donde fue finalmente decapitado el veinticuatro de noviembre del año 303. Su cuerpo y su cabeza troncada fueron abandonados en la orilla del mar, cerca de una propiedad llamada Ad Saltus, donde habitaban el viejo presbítero Zoilo y tres cristianas piadosas de nombre Chione, Agape e Irene. Zoilo recogió los restos mortales y dio al mártir una digna sepultura en un loculo situado bajo su propia casa. El cuerpo de Crisogono y de otros santos fue sepultado en la vasta necropoli que se extendía a lo largo de la Via Gemina, la importante arteria que conectaba Aquileia con Tergeste, es decir, Trieste.
El culto y las reliquias
El culto a San Crisogono se difundió de inmediato y su tumba fue meta constante de peregrinaje, siendo visitada por multitudes de fieles desde el cuarto siglo. A poca distancia de los acontecimientos, San Proto fue sepultado en el mismo cementerio de los Canzianos y de Crisogono. En San Canzian d'Insonzo, en la capilla de San Proto, se conserva un sarcófago vacío del cuarto siglo sobre cuya frente está incisa la inscripción que reza Beatissimo Martyri Chrysogono, encontrándose en la misma estancia el sarcófago vacío de San Proto. Además, algunas reliquias de San Crisogono se encuentran hoy custodiadas en la catedral de Zara.
En Roma existía desde el quinto siglo un notable titulus Chrysogoni en el barrio de Trastevere, aunque resulta imposible saber con absoluta certeza si el Crisogono de esta iglesia romana deba identificarse con el mártir aquileiense o con un homónimo romano. La iglesia trasteverina conserva la reliquia de una mano y la calotta cranica del santo, las cuales pervenieron a Roma en el siglo quince, fueron asportadas una primera vez en 1846 y restituidas en 1850. Tras haber sido objeto de un robo en los años sesenta del siglo veinte y ritrovadas poco después sin su custodia en la iglesia de Santa Maria in Trastevere, las reliquias son actualmente visibles en el altar mayor del templo romano dedicado a su nombre.
Representaciones artísticas
La figura de San Crisogono ha inspirado a lo largo de los siglos diversas obras de arte de gran valor histórico y espiritual. Un antiguo fresco que representa a los santos Proto y Crisogono se conserva en la ya mencionada capilla de San Canzian d'Insonzo, mientras que ambos santos son inmortalizados en los magníficos mosaicos de la basílica de Sant'Apollinare Nuovo en Ravenna.
Un célebre cuadro que retrata a San Crisogono a caballo se encuentra en la iglesia de San Trovaso en Venezia. Esta obra pictórica fue realizada con anterioridad al año 1450 por el maestro Michele Giambono. En el lienzo, el santo es representado como un caballero que atraviesa perezosamente una selva umbrosa a lo largo de un sendero sinuoso e irreal, reflejando la atmósfera de devoción con la que los artistas de las épocas sucesivas honraron la memoria del ilustre mártir de Aquileia.
Su testimonio de fe
La trayectoria de San Crisógono se inscribe en un periodo marcado por la hostilidad hacia los cristianos. Tras ser arrestado por mandato del emperador Diocleciano, el santo fue conducido desde Roma hasta Aquileia para ser juzgado. Este traslado no fue solo un viaje geográfico, sino el inicio de su prueba definitiva. Ante la posibilidad de obtener honores y altos cargos públicos, San Crisógono mostró una rectitud inquebrantable, pues comprendió que ninguna dignidad humana podía equipararse a la lealtad debida a Dios. Su negativa a realizar el acto de abiura fue un acto de libertad interior que lo confirmó en su vocación de mártir.
El desenlace de su vida terrenal tuvo lugar el veinticuatro de noviembre del año trescientos tres. En el sitio de Aquae Gradatae, San Crisógono fue decapitado, entregando su espíritu con la serenidad de quien ha combatido el buen combate. Tras el martirio, su cuerpo fue acogido por Zoilo, quien con reverencia lo sepultó en un loculo preparado bajo su propia casa. Este gesto de piedad permitió que los restos del santo permanecieran resguardados, preservando para la posteridad el recuerdo de su valentía. Su historia, vinculada a ciudades como Roma, Aquileia y Zara, continúa siendo un recordatorio de que la verdadera grandeza se encuentra en la fidelidad a los principios divinos, incluso cuando el entorno exige el silencio o la renuncia a la propia identidad cristiana.
Su memoria litúrgica
La Iglesia honra la memoria de San Crisógono de Aquileia con un profundo espíritu de gratitud, reconociendo en su figura la fortaleza de los primeros testigos del Evangelio. Su conmemoración se encuentra inscrita en el Martirologio Romano, fijando su festividad el veinticuatro de noviembre de cada año. Esta fecha permite a los fieles unirse en oración y meditación, recordando el sacrificio de quien no dudó en dar su vida por la fe.
La devoción a San Crisógono, que se ha extendido por diversos lugares como Zara, es una invitación constante a revisar nuestra propia coherencia de vida. Al recordar el sepulcro donde fue depositado por Zoilo, la liturgia nos remite al valor del cuidado y la veneración de los mártires, quienes con su entrega abrieron camino para las generaciones futuras. En cada celebración, la figura del santo nos exhorta a mantenernos firmes en la verdad, con la confianza puesta en la promesa de la vida eterna que él mismo alcanzó a través de su martirio.
Preguntas frecuentes
Cuando se celebra la festividad de San Crisogono?
La festividad litúrgica de San Crisogono de Aquileia se celebra el veinticuatro de noviembre, fecha en la que el Martirologio Romano conmemora su nacimiento al cielo tras su martirio.
Donde se venera actualmente la memoria y las reliquias de San Crisogono?
El santo se venera especialmente en Aquileia, en la iglesia trasteverina de San Crisogono en Roma donde se conservan parte de sus reliquias, y en la catedral de Zara.
En Aquileia en Friuli, conmemoración de san Crisógono, mártir, que se venera en Roma en la iglesia titular que lleva su nombre en el aniversario de su dedicación. — Martirologio Romano