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11 de diciembre

San Daniel el Estilita

Sacerdote

Actualizado el 18 de septiembre de 2026

Los orígenes y la vocación monástica

Los stiliti constituyeron un testimonio extremo de la fe con una vida de pen penitencia visible a todos y una forma original de ascetismo documentada por fuentes históricas. Estos anacoretas nacieron en el quinto siglo en Oriente y posteriormente se difundieron también en Rusia. Vivían junto a villajes o monasterios sobre columnas altas de diez a veinte metros. Desde la cumbre, los stiliti predicaban, guarían enfermos y celebraban la Eucaristia. Su actividad transformó un símbolo pagano de ídolos en un lugar de elevación cristiana. La plataforma sobre la columna garantizaba la supervivencia mediante una tettoia y un balcón para el contacto con los fieles. Los seguidores providenciaban el sustento del stilita izando el alimento con una carrucola o una escalera, y la cumbre resultaba accesible a quienes necesitaban consuelo espiritual o buscaban soluciones a controversias.

El primer y más célebre stilita fue san Simeone, llamado el viejo, que vivió entre el 390 y el 459. San Simeone vivió en Siria a Qal’At Sem’An, cerca de Antiochia, y fue famoso por los milagros y por haber convertido a algunos árabes. En este contexto espiritual creció Daniel, cuyo nacimiento ocurrió en Maratha, cerca de Samosata, en el año 409. Las fechas de referencia geográfica y temporal asociadas a Daniele son Maratha, Samosata, 409, con un arco vital que se extiende hasta Siria en el 490 aproximadamente. Los padres de Daniele fueron personas piadosas que lo consagraron enseguida al Señor. Creció bueno y a los doce años pidió ser acogido en un monasterio cercano. Daniel respondió al abad que su gran fe le permitiría soportar la dura vida del cenobio a pesar de su joven edad. Pocos años más tarde obtuvo la confianza del abad hasta el punto de acompañarlo en un viaje a Antiochia. Daniele y el abad fueron huéspedes del monasterio de Telanissos, donde conocieron a san Simeone que vivía como asceta en la cima de una columna, incomprendido por los compañeros y acusado de vanagloria. San Simeone acogió y bendijo a los visitantes a pesar del gran calor, y aquel encuentro hizo brecha en el corazón del joven Daniele, a quien Simeone predijo muchos sufrimientos.

El camino hacia el ascetismo en la columna

Tras la muerte del abad, Daniele fue elegido como su sucesor. Daniele rechazó el cargo y volvió a hacer visita a Simeone con la intención de ir sucesivamente a Tierra Santa. A causa de las guerras, Daniele ripiegó sobre Constantinopla. En Constantinopla se retiró a Filempora en un templo abandonado, bajo la protección del patriarca san Anatolio. En el año 459 murió san Simeone. El manto de san Simeone, destinado inicialmente al emperador Sergio I, fue entregado a Daniele. Daniele, con cincuenta años, decidió seguir el ejemplo de su maestro san Simeone. Algunos compañeros ayudaron a Daniele a establecerse sobre una columna para iniciar su vida de meditación y oración.

El emperador León ordenó inicialmente a Daniele que dejase el lugar. La curación de un muchacho poseído por el demonio convenció al mensajero imperial a volver ante el emperador a contar el hecho. El emperador pidió a Daniele que rezase para que la emperatriz Verena concibiese un hijo. Obtenida la gracia, el emperador fue en persona a agradecer a Daniele, subiendo a la columna y tocándole los pies. El emperador hizo construir otra columna conectada a la anterior a través de un puente, mientras el lugar se convertía en meta de peregrinajes. Durante una tempestad la estructura corrió el riesgo de desplomarse, pero Daniele no la abandonó. A peligro superado, Daniele hizo perdonar al constructor que había sido condenado por el emperador por impericia.

La vida sobre la columna y el ministerio pastoral

El santo stilita estaba continuamente expuesto a las intemperies. San Daniel Stilita vivió en lo alto de una columna imperterrito ante el ímpetu del frío, del calor y de los vientos. Durante un invierno particularmente rígido, Daniele fue salvado in extremis de la asfixia por el frío. El emperador hizo construir una habitación para ofrecer a Daniele mayor refugio. Daniele tuvo fricciones con el patriarca de Constantinopla Gennadio. Gennadio se recó a hacer visita a Daniele solo por orden imperial. A pesar de la jornada calurosa, una gran muchedumbre asistió al encuentro. El preslado Gennadio celebró las oraciones de ordenación, subió a la columna y se intercambió la comunión con Daniele.

Daniele se hizo famoso en todo el imperio. Se narra que Daniele predijo un incendio en la capital acaecido en el año 465. Delante de la columna de Daniele se firmaron pactos de alianza entre príncipes. Las visitas más gratas para Daniele eran las de los enfermos que escuchaban sus palabras y recibían los sacramentos. Daniele bajó de la columna solo cuando, muerto el emperador, los heréticos monofisitas usurpaban el trono. Daniele fue llevado a hombros por la muchedumbre y obtuvo el reconocimiento del nuevo emperador Zenón. El emperador Zenón, con gratitud, fue a honrar a Daniele sobre la columna. Zenón promulgó el decreto Henoticon, dirigido a obispos, clérigos y monjes de la iglesia oriental, sobre la aprobación del Símbolo Niceno.

El tránsito y la memoria litúrgica

Daniele murió ultracentenario en el año 490 o 493. Antes de morir, Daniele encontró al patriarca Eufemio y celebró la Misa. Daniele fue sepultado en un oratorio a los pies de la columna sobre la cual había vivido durante treinta y tres años y tres meses. Su testimonio dejó una huella profunda en la cristiandad oriental y occidental, recordando la primacía de los bienes eternos sobre las comodidades terrenas.

Preguntas frecuentes

Cuándo se festejva San Daniel el Estilita?

San Daniel el Estilita se celebra el once de diciembre de cada año.

En Constantinopla, san Daniel, dicho Estilita, sacerdote, que, después de haber conducido vida monástica y superado muchas dificultades, siguiendo el ejemplo de vida de san Simeón, se alojó en lo alto de una columna por treinta y tres años y tres meses hasta la muerte, impertérrito delante del ímpetu del frío, del calor o de los vientos. — Martirologio Romano