San Diego de Alcalá

Religioso de los Frailes Menores

Actualizado el 21 de julio de 2026

San Diego de Alcalá

Su vida

La existencia de San Diego de Alcalá comenzó en su tierra natal, Alcalá del Puerto, donde pasó sus años de juventud viviendo como eremita, buscando en el silencio una unión más estrecha con Dios. Este periodo de retiro fue el fundamento espiritual que guio sus pasos posteriores hacia la vida comunitaria. Más tarde, ingresó en la Orden de los Frailes Menores en el convento de Arizafe, donde realizó su noviciado como hermano laico, comprometiéndose a vivir bajo el carisma de la pobreza y la humildad.

Su celo misionero lo llevó a trasladarse a las Islas Canarias en el año mil cuatrocientos cuarenta y uno, tierra donde desplegó una labor incansable de evangelización. En el año mil cuatrocientos cuarenta y seis, asumió el cargo de guardián del convento de Fuerteventura, demostrando una capacidad de servicio que siempre estuvo orientada al bienestar de sus hermanos y de los fieles que acudían a su auxilio. Su paso por las Canarias fue una etapa de madurez espiritual y de fidelidad a los preceptos de su orden.

Hacia el año mil cuatrocientos cincuenta, su camino lo condujo a la ciudad de Roma. Allí, en el convento del Aracoeli, San Diego de Alcalá destacó por su heroica dedicación al cuidado de los enfermos durante una epidemia de peste. Sin temor a las consecuencias, se entregó al alivio de quienes sufrían, manifestando un amor concreto y desinteresado. Tras una vida de constante peregrinación y servicio, falleció en Alcalá de Henares en el año mil cuatrocientos sesenta y tres, dejando tras de sí una estela de santidad que perdura en la memoria de la Iglesia.

El culto

La figura de San Diego de Alcalá ha sido objeto de una profunda veneración desde su tránsito a la casa del Padre. Su vida, caracterizada por la sencillez y el desprendimiento, fue reconocida oficialmente por la Iglesia cuando el Papa Sisto Quinto procedió a su canonización en el año mil quinientos ochenta y ocho.

Este reconocimiento permitió que su ejemplo se extendiera más allá de los lugares donde vivió, consolidando su memoria como un intercesor cercano para todos aquellos que buscan vivir la caridad. La Iglesia celebra su memoria litúrgica el doce de noviembre, invitando a los fieles a contemplar en su vida el rostro de la misericordia y la humildad franciscana. Su recuerdo nos recuerda la importancia de servir a los hermanos, especialmente a los más vulnerables, con un espíritu de paz y entrega generosa.

Preguntas frecuentes

Cuando se celebra la fiesta de San Diego de Alcalá?

Su memoria litúrgica se celebra el doce de noviembre.

En Alcalá de Henares en España, san Diego, religioso de la Orden de los Menores, que tanto en las islas Canarias como en Roma en el monasterio de Santa María en Ara Coeli resplandeció por humildad y caridad en el cuidado de los enfermos. — Martirologio Romano