17 de septiembre
San Francisco de Asís, Impresión de las Estigmas
Actualizado el 18 de septiembre de 2026
El retiro en el monte de la Verna
En el decimotercer siglo, y exactamente en el año 1224, San Francisco de Asís quiso transcurrir cuarenta días de ayuno en el silencio y en la solitudine en honor de la arcángel San Miguel. El ayuno fue cumplido dos años antes de la muerte del santo, ocurrida en Asís en 1226. Era costumbre de san Francisco ritirarse en lugares solitarios y romitori para la meditación y la unión íntima con Dios en la oración, imitando a Jesús. El santo sabía que cada apostolado era estéril si no sostenido por la crecimiento espiritual de la vida interior. Muchos lugares de la Umbría, de la Toscana y del Lacio vanaglorian de haber hospedado al Poverello de Asís en sus retiros. La Verna era uno de los lugares de retiro y era el predilecto por el Santo. Al tiempo de Francisco la Verna era un monte salvaje definido un crudo sasso por Dante Alighieri. El monte s'innalza hacia el cielo en la valle del Casentino. La cumbre del monte está cortada por buena parte de una roca a strappobando que la hace asombrar a una fortaleza inaccesible. Una leyenda atribuye la profunda fenditura con bloques suspensos sobre el monte al terremoto sucesivo a la muerte de Jesús sobre el Golgota. El monte era propiedad del conde Orlando de Chiusi de Casentino. El conde Orlando nutría una gran veneración por Francisco y quiso donarle el monte. Los frates del Poverello construyeron una pequeña cabaña sobre el lugar.
La visión del serafino y el prodigio
Francisco estaba intento a meditar sobre la Pasión de Jesús por divina inspiración cuando aconteció el evento prodigioso. Francisco rezó a Cristo pidiendo sentir en el alma y en el cuerpo el dolor de su acerbísima pasión. Francisco pidió además sentir en el corazón el excesivo amor con el cual el Hijo de Dios sostuvo la pasión por los pecadores. La oración de Francisco fue esaudita con la recepción de los signos visibles de la Pasión de Cristo. Pastores y habitantes de los contornos refirieron a los frates de haber visto el monte de la Verna incendiado de vivo fulgor por cerca de una hora. La población temió un incendio o que el sol se hubiese levantado antes del solito a causa del fulgor. San Bonaventura escribió que la visión aconteció un mañana, al aproximarse de la fiesta de la Exaltación de la santa Cruz. Mientras rezaba sobre el flanco del monte, Francisco vio la figura de un serafino con seis alas luminosas y infocadas descender de los cielos. El serafino descendió con rapidísimo vuelo librándose en el aire cerca del hombre de Dios. Entre las alas del serafino apareció la efigie de un hombre crucificado con manos y pies estendidos y confitos sobre la cruz. Dos alas del serafino se alzaban sobre la cabeza, dos volaban y dos velaban todo el cuerpo. A la vista de la visión Francisco probó fuerte estupor mixto a alegría y tristeza. Francisco probaba leticia por la mirada gentil de Cristo bajo figura de serafino. El ver a Cristo confito en cruz traspasaba el alma de Francisco con la espada dolorosa de la compasión. Francisco fijaba la visión conscio que la infermedad de la pasión no podía coexistir con la naturaleza espiritual e inmortal del serafino. Francisco comprendió por divina revelación que la visión servía a hacerle conocer su futura transformación en el retrato de Cristo crucificado. La transformación no debía acontecer mediante el martirio de la carne, sino mediante el incendio del espíritu. Jesús mismo, en la aparición, aclaró a Francisco el sentido del prodigio. Cristo donó a san Francisco las Stimmate como señales de su pasión a fin de que él fuese su gonfaloniere. En el día de su muerte Cristo descendió al limbo trayendo todas las almas en virtud de sus Stimmate. Cristo concedió a san Francisco de recargarse cada año en el purgatorio en el día de su muerte. San Francisco puede traer del purgatorio todas las almas de sus tres Ordenes, o sea Menores, Hermanas y Continentes, además de aquellas de otras personas muy devotas. Las almas traídas del purgatorio por san Francisco son conducidas a la gloria del paraíso. El privilegio concedido a san Francisco sirve a renderlo conforme a Cristo en la muerte así como lo es en la vida. El texto de referencia para este episodio está tratado de Delle Sacre Sante Istimate de Santo Francisco y de sus consideraciones, tercera consideración.
Las descripciones de los testigos y primeros biógrafos
San Bonaventura continuaba narrando que la visión de la estimmatización dejó en el corazón del Santo un ardor admirable y signos maravillosos impresos en la carne. Inmediatamente en las manos y en los pies de san Francisco comenzaron a aparecer signos de clavos similares a aquellos observados en la imagen del hombre crucificado. Las manos y los pies del Santo estaban confitos a los clavos proprio al centro. Las cabezas de los clavos surgían en la parte interna de las manos y en la parte superior de los pies. Las puntas de los clavos surgían de la parte opuesta. Las cabezas de los clavos en las manos y en los pies eran redondas y negras. Las puntas de los clavos eran allungadas, plegadas a la espalda y como abatidas, saliendo de la carne misma y surgiendo sobre el resto de ella. El flanco derecho de san Francisco era como traspasado de una lanza y cubierto de una cicatriz roja. La cicatriz del costado emanaba a menudo sagrado sangre que impregnaba la túnica y las bragas. La descripción de la Legenda Major se encuentra en el capítulo primero, párrafo trece, número tres. El primer biógrafo del Santo fue el abruzzese Tommaso de Celano. Tommaso de Celano escribió la Vita Prima de San Francisco de Asís. El biógrafo sostenía que al centro de las manos y de los pies del Poverello de Asís no hubiesen huecos, sino los clavos mismos formados de carne del color del hierro. El costado de san Francisco aparecía imporporado de sangre. Las stimmate de martirio no incutían temor sino conferían decoro y ornamentos similares a piedrecillas negras en un pavimento candido. La descripción de Tommaso de Celano está reportada en el capítulo segundo, párrafo ciento trece. Maggiores detalles sobre el prodigio son provistos por los primeros biógrafos del Santo. San Bonaventura de Bagnoregio refiere del evento con dovicia de particulares en su Legenda Major. El evento extraordinario no se había jamás verificado antes. Schiere innumerables de santos, hombres y mujeres de Dios, han repetido la experiencia en su vida.
La canonización y las dudas pontificias
A pesar de las amplias descripciones y los numerosos testigos oculares, la bula de canonización de san Francisco no hace ningún censo a las stigmate. La bula de canonización se titula Mira circa nos y está datada diecinueve de julio de 1228, apenas dos años después de la muerte del Santo. Algunos contemporáneos movieron contestaciones y oposiciones reteniendo los signos impresos en las carnes del Patrono de Italia fruto de una fraude. El mismo Gregorio IX nutría de los dudas sobre el hecho prodigioso antes de proceder a la canonización. San Bonaventura trata de la Potencia milagrosa de las Stimmate en el segundo capítulo de la Legenda Major. San Francisco había profetizado la elección del papa Gregorio IX a la cátedra de Pedro. Papa Gregorio IX nutría dudas sobre la herida del costado antes de canonizar al alfiere de la cruz. Una noche el beato Francisco apareció en sueño a Gregorio IX, como el pontífice contó entre las lágrimas. El Santo apareció con rostro bastante severo reprobando al papa por sus hesitaciones. Alzando el brazo derecho, san Francisco descubrió la herida y pidió una ampolla para recoger la sangre zampillante del costado. El Sumo Pontífice porse la ampolla requerida y la vio rellenarse hasta el borde de sangre viva. Después de esta visión Gregorio IX se inflamó de grandísima devoción y ferventísimo celo por el milagro. Gregorio IX no toleraba que alguien osase misconocer la realidad de los signos fulgentísimos sin reprobarlo duramente. El episodio de la aparición fue revivido por Giotto en los frescos de la Basílica superior del Santo en Asís.
Defensa eclesiástica y reflexión teológica
La Iglesia defendió la realidad de las stigmate de Francisco después de maduro juicio. La defensa aconteció mediante nueve bulas pontificias emitidas entre el 1237 y el 1291. Los papas que emitieron tales bulas fueron Gregorio IX, Alejandro IV y Nicolás III. La Iglesia no expresó una interpretación definitiva del fenómeno de las stigmate. La génesis de las stigmate es sobrenatural y deriva del Amor. San Francisco de Sales, doctor de la Iglesia, escribió el Tratado del amor de Dios en 1616. San Francisco de Sales puso en relación las stigmate con el amor de compasión hacia el Cristo crucificado. Según Francisco de Sales, el amor de compasión transformó el alma del Poverello en un segundo crucificado. San Juan de la Cruz afirmaba que las stigmate son la manifestación y la consecuencia de la herida de amor. San Juan de la Cruz agregaba que para hacer visibles las stigmate occurría una intervención sobrenatural. La Iglesia reconoció la extraordinariedad de un fenómeno verificado en 1224. El fenómeno de 1224 fue entendido como un signo privilegiado concedido por Cristo a su humilde servo de Asís. El reconocimiento de la Iglesia aconteció también desde un punto de vista litúrgico a través de la inserción de la ricorrencia en el calendario. Papa Benedicto XI Boccasini de Treviso concedió a la Orden Franciscana y al entero Orbe católico de celebrar anualmente el recuerdo del evento. La ricorrencia fue fijada anualmente para el diecinueve de septiembre. Numerosos artistas se han inspirado al episodio immortalándolo en telas y frescos. Giotto ha pintado frescos sobre el episodio en la Basílica superior del Poverello en Asís.
Vida y entrega
La trayectoria vital de San Francisco de Asís se caracteriza por una búsqueda constante de la pobreza evangélica y una devoción sin límites hacia el Creador. Desde su Asís natal, el fundador emprendió una labor de reforma espiritual que transformó el corazón de muchas personas. Su existencia estuvo marcada por el retiro, la oración intensa y un amor fraterno que abrazaba toda la creación, preparándolo para el encuentro definitivo con el misterio de la cruz.
El momento culminante de su itinerario espiritual ocurrió en el monte de la Verna durante el año mil doscientos veinticuatro. En aquel lugar de silencio y oración, San Francisco experimentó la gracia inefable de ser marcado con las estigmas de nuestro Señor Jesucristo. Este signo visible en su cuerpo no fue solo un hecho prodigioso, sino el sello definitivo de su configuración con Cristo pobre y crucificado. El santo vivió los años restantes de su vida bajo el peso de este don sagrado, manteniendo siempre la humildad que caracterizó su ministerio hasta su tránsito al encuentro con el Padre en el año mil doscientos veintiséis.
El culto y la memoria
El reconocimiento de la santidad de San Francisco fue inmediato tras su muerte, siendo canonizado por el Papa Gregorio Noveno el diecinueve de julio de mil doscientos veintiocho. La Iglesia ha mantenido viva la memoria de su vida y de su unión mística con el Salvador, celebrando con especial veneración el misterio de las sagradas llagas que el santo recibió en el monte de la Verna.
Para honrar este acontecimiento, el Papa Benedicto Undécimo instituyó la memoria litúrgica de la impresión de las estigmas, la cual se celebra actualmente cada diecisiete de septiembre. Esta fecha invita a los fieles a reflexionar sobre la pasión del Señor y a contemplar el ejemplo de San Francisco, quien es invocado también como patrono de Italia. La conmemoración anual no solo mantiene presente el recuerdo histórico del santo, sino que renueva en el pueblo cristiano el deseo de seguir sus pasos en la humildad, la caridad y la fidelidad al Evangelio.
Preguntas frecuentes
Cuando se celebra la Impresión de las sagradas Stimmate de San Francisco?
La ricorrencia se celebra anualmente el 17 de septiembre, según lo establecido litúrgicamente para recordar el prodigio acontecido en el monte de la Verna.
De qué es patrono San Francisco de Asís?
San Francisco de Asís es el patrono de Italia.