14 de enero
San Fulgencio de Astigi
Obispo
Actualizado el 18 de septiembre de 2026
Orígenes familiares y formación monástica
San Fulgencio pertenece a una notable familia de santos hermanos españoles que marcaron profundamente el panorama eclesiástico de la península ibérica. Sus padres se llamaban Severiano y Tortora, aunque subsiste el interrogante de si Tortora desempeñaba las funciones de balia y no de madre biológica, dado que el nombre exacto de la madre no consta con absoluta certeza histórica. Al producirse la invasión bizantina de Cartagena hacia el año 554, el padre Severiano tomó la decisión de huir hacia Sevilla, trasladando consigo a su esposa y a los hijos mayores Leandro, Fulgencio y Fiorentina. En aquel exilio sivigliano nació el hermano menor, Isidoro, entre los años 560 y 570. Al producirse la muerte de los padres, el hermano mayor Leandro asumió el liderazgo del hogar y dirigió la formación humana y literaria tanto de Fulgencio como de Isidoro. Por su parte, el pequeño Isidoro fue criado por su hermana Fiorentina, quien abrazó la vida consagrada haciéndose monaca benedictina en su juventud en el monasterio de Écija, ciudad de la cual su hermano Fulgencio llegaría a ser obispo. San Leandro, que llegó a ser monaco benedictino y posteriormente obispo de Sevilla hasta su muerte acaecida en el año 600, dedicó a su hermana Fiorentina una conocida Regola, consistente en un adaptador de la Regola benedictina destinada a las religiosas que se propagó con fuerza por los monasterios femeninos durante el periodo de la Alta Edad Media. Aunque no se conservan noticias certeras y detalladas sobre la juventud específica de San Fulgencio, consta que tanto él como su hermano menor Isidoro frecuentaron escuelas monásticas contemporáneas de gran prestigio. Antes de asumir sus responsabilidades episcopales, San Fulgencio transitó por la vida monástica benedictina y probablemente ejerció el cargo de abad, cimentando así la profunda espiritualidad que caracterizó su posterior ministerio pastoral en tierras andaluzas.
El episcopado y la labor conciliar
En el año 610, San Fulgencio contaba con aproximadamente cincuenta años de edad y ya se encontraba desempeñando el cargo de obispo de Astigi, ciudad situada en la región de Andalucía. En ese mismo año 610, el prelado ratificó con su propia firma el decreto emitido por el rey Gundemaro, cuyo mandato monárquico abarcó los años comprendidos entre 610 y 614. Dicho decreto real estableció la creación de la provincia de Toledo, escindiendo su territorio de Cartagena, la cual permanecía bajo el dominio político del Imperio bizantino. Del pontificado episcopal de San Fulgencio, que se prolongó por más de dos décadas, la historia conserva menos pormenores documentales si se compara con la copiosa actividad de sus hermanos San Leandro y San Isidoro, quien falleció en el año 636 siendo obispo de Sevilla y preclaro Dottore de la Iglesia. La última referencia cronológica indiscutible en la vida de San Fulgencio data del año 619, momento en el cual tomó parte activa en las sesiones del segundo Concilio provincial de Sevilla. Dicha asamblea eclesiástica estuvo presidida por su hermano San Isidoro y constituyó un hito relevante, ya que en ella se debatieron por primera vez en el ámbito de un concilio hispano problemáticas vinculadas con las circoscripciones eclesiásticas y con la disciplina sacramental, apoyándose en los principios del Derecho Romano. San Fulgencio dejó por escrito su inquietud intelectual al solicitar a su hermano Isidoro la redacción de la célebre obra titulada De origine officiorum sive de ecclesiasticis. El prelado andaluz entregó su alma al Creador en torno al año 632. En el año posterior, durante el cuarto Concilio de Toledo celebrado bajo la presidencia de San Isidoro cuando este se encontraba en los postreros años de su existencia, hizo acto de presencia Marziano, quien ya ocupaba el cargo de sucesor de San Fulgencio al frente de la sede episcopal de Astigi.
Veneración y culto de las reliquias
Durante el transcurso de la Edad Media, la figura de San Fulgencio fue objeto de diversas atribuciones literarias y descripciones relativas a sus virtudes y actividades, aunque en aquel periodo histórico se produjo con frecuencia la confusión entre San Fulgencio y San Fulgencio de Ruspe, obispo originario del norte de África. A partir del año 1624, San Fulgencio comenzó a ser venerado localmente con el título y la consideración de Dottore de la Iglesia. Las sagradas reliquias de San Fulgencio fueron custodiadas conjuntamente con las de su hermana Santa Fiorentina, badessa benedictina fallecida alrededor del año 610. Hacia el siglo VIII, como consecuencia de las invasiones y la presencia de los árabes en la región de Astigi, los cristianos locales tomaron la precaución de ocultar los restos mortales de los santos para preservarlos de la profanación. Tras siglos de anonimato, dichas reliquias fueron descubiertas de manera milagrosa alrededor del año 1330 en los montes de Guadalupe, situados en la provincia de Badajoz. Los fieles cristianos procedieron entonces a instalar solemnemente los restos en el interior de la iglesia de Berzocana, emplazada en la diócesis de Plasencia, lugar donde se conservaron con extraordinaria devoción y veneración popular hasta el año 1592. En aquella fecha, el ayuntamiento de la ciudad de Cartagena formuló una solicitud formal al rey Felipe II para reclamar una parte de las reliquias de los dos hermanos santos. Cumpliendo las órdenes del soberano, el prior del monasterio de Guadalupe seleccionó cuatro huesos de gran tamaño y procedió a entregarlos oficialmente para su depósito en la catedral de Cartagena. Asimismo, otras porciones de las reliquias del santo fueron destinadas al monasterio de l'Escorial y a las catedrales de Murcia y de Ávila. El Martirologio recuerda a San Fulgencio en la localidad andaluza de Écija como digno obispo y hermano carnal de los santos Leandro, Isidoro y Fiorentina, recordando además el vínculo con el tratado sobre los oficios eclesiásticos que San Isidoro dedicó precisamente a su hermana.
Su labor y ministerio
La trayectoria de San Fulgencio de Astigi refleja la estabilidad de un hombre de fe frente a las convulsiones históricas de su época. Tras abandonar su lugar de nacimiento, Cartagena, a causa de la invasión bizantina, encontró en Sevilla un refugio donde profundizar su vocación. Su formación como monje benedictino fue, sin duda, la piedra angular de su carácter. En el silencio y la disciplina del monasterio, donde sirvió como abad, cultivó la prudencia y la sabiduría que más tarde habrían de caracterizar su ministerio episcopal en Astigi.
Como obispo, su labor no se limitó al ámbito local de su diócesis, sino que se proyectó en la vida pública de la Iglesia visigoda. Su firma en el decreto del rey Gundemaro, en el año seiscientos diez, da testimonio de su autoridad y de su compromiso con el orden eclesiástico y civil. Asimismo, su presencia en el segundo Concilio provincial de Sevilla, celebrado en el año seiscientos diecinueve, subraya su papel activo en la defensa de la doctrina y la organización de la Iglesia. Estos actos reflejan a un prelado consciente de su misión, que supo navegar los desafíos de su tiempo con una entrega constante hasta su fallecimiento en el año seiscientos treinta y dos.
Memoria y culto
La veneración a San Fulgencio de Astigi ha perdurado como un vínculo espiritual entre los fieles y su legado histórico. Aunque su vida concluyó en la ciudad de Écija, la providencia permitió que su memoria fuera rescatada del olvido siglos después, cuando sus reliquias fueron descubiertas en los montes de Guadalupe en el año mil trescientos treinta. Este acontecimiento renovó el fervor de los creyentes, consolidando su figura como un modelo de santidad y servicio episcopal.
Actualmente, San Fulgencio es honrado con especial devoción en las diócesis de Cartagena y de Plasencia, donde es reconocido como su santo patrono. Su memoria litúrgica se celebra cada catorce de enero, conforme a lo establecido en el Martyrologium Romanum. Esta fecha nos invita a recordar su coherencia de vida y su fidelidad a la Iglesia, animando a los fieles a buscar, al igual que él, la rectitud en el cumplimiento de sus deberes cotidianos y la paz en medio de las dificultades del mundo.
Preguntas frecuentes
Quando se festeggia San Fulgencio de Astigi?
La festividad litúrgica de San Fulgencio se celebra el 14 de enero, de acuerdo con las indicaciones establecidas en el Martyrologium Romanum.
Di cosa è patrono San Fulgencio de Astigi?
San Fulgencio es reconocido y venerado como patrono de la diócesis de Cartagena y de la diócesis de Plasencia.
En Écija en Andalucía, en España, san Fulgencio, obispo, hermano de los santos Leandro, Isidoro y Florentina; a él Isidoro dedicó el tratado sobre los oficios eclesiásticos. — Martirologio Romano