28 de marzo
San Gontrán (Guntramno)
Rey de los Francos
Actualizado el 18 de septiembre de 2026
Orígenes y gobierno del reino
Nacido en el año 525, San Gontrán pertenecía a la estirpe de los francos como hijo de Clotario I y nieto de los ilustres Clodoveo y santa Clotilde. En el reparto del patrimonio paterno con sus hermanos, le correspondió el gobierno de Orléans, de Borgogna, el Berry y una parte de la Provenza. A pesar de sus inclinaciones naturales hacia la violencia y los placeres mundanos, el soberano manifestó una fe firme y un profundo arrepentimiento. Contrajo matrimonio en tres ocasiones con ancelle y no dejó descendencia directa. Durante su mandato, prefirió mantenerse al margen de las constantes disputas y guerras entre sus hermanos y sobrinos, actuando siempre como un pacificador y moderador. Hacia el período comprendido entre los años 567 y 570, San Gontrán eligió la localidad de Chalon-sur-Saône como la capital oficial de su reino, desde donde gobernó con especial atención al bienestar de su pueblo.
Acción pastoral y fundaciones monásticas
El monarca se ocupó intensamente de la evangelización de sus territorios, prestando especial atención a las difíciles regiones de las montañas del Giura. Ya en el año 565, San Gontrán fundó una iglesia en Moriana destinada a conservar las reliquias de san Giovanni Battista que habían sido traídas directamente desde Alejandría, instituyendo además en dicho lugar un seggio episcopale que perdura hasta la actualidad. Su apoyo a la vida monástica y eclesiástica fue extraordinario. En los soburbios de su capital fundó la abacial de los Santi Pietro y Paolo, que con el tiempo pasaría a llamarse San Marcello, además de levantar los monasterios de Chalon, Mâcon, San Marcello y San Clemente. El rey envió a religiosos procedentes de San Benigno de Digione para establecer nuevas comunidades en Pontarlier y en Salins, y destinó a otros monjes hacia la célebre abadía de Agauno, conocida como Saint-Maurice-en-Valais. Entre los años 570 y 575, San Gontrán acogió calurosamente a san Colombano en Annegray, a quien posteriormente, unas dos décadas más tarde, le donó las tierras de Luxeuil. A su iniciativa también se debe la fundación del monasterio de Baume-les-Dames, la construcción de la iglesia de San Pietro en Ginebra y la erección de numerosos centros religiosos.
Protección de la Iglesia y cuidado del pueblo
San Gontrán dotó con gran generosidad a las instituciones monásticas ya existentes en sus dominios, tales como San Sinforiano de Autun, San Benigno de Digione, Cestre, Nostra Signora de Sales en Bourges y la reconstruida abadía de San Maurizio di Agauno. Para asegurar la alabanza continua, realizó generosas donaciones a Agauno y a San Benigno destinadas a la celebración de la salmodia perpetua, queriendo además que un importante número de monasterios quedaran bajo la dependencia directa de Agauno. Como fiel protector de los obispos, demostró una profunda reverencia hacia ellos y convocó hasta seis concilios en un lapso de veinte años en las principales ciudades de su estado, concretamente en Lione, Chalon, Mâcon y Valence. Sometió a la decisión de un concilio las diferencias surgidas con ciertos prelados y con su propio hermano Sigeberto, mostrando siempre un absoluto respeto por los canones en las nominas episcopales y en el derecho de asilo. Asimismo, intervino con firmeza para reparar los daños y las violencias cometidas por Chilperico en perjuicio de las iglesias y de los más desamparados. Ante los flagelos naturales que azotaban a la población, el soberano cuidó de sus súbditos ofreciendo su propia vida en rigurosa penitenza y ayuno.
Tránsito, sepultura y culto del santo
San Gontrán falleció el 28 de marzo del año 592 y recibió sepultura en la iglesia de San Marcello, situada en Chalon-sur-Saône. Entre los habitantes de la ciudad perduró durante mucho tiempo la creencia popular de que el monarca había adoptado la vida monástica antes de morir. Gracias a su ejemplar piedad y a su constante generosidad, fue considerado santo de manera espontánea a partir del siglo séptimo, y su nombre llegó a figurar en algunos manuscritos antiguos del Martirologio Geronimiano. El cuerpo del rey permaneció inicialmente en Chalon. Sin embargo, en el siglo XVI, durante las guerras de religión, los hugonotes devastaron su tumba y dispersaron la mayor parte de las reliquias. A pesar de estos destrozos, el sagrado cráneo de San Gontrán pudo ser rescatado y hoy se conserva cuidadosamente en el interior de un reliquiario de plata. Por su parte, un brazo del santo se mantuvo custodiado en Moriana desde una época indeterminada hasta el año 1793. El culto litúrgico en honor a San Gontrán experimentó un notable desarrollo tras el año 1435, fecha en la que Giovanni Rolin procedió a la restauración de su sepulcro. Su memoria fue celebrada con devoción por la Iglesia de Chalon y por las diócesis de Moriana, Orléans, Besançon y Losanna, y en la actualidad su nombre figura formalmente en el Proprio de numerosas diócesis francesas, mientras que el Martirologio Romano conmemora su tránsito cada 28 de marzo.
Una vida al servicio de la fe
San Gontrán nació en el año 525 y ejerció su autoridad real sobre los territorios de Orleans y Borgoña. En una época marcada por constantes conflictos y divisiones, el rey se destacó por su voluntad de pacificación, intentando siempre mediar con justicia en las luchas que enfrentaban a su linaje. Su reinado no fue solo un ejercicio de poder temporal, sino una misión pastoral orientada a ordenar la vida religiosa dentro de sus dominios. Para lograr este objetivo, convocó seis concilios episcopales, espacios de diálogo y disciplina donde se establecieron normas claras para el clero y los fieles, buscando siempre la rectitud y la unidad de la Iglesia.
Su labor como constructor y protector de la fe fue notable. En Chalon-sur-Saône, fundó la abadía dedicada a los Santos Pedro y Pablo, un centro de oración y cultura que irradió luz en toda la región. Asimismo, su celo por la evangelización lo llevó a promover la difusión del mensaje cristiano en las tierras del Jura, donde ofreció su acogida y apoyo a San Colombano, quien se encontraba en plena labor misional. Además, su devoción personal se manifestó en la fundación de la iglesia de Moriana, erigida con el propósito de custodiar las reliquias de San Juan Bautista, un acto que demuestra su deseo de acercar lo sagrado al corazón de su pueblo. San Gontrán falleció en el año 592 en Chalon-sur-Saône, dejando un recuerdo de sobriedad y entrega que ha trascendido los siglos.
El culto y la memoria
La figura de San Gontrán ha sido objeto de una veneración constante que nació de forma espontánea en el siglo séptimo, poco tiempo después de su tránsito a la vida eterna. Los fieles, reconociendo en su vida una conducta ejemplar y una dedicación sincera al servicio de Dios y de la paz, comenzaron a invocar su intercesión con confianza. Esta devoción, nacida del afecto popular y del respeto a su memoria histórica, se ha mantenido a través de las generaciones.
Hoy, su legado es recordado con gratitud en el Martirologio Romano, donde se celebra su memoria cada 28 de marzo. Su vida sigue siendo un modelo para quienes buscan vivir el compromiso cristiano en cualquier estado de vida, recordándonos que la autoridad, cuando se ejerce con rectitud y temor de Dios, se convierte en un instrumento de bien común y de santificación. La Iglesia continúa celebrando su intercesión, reconociendo en él a un protector que supo armonizar las exigencias del gobierno con la humildad de un siervo del Señor.
Preguntas frecuentes
Cuando se festegгает San Gontrán?
La memoria litúrgica de San Gontrán se celebra el 28 de marzo, fecha que coincide con el aniversario de su muerte en el año 592.
De qué es patrono San Gontrán?
Los datos históricos y biográficos disponibles no mencionan ningún patronazgo específico atribuido formalmente a San Gontrán.
En Châlon-sur-Saône en Borgoña en Francia, deposición de san Gontrán, rey de los Francos, que distribuyó sus tesoros a las iglesias y a los pobres. — Martirologio Romano