28 de marzo
Santi Prisco, Malco y Alejandro
Mártires de Cesarea de Palestina
Actualizado el 18 de septiembre de 2026
Il cammino verso il martirio
Nel tempo della persecuzione di Valeriano, che infierì tra gli anni 257 e 258, tre abitanti di un podere alla periferia di Cesarea in Palestina vissero un momento di profonda riflessione spirituale. Dapprima Prisco, Malco e Alessandro si rimproverarono a vicenda di essere ignari e negligenti. Si rammaricavano di ritirarsi in disparte mentre l'occasione distribuiva i premi del combattimento agli infiammati di amore divino. Presa una comune deliberazione, i tre partirono per Cesarea, spinti dal desiderio di testimoniare la fede. La data della loro morte è indicata nel 257-258 o 260.
La testimonianza davanti al giudice
Giunti nella città di Cesarea in Palestina, dove si offrivano allo sguardo numerose corone di celeste martirio, i tre si presentarono dal giudice per subire il martirio. Mossi da divino ardore, si presentarono spontaneamente davanti all'autorità e biasimarono il giudice perché infieriva soltanto contro il sangue dei pii. Di Prisco, Malco e Alessandro non si conosce altro se non il fatto che andarono essi stessi a confessare la fede per morire martiri. Riconosciuti fermamente come cristiani, il giudice diede immediatamente i tre in pasto alle fiere, ed essi ebbero l'onore del santo martirio divenendo preda delle bestie.
La tradizione nei martirologi
Non si trovano tracce del culto dei tre nei calendari antichi. Floro fu il primo a introdurre il gruppo di martiri di Cesarea nel suo Martirologio, dedicando loro un lungo elogio tratto dalla traduzione di Eusebio fatta da Rufino. Floro scelse la data del 28 marzo trovando la menzione di un Alessandro a Cesarea nel Martirologio Geronimiano. Secondo H. Delehaye, l'Alessandro del 28 marzo sarebbe uno dei martiri commemorati al 24 marzo nel gruppo di otto guidato da Timolao, di cui Eusebio parla nel suo libro sui martiri della Palestina. Lo stesso Alessandro ritorna da solo nel Martirologio Geronimiano il 25 e il 27 dello stesso mese. L'autore nota che non si vede la ragione per cui l'Alessandro compagno di Prisco e Malco sarebbe entrato nel Geronimiano senza di loro. Dopo Floro, la notizia passò nel Martirologio di Adone. Usuardo riprese la notizia abbreviandola nella parte centrale. Cesare Baronio tornò al testo lungo inserendolo con qualche modifica nel Martirologio Romano al 28 marzo, giorno in cui la Chiesa commemora i santi martiri Prisco, Malco e Alessandro.
Su testimonio de fe
La historia de los santos Prisco, Malco y Alejandro se desarrolla en un contexto de gran austeridad y entrega. Estos tres hombres vivían pacíficamente en un podere situado en las proximidades de Cesarea de Palestina, un lugar donde el trabajo cotidiano y la oración marcaban el ritmo de sus días durante el siglo tercero. Su existencia, aunque alejada de los grandes focos de poder, estaba profundamente arraigada en el Evangelio, cultivando una fe que pronto habría de ser probada en el crisol de la persecución.
En un momento de especial rigor contra los cristianos, Prisco, Malco y Alejandro tomaron una determinación que marcaría su legado para siempre. Lejos de ocultarse o esperar a ser capturados por las autoridades, decidieron presentarse por cuenta propia ante el juez romano que presidía Cesarea. Este gesto no fue un acto de imprudencia, sino una confesión valiente y serena de su identidad como seguidores de Cristo. Al proclamar su fe ante la autoridad, renunciaron conscientemente a su seguridad personal y a la comodidad de su vida en el campo.
La respuesta del tribunal fue la condena a muerte. El martirio de los tres santos se cumplió mediante la exposición a las fieras, un destino cruel que aceptaron con la fortaleza propia de quienes han puesto toda su confianza en la vida eterna. Su entrega en el año doscientos cincuenta y ocho en Cesarea de Palestina se convirtió en un ejemplo de coherencia radical, donde la palabra profesada se hizo realidad en el sacrificio final del cuerpo, sellando así su unión definitiva con el Señor y dejando una huella imborrable en la memoria de la comunidad cristiana.
El culto y la memoria
La memoria de los santos Prisco, Malco y Alejandro ha sido preservada con esmero a lo largo de los siglos, siendo incluidos en el Martirologio Romano como ejemplo de virtud y entrega total. La Iglesia celebra su tránsito hacia la gloria del cielo cada veintiocho de marzo, invitando a los fieles a meditar sobre la entereza de estos tres mártires de Cesarea de Palestina.
A través de esta conmemoración litúrgica, se nos recuerda que el testimonio cristiano no siempre requiere grandes obras externas, sino la capacidad de mantenerse firme en la verdad en el momento oportuno. Al honrar a estos santos, no solo veneramos su valentía ante las fieras, sino que también reconocemos la gracia de Dios que actúa en la fragilidad humana, permitiendo que hombres comunes, dedicados a las labores de la tierra, alcancen la dignidad del martirio. Su recuerdo continúa siendo una luz que alienta a quienes, en la actualidad, buscan vivir su fe con autenticidad y rectitud, recordándonos que el amor a Dios es el tesoro más grande que un hombre puede proteger con su propia vida.
Preguntas frecuentes
Quando si festeggiano i Santi Prisco, Malco e Alessandro?
La ricorrenza liturgica dei santi martiri Prisco, Malco e Alessandro si celebra il 28 marzo.
Conmemoración de los santos mártires Prisco, Malco y Alejandro: en tiempos de la persecución del emperador Valeriano, ellos habitaban en una hacienda en la periferia de Cesarea en Palestina, ciudad en la que se ofrecían a la vista numerosas coronas de celeste martirio; movidos por divino ardor, se presentaron espontáneamente delante del juez y, habiéndolo criticado porque arremetía solamente contra la sangre de los píos, fueron por él inmediatamente dados de comer a las fieras en cuanto cristianos. — Martirologio Romano