21 de junio
San José Isabel Flores Varela
Mártir Mexicano
Actualizado el 18 de septiembre de 2026
El contexto histórico de persecución
Durante el desarrollo del siglo veinte, la Iglesia católica atravesó momentos de extrema dificultad en diversas regiones del mundo, marcados por sucesos como las grandes persecuciones de la época de la Revolución Francesa, las leyes anticlericales promulgadas en los gobiernos de Italia y Francia durante la segunda mitad del siglo diecinueve, y la violencia desplegada contra los misioneros en China entre los siglos diecinueve y veinte. A estos acontecimientos se sumaron la Revolución Bolschevique en Rusia ocurrida en 1918 y la terrible carneficina de la Guerra Civil Española desarrollada entre los años 1934 y 1939.
En México, la situación eclesial fue especialmente compleja tras la dictadura de Porfirio Díaz, periodo comprendido entre 1876 y 1911 que dio paso a continuas revoluciones y guerras civiles con un constante sucederse de presidentes afectados por conflictos internos. El cinco de febrero de 1917 entró en vigor una nueva Constitución de carácter fuertemente anticlerical y antireligioso, instaurando un clima donde los gobiernos masónicos sometieron al clero católico a amenazas, constantes abusos y graves vessaciones. Esta escalada llegó hasta la violencia brutal y el asesinato de sacerdotes perseguidos únicamente por su condición sagrada.
La persecución en México experimentó un periodo prolongado entre 1915 y 1929, agudizándose de manera notable bajo el mandato del presidente Plutarco Elías Calles, quien asumió el poder en 1924. Aunque este mandatario impulsó el risanamiento económico, el fortalecimiento del movimiento obrero y la distribución de tierras a los campesinos, también intensificó la lucha contra la institución eclesiástica, transformándola en una persecución abierta donde los sacerdotes y los fieles laicos debieron enfrentarse al más acérrimo ateismo.
La vida sacerdotal y el ministerio
En este escenario de prueba nació San José Isabel Flores Varela en Santa Maria de la Paz, Zacatecas, el veintiocho de noviembre de 1866, dentro de la archidiócesis de Guadalajara. Su vocación sacerdotal se tradujo en una entrega generosa a lo largo de veintiséis años como capellán de Matatlán, Jalisco, donde difundió con largueza la caridad propia de su ministerio pastoral. Ante su comunidad, se mostró siempre como un padre sumamente afectuoso con los fieles encomendados a su cuidado.
Su labor cotidiana estuvo sostenida por una profunda piedad, una notable sabiduría, un rigor de vida marcado por la pobreza y un constante espíritu de sacrificio. Con estas virtudes confortaba el ánimo de los creyentes en tiempos donde la Iglesia sufría bajo la presión de las autoridades civiles y el enfrentamiento ideológico contra los sacerdotes católicos.
El arresto y el martirio
El ministerio pastoral de San José Isabel Flores Varela encontró su trágico desenlace a causa de la traición perpetrada por un viejo compañero al que el sacerdote había ayudado en numerosas ocasiones. Este individuo lo denunció ante el jefe de Zapotlanejo, el pequeño pueblo donde el presbítero ejercía su labor sacerdotal, desencadenando los hechos que llevarían a su muerte violenta por causa de la fe.
El dieciocho de junio de 1927 fue encarcelado mientras se dirigía a una hacienda con el propósito de celebrar la santa Misa, siendo confinado en un lugar sucio donde sufrió diversos maltratos. Posteriormente, el veintiuno de junio de 1927, fue sacado de su celda durante la noche y conducido al cementerio de Zapotlanejo para proceder a su ejecución.
Los acontecimientos del martirio estuvieron rodeados de circunstancias extraordinarias según la tradición local: el intento inicial de colgarlo fracasó por completo y el jefe de los verdugos ordenó entonces que le disparasen con armas de fuego. Uno de los soldados reconoció en el recluso al sacerdote que le había administrado el bautismo y se negó firmemente a disparar, lo que provocó la furia del jefe, quien asesinó al militar en el mismo lugar. Al intentar continuar con la ejecución, las demás armas se encasquillaron misteriosamente y ninguna bala pudo salir contra el siervo de Dios. Ante tal impedimento, uno de los asesinos sacó un cuchillo y cortó la garganta del mártir, consumando su muerte en territorio de Zapotlanejo durante la gran persecución religiosa en tierras mexicanas.
La beatificación y la canonización
El testimonio de San José Isabel Flores Varela fue reconocido formalmente por la Iglesia cuando el papa Juan Paolo Segundo beatificó el veintidós de noviembre de 1992, en la Basílica de San Pedro, a un grupo de veinticinco perseguitados compuesto por sacerdotes, párrocos y laicos. Todos ellos entregaron su vida mediante el martirio para defender la fe y afirmar la presencia de la Iglesia Católica en territorio mexicano.
La lista de aquellos veinticinco beatificados incluye al párroco Cristóbal Magallanes Jara, al párroco Román Adame Rosales, al párroco Rodrigo Aguilar Alemán, al párroco Julio Alvarez Mendoza, al párroco Luis Batis Sainz, al sacerdote Agustín Caloca Cortés, al párroco Mateo Correa Magallanes, al sacerdote Atilano Cruz Alvarado, al sacerdote Miguel de la Mora de la Mora, al sacerdote Pedro Esqueda Ramírez, al sacerdote Margarito Flores García, al sacerdote José Isabel Flores Varela, al sacerdote Pedro de Jesús Maldonado Lucero y al sacerdote David Galván Bermudez.
Completaron la misma nómina el joven Salvador Lara Puente, el sacerdote Jesús Méndez Montoya, el laico Manuel Morales, el párroco Justino Orona Madrigal, el sacerdote Sabás Reyes Salazar, el párroco José María Robles Hurtado, el joven David Roldan Lara, el sacerdote Toribio Romo Gonzáles, el sacerdote Jenaro Sánchez Delgadillo, el párroco David Uribe Velasco y el viceparroco Tranquilino Ubiarco Robles.
El veintiuno de mayo del año dos mil, el mismo pontífice procedió a la canonización de todos ellos en la emblemática Plaza de San Pedro, proponiendo a la grey universal el ejemplo luminoso de su santidad vivida cotidianamente y culminada con el sello definitivo del martirio. Su memoria litúrgica colectiva quedó establecida formalmente en el calendario eclesiástico para el día veintiuno de mayo.
Una vida entregada al servicio
San José Isabel Flores Varela nació en el año mil ochocientos sesenta y seis, en la localidad de Santa Maria de la Paz, en el estado de Zacatecas. Desde su juventud, abrazó el sacerdocio como un camino de servicio humilde y constante. Su ministerio se desarrolló principalmente en la localidad de Matatlán, donde ejerció como capellán durante veintiséis años ininterrumpidos. En este periodo, se convirtió en un pilar fundamental para los habitantes de la zona, acompañando a las familias en su vida cotidiana y fortaleciendo la fe de la comunidad con su presencia discreta pero firme.
La trayectoria de San José Isabel Flores Varela se vio truncada por el clima de hostilidad religiosa que caracterizó a México en el siglo veinte. El dieciocho de junio de mil novecientos veintisiete, fue encarcelado a causa de su fe y de su firme negativa a abandonar su ministerio. A pesar de la privación de su libertad, mantuvo su integridad y su paz interior hasta el final. Tres días después de su detención, el veintiuno de junio de mil novecientos veintisiete, fue conducido al cementerio de Zapotlanejo, donde recibió el martirio. Su muerte, ocurrida en el cumplimiento de su deber como sacerdote, selló una vida dedicada por completo a Dios y a su pueblo, transformando su entrega en un testimonio de fe que ha perdurado a través de las generaciones.
El recuerdo del mártir
El reconocimiento oficial de su sacrificio llegó con el nuevo milenio. El veintiuno de mayo del año dos mil, el Papa Juan Pablo Segundo procedió a su canonización, elevando a San José Isabel Flores Varela a los altares junto a otros mártires mexicanos. Este acto no solo honró su memoria individual, sino que también destacó la valentía de quienes, en el siglo veinte, dieron testimonio de su fe en circunstancias sumamente difíciles.
Aunque su memoria es celebrada de manera particular el veintiuno de junio, la Iglesia también le rinde homenaje en la conmemoración colectiva de los veinticinco mártires mexicanos, cuya festividad tiene lugar cada veintiuno de mayo. Estos días representan una oportunidad para que los fieles mediten sobre su legado de fidelidad. La vida de este santo sacerdote zacatecano continúa inspirando a quienes buscan vivir con autenticidad su vocación cristiana, recordándoles que la entrega fiel a los valores del Evangelio es capaz de trascender las fronteras del tiempo y de la muerte, dejando una huella indeleble en la historia de la Iglesia.
Preguntas frecuentes
Cuando se festeggia San José Isabel Flores Varela?
San José Isabel Flores Varela se celebra individualmente el 21 de junio, mientras que su memoria colectiva junto al grupo de mártires mexicanos tiene lugar cada 21 de mayo.
De qué es patrono San José Isabel Flores Varela?
En los datos biográficos oficiales proporcionados no se mencionan patronatos específicos atribuidos a este santo.
En el territorio de Zapotlanejo en México, san José Isabel Flores, sacerdote y mártir en el tiempo de la gran persecución. — Martirologio Romano