7 de septiembre
San Juan de Lodi
Obispo
Actualizado el 18 de septiembre de 2026
La juventud y el encuentro decisivo
San Juan de Lodi nació en el undécimo siglo, concretamente hacia el año 1025, en la localidad de Laus Pompeia. En su ciudad natal recibió una sólida formación intelectual que más adelante le otorgaría el reconocimiento como el grammatico. Desde sus años de muchacho, el santo se distinguió por una conducta muy seria, caritativa, piadosa y virtuosa. Mostró además una ferrea fermezza al exhortar a sus amigos a llevar una vida conforme a los mandamientos cristianos. Su espíritu de sacrificio era notable ya en su juventud austera, pues dormía en Lodi Vecchio sobre la nuda tierra, utilizando una ruvida pietra como almohada cerca de una iglesia. En el año 1059, el Papa envió a Milano al célebre monaco San Pier Damiani, quien ostentaba los cargos de cardenal y vescovo de Ostia, para resolver diversas cuestiones de índole eclesiástica. En su última etapa de viaje hacia Mediolanum, el ilustre enviado hizo una parada en Lodi Vecchio, donde se scontro con el clero lodigiano uxorato. Es altamente probable que, en aquella significativa ocasión, el joven Juan haya abierto su corazón a San Pier Damiani.
La vida monástica en Fonte Avellana
No mucho tiempo después de aquel encuentro, Juan ingresó en el monasterio camaldolese de Fonte Avellana, situado a las faldas del Monte Catria. El santo se retiro a este lugar con el consenso del pontefice para abrazar la vida eremitica de manera plena. El priore de la comunidad sintio un profundo afecto hacia el novello monaco Giovanni, un sentimiento que quedo documentado en una dedicatoria donde se le describía como un hombre que ya no pertenecía a Lodi y que era digno de toda alabanza. Dicho texto contenía asimismo una nota polemica no velada contra los sacerdotes lodigianos rebeldes. En el monasterio, Juan vivio como un eremita ejemplar y recibio muy pronto la ordenacion presbiterale. Habitaba en una celletta cercana a la iglesia, replicando el estilo de vida que ya practicaba en su propia ciudad. Era costumbre en él realizar rigurosos digiuni y continuas penitenze, llegando a caminar scalzo incluso durante el invierno. Continuo ejerciendo su vocacion de pacificatore entre los confratelli en lite, una labor que ya realizaba desde su infancia. Hombre de una intensa oracion, en cuanto terminaba las oraciones se dedicaba al trabajo manual con gran empeño. En el escritorio trabajaba de su propio puño los textos, convirtiendose en un excelente amanuense. Su erudición y su nueva destreza como transcriptor le granjearon la confianza de la comunidad, de modo que fue designado correttore de los codices copiados por los otros monacos y, posteriormente, supervisore de todos los libros y manuscritos producidos en el eremo.
La obra literaria y la caridad extrema
San Pier Damiani, que solía encargar la relectura de sus escritos a abades y obispos amigos, se percato de la vasta preparacion de Juan y le pidio que corrigiera su correspondencia y actuara como su segretario. Tras el fallecimiento de San Pier Damiani, su fiel discipulo compuso la Vita del maestro y reunio en la obra titulada Collectanea los comentarios biblicos del difunto cardenal. Entre los años 1082 y 1084, Juan asumio el cargo de priore, y posteriormente se le confio un segundo mandato entre 1100 y 1101. Este segundo periodo prioral coincidio con un terrible periodo de carestia que azoto a toda Italia. El santo se entrego por completo al cuidado de los pobres que acudían al monasterio pidiendo auxilio. Cuando los recursos se agotaron por completo, siendo ya un hombre anciano y acciaccato, descendio personalmente hasta la Puglia, territorio que en aquel tiempo era considerado el granero de Italia. Regreso a su eremo cargado de cereales para alimentar a los necesitados, tras haberse despojado absolutamente de todo lo que poseía. Por semejante entrega, merecio ser comparado con los grandes santos de la caridad como Pietro telonario y Paolino da Nola, quienes en el pasado habían llegado al extremo de venderse como esclavos con tal de obtener algo para socorrer a los miserables.
El episcopado en Gubbio y el tránsito al cielo
En el año 1104, cuando contaba con casi ochenta años de edad y su salud se encontraba quebrantada, Juan fue elegido vescovo de la cercana ciudad de Gubbio. Tras recibir la consagracion episcopale, desarrollo su labor en la tierra umbra demostrando una inmensa caridad, al punto de defender a los campesinos frente a las aniquiladoras anagries de los feudatari valiéndose de sus escasas fuerzas supervivientes. Despues de pocos meses de ministerio, fallecio el 7 septiembre 1105, colmado de años y rodeado por el afecto del pueblo eugubino. Su cuerpo fue sepultado y se conserva hoy en la cattedrale de la ciudad umbra, donde continua siendo objeto de ferviente veneracion por parte de los fieles. El Martyrologium Romanum conmemora a este insigne vescovo en el aniversario de su nacimiento al cielo, recordándolo en Gubbio, en la región de Umbria, como pastor y fiel compañero de San Pier Damiani en sus misiones diplomaticas.
Su camino monástico
El itinerario espiritual de San Juan de Lodi comenzó en su tierra natal, Laus Pompeia, pero fue en el monasterio de Fonte Avellana donde su vocación alcanzó su madurez. Bajo la tutela de San Pier Damiani, el joven monje no solo cultivó la oración y el silencio, sino que se dedicó con esmero a las tareas intelectuales y de archivo. Como secretario y corrector de los textos de su maestro, desempeñó un papel fundamental en la salvaguarda de la doctrina de la época. Su pluma nos legó la biografía de Pier Damiani, un documento esencial para comprender la vida y el pensamiento de aquel gran reformador, así como la recopilación de sus valiosos comentarios bíblicos.
Su liderazgo en la comunidad fue reconocido por sus hermanos, quienes le encomendaron la responsabilidad de ser prior de Fonte Avellana en dos ocasiones, entre los años mil ochenta y dos y mil ochenta y cuatro, y nuevamente entre los años mil cien y mil ciento uno. Estos periodos de gobierno estuvieron marcados por la sobriedad y el compromiso. Más allá de los muros del monasterio, su entrega se hizo patente en momentos de crisis social, como cuando emprendió un viaje hacia la región de Puglia con el objetivo de procurar cereales y aliviar el hambre de los más desfavorecidos durante una grave carestía. Este acto de caridad concreta refleja una espiritualidad que, lejos de ser abstracta, se traducía en auxilio para quienes sufrían. Finalmente, su larga trayectoria de servicio culminó en el año mil ciento cuatro, cuando fue elegido obispo de Gubbio, cargo que desempeñó con la misma rectitud que había caracterizado toda su existencia, hasta su partida definitiva en el año mil ciento cinco.
Su memoria y legado
La figura de San Juan de Lodi permanece en la memoria de la Iglesia como un eslabón fundamental entre la tradición camaldolese y el servicio episcopal. Su muerte, ocurrida en la ciudad de Gubbio, marcó el inicio de su veneración, que la comunidad eclesial mantiene viva cada siete de septiembre. Más que por títulos o cargos, es recordado por su fidelidad inquebrantable a las enseñanzas recibidas y por su capacidad de servicio en tiempos de escasez.
Su legado, preservado a través de los textos que escribió y los monasterios que dirigió, nos invita a reflexionar sobre la importancia de la memoria y la gratitud. Al recordar su vida, los fieles encuentran el ejemplo de un hombre que supo armonizar el estudio profundo de la Palabra con una caridad diligente hacia los hermanos. Su tránsito hacia la casa del Padre en el siglo duodécimo nos recuerda que la santidad se construye en la cotidianidad del deber cumplido, en la humildad del servicio y en la entrega total a la voluntad divina.
Preguntas frecuentes
Cuándo se festeggia San Juan de Lodi?
La festividad litúrgica de San Juan de Lodi se celebra el 7 de septiembre.
En Gubbio en Umbría, san Juan de Lodi, obispo, que fue compañero de san Pedro Damián en sus misiones diplomáticas. — Martirologio Romano