Santo Esteban de Châtillon, recordado con devoción en la Iglesia, nació en Châtillon-des-Dombes, en el dipartimento francés de l'Ain, en el año 1149 o 1150. Perteneciente a la noble familia de los Châtillon, creció como un estudiante modelo, dedicando su juventud al ayuno, a la abstinencia y a la oración asidua. Su vida y sus prodigios fueron consignados por escrito ya en el siglo XIII en ochenta versos latinos mediocres, complementados por la obra titulada Miracula, la cual resiente de una vena magnificante y posee pocos fundamentos históricos. A la edad de veinticinco años, ingresó en la Certosa de Portes-en-Bugey, un lugar marcado por las virtudes del abad sant'Antelmo, quien falleció en el año 1177 y se convirtió posteriormente en superior de la Grande Certosa. Tras muchos años de vida espiritual y solitud certosina, en los cuales fue prior de la misma cartuja y se le atribuyeron diversos prodigios en vida, aceptó con reluctancia la dignidad de obispo de Die, un centro de la Francia sudoriental sobre la Drôme, en el homónimo departamento. Esta aceptación episcopal, situada en el año 1208, acaeció por explícita solicitud de papa Innocenzo III, cuyo pontificado abarca desde 1198 hasta 1216, y también por petición de Jancelino, prior general de los Certosinos. Aunque fue arrancado de la solitud de Portes-en-Bugey, resse felicemente la Iglesia de Die sin nada sustraer a la austeridad de la vida certosina, rigiendo aquella diócesis durante pocos meses hasta su tránsito terrenal.
El santo falleció en la localidad de Die el 7 de septiembre de 1208, quedando fijadas sus fechas biográficas principales en Châtillon-des-Dombes en el año 1149 y en Die en el mencionado 7 de septiembre de 1208. Entre los prodigios acaecidos durante su existencia terrenal sobresale la profecía concerniente al nacimiento de la Orden de los Dominicos en 1215, la curación instantánea de una mujer enferma acaecida pocos días antes de su muerte, y la aparición de los demonios a los fieles de su diócesis que guardaban poca observancia del reposo dominical. Los prodigios continuaron tras su fallecimiento terrenal. En el año 1231, el arzobispo de Vienne y otros obispos franceses solicitaron formalmente su canonización; aunque se desconoce si esta fue concedida de manera formal, el culto en torno a su tumba continuó de forma ininterrumpida. Durante una ricognición efectuada en el año 1557, sus restos mortales fueron hallados intactos. Lamentablemente, en el año 1561 su cuerpo fue profanado y quemado por los Ugonotti, protestantes franceses seguidores de Calvino. El culto litúrgico recibió una confirmación oficial para la diócesis de Die por parte de papa Pio IX en el año 1852, y posteriormente fue extendido al entero Orden de los Certosinos por el mismo pontífice en el año 1857. El martirologio recuerda hoy a santo Esteban de Châtillon en la localidad de Die en Francia en calidad de obispo.